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Malón Constituyente: para sacudir a la academia de sus márgenes

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Malón constituyente

¿Tienes un borrador, una lista de temas claves o una idea dando vueltas en tu cabeza sobre el Plebiscito y la ciencia en una nueva Constitución para Chile? Te invitamos a nuestro malón, donde cada uno aporta desde su experiencia y disciplina.

Chile Científico te invita a enviar tu propuesta de artículo para el Taller Malón Constituyente, la primera versión del Workshop organizado junto a investigadores de diversas áreas y periodistas con experiencia en comunicación de las ciencias. Este pretende ser un  espacio para experimentar con el uso de técnicas propias de la narración y creatividad en el desarrollo de un artículo con rigurosidad académica. 

La invitación es a sumar nuevas perspectivas que representen a diversas áreas del conocimiento y desde distintas localidades, para que finalmente se reencuentre en una edición especial lanzada por Chile Científico en torno al rol que debe tener la ciencia en el proceso constituyente y el panorama político del país.

El objetivo de este taller es desarrollar las ideas, tesis y opiniones en un formato escrito que sea capaz de salir de los marcos tradicionales de la academia y logre conversar con diversas comunidades. Para ello, los seleccionados tendrán la oportunidad de trabajar el lenguaje, estructura y contenido que establezca un diálogo común y no atemorizante para quienes no acostumbran a consumir este tipo de revistas académicas. La extensión del trabajo final tendrá un máximo de 9 mil caracteres.

  • Tema: el rol de la ciencia en el proceso constituyente y el panorama político del país. ¿Qué temas o actores deberían estar presentes en la discusión de la constitución o nuevas leyes? ¿Cuáles son los márgenes de lo posible dentro de la legislación y cuáles requieren esfuerzos adicionales? ¿Debiera ser la ciencia un área o un eje conductor? ¡Y todas las propuestas que se te ocurran!
  • Formato: Buscamos columnas de opinión, narraciones, ensayos, entrevistas, crónicas, voces (repositorio y selección de cuñas en torno a una temática), etc.
  • Abierto a: investigadores, investigadoras, organizaciones sociales, académicos o comunicadores.

Postulaciones abiertas hasta el 9 de octubre en el formulario.

Bienestar animal ante desastres biológicos, una discusión pendiente

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3R-El bienestar animal en la carrera por una vacuna
3R-El bienestar animal en la carrera por una vacuna

El uso de animales con fines de investigación aún es determinante e irreemplazable. Incluso, las últimas semanas se ha denunciado la “escasez” de especies como monos para avanzar en el desarrollo de la anhelada vacuna para el COVID-19. La Dra. En ciencias veterinarias Tamara Tadich, junto a dos investigadores en ciencias animales, entregaron las claves para comprender hacia donde va nuestra relación con otras especies tras la experiencia de la pandemia.

Es una barrera que aún no podemos pasar. Pese a todos los avances tecnológicos, los animales aún cumplen un rol crítico en el avance del conocimiento en muchos ámbitos de la ciencia, así como en el desarrollo de tratamientos médicos. La carrera por una vacuna que haga frente a la pandemia es el ejemplo más claro y es que, a medida que avanzan en las fases clínicas, las placas de petri son reemplazadas por ratones que cuentan con el receptor del virus. En otros casos, quienes realizan sus estudios en monos, actualmente incluso denuncian la falta de rhesus, el macaco con el que se llevan a cabo estas pruebas antes de pasar a la etapa con humanos.

Hablar de escasez puede resultar duro y controversial, como si faltase un reactivo o la pieza de un equipo. Pero no es así, quienes trabajan con especies animales de investigación cuentan con una serie de principios que rigen su cuidado y manejo para reducir el número de animales involucrados, minimizar su sufrimiento y proteger su bienestar. Todas estas medidas, sin embargo, fueron desafiadas ante el confinamiento que exige la pandemia.

Reemplazar, reducir y refinar

Actualmente, el trabajo con especies animales se rige por la normativa internacional de las 3R’s, acuñados por Russel y Burch en 1959. El reemplazo busca evitar el uso de seres vivos siempre que sea posible, ya sea a través del reemplazo absoluto, con métodos que involucran material no sintiente o estudios in silico (computacionales) o in vitro (como cultivos celulares). O bien, a través del reemplazo parcial, donde se incorporan especies con menor capacidad de sintiencia (usar Drosophila, una mosca, en lugar de un mamífero). 

La reducción involucra estrategias que permitan obtener resultados representativos y concluyentes utilizando el menor número de animales, o maximizando la información obtenida a partir de los mismos. Esto requiere de diseños experimentales rigurosos y uso de métodos estadísticos adecuados. 

Por último, el refinamiento busca perfeccionar la manera en que se manejan y manipulan los animales durante las investigaciones, con el fin de procurar el bienestar animal y minimizar o eliminar el dolor y angustia. Por ejemplo, en este punto es importante la implementación de enriquecimiento ambiental (un ambiente adecuado a la especie), además del manejo adecuado y oportuno del dolor.

Además, el uso de animales en investigación conlleva una gran responsabilidad para investigadoras e investigadores, quienes deben estar al tanto de la normativa vigente, estudiar la Guía de Cuidado y Uso de Animales de Laboratorio, conocer en profundidad la especie con la que trabajan y contar con la aprobación bioética del Comité Institucional correspondiente.

La elección, entonces, de trabajar con una especie como el macaco rhesus contempla haber superado todas estas instancias. “Se deben ver los efectos en los órganos. Poder reproducirla en un modelo animal te acerca más, y aún así no nos dará una fiabilidad absoluta”, señala  Jesús Zúñiga, encargado de bienestar animal de la Universidad de Granada en España. Además, plantea que algunos modelos animales podrían ayudar a resolver otras preguntas como por qué los niños no desarrollan la misma sintomatología que los adultos o si existen factores genéticos que favorezcan la susceptibilidad de ciertos grupos de personas a la infección. 

Medidas a prueba en pandemia

A fines de marzo, laboratorios en Estados Unidos se enfrentaban a la dura decisión de practicar eutanasia a miles de ratas, dado que debieron reducir el personal y conformar turnos éticos de personas que se encargarán de mantener el cuidado de los animales, tarea que se vuelve aún más compleja ante la incertidumbre y dificultades que enfrenta la cadena de abastecimiento de insumos que requieren los animales, como alimento, material de cama, entre otros, por las barreras sanitarias.

Las medidas de control del covid-19 deben y están diseñadas para salvaguardar la salud de las especies que pueden verse afectadas por el virus, en este caso, y de acuerdo a la evidencia actual, la principal especie afectada es el ser humano.

Diversas instituciones pusieron en acción sus planes de contingencia de acuerdo a las obligaciones de la Guía de Cuidado y Uso de Animales de Laboratorio, pero si no existen las condiciones para mantener el bienestar animal, la reducción de las colonias puede llegar a ser la última opción para así evitar sufrimiento innecesario, explica Tamara Tadich, académica de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la U. de Chile. 

La reducción de las poblaciones se realiza inicialmente evitando la reproducción de animales en los bioterios y como última medida, a través de la eutanasia, para lo cual deben seguirse las recomendaciones de Asociación Americana de Médicos Veterinarios (AVMA, 2020)

Para evitar este caso extremo, el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH por sus siglas en inglés) limitó la compra de animales a sus investigadores.

Jackson Laboratory, uno de los principales responsables de mantener y suministrar líneas genéticas especiales de roedores -es decir, con las características genéticas adecuadas para cada investigación-, reformuló su trabajo. Por una parte, congeló líneas valiosas que no se utilizarán por un tiempo y, por otro, aumentó la reproducción de aquellas esenciales para la prueba de vacunas en ensayos pre-clínicos. Las distintas líneas de investigación requieren del modelo correcto para las preguntas de investigación correctas

Estas medidas en muchos países, incluido Chile, interrumpieron líneas de investigación y proyectos en curso de cientos de científicas y científicos. En otros casos, desató una competencia entre quienes buscaban raudos modelos animales que puedan reproducir de manera confiable la condición del COVID-19 en humanos, es decir, que pueda ser inmunizado con la vacuna y luego desafiado con el virus, para así estudiar su eficiencia en la generación de anticuerpos y que no genere efectos secundarios negativos.

El caso del macaco rhesus es uno de estos especímenes. Pese a que son pocos los países que aún permiten experimentar en primates, Estados Unidos y China continúan haciéndolo, concentrando la mayor demanda, en particular hoy en día, cuando ambas naciones lideran el desarrollo de una vacuna que controle la pandemia. Aquí Estados Unidos lleva desventaja ya que China exportaba el 60% de los primates que utilizaba.

“Por otra parte, no se trata de llegar y pedir más primates”, señala Tadich y agrega, “en el caso de Rhesus el tiempo de gestación es de 5 meses y medio aproximadamente y, en general, tienen 1 sola cría, la cual deberá alcanzar la edad necesaria para ingresar al estudio. Con la carrera actual parece imposible que un laboratorio vaya a esperar ese tiempo”.

La alternativa es utilizar otros modelos animales, como hamsters (de más rápida reproducción, pero con sistemas inmunes menos parecidos al nuestro) o saltar directamente a la fase 3, pruebas en humanos. Esta alternativa corre con la desventaja de que no es posible monitorear con precisión cuándo se produce la infección luego de recibir la vacuna y, por lo tanto, observar la respuesta inmunológica en detalle.

Aunque no lo creas va en disminución el uso de animales.

La discusión pendiente

Los animales de laboratorios no son los únicos que se ven afectados por las condiciones sanitarias con las que nos sorprendió la pandemia. Aquellas especies en cautiverio como zoológicos o hipódromos, que perciben sus ingresos económicos por visitas, también vieron comprometido el mantenimiento de sus animales y debieron crear campañas solidarias privadas

En tanto, las barreras sanitarias, tanto a nivel regional como nacional e internacional, complejizó el traslado de productos ganaderos y de la acuicultura. Sin trabajadores y con dificultades para la distribución, los productores también debieron tomar decisiones según sus propios criterios y capacidades, dada la falta de estrategias de gestión de desastres biológicos que, a diferencia de los desastres naturales, son de alta intensidad, pero corta duración.

Sebastián Escobar, profesor de acuicultura en la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC, alerta de la delicada situación, por ejemplo, en el caso de la industria del salmón. “Según los informes de la industria, la producción no ha disminuido, pero la pandemia ha obligado a disminuir el número de operarios, conservando sólo funciones esenciales para no desatender su cuidado, suplementar alimento o tratar alguna enfermedad infecciosa.

En tanto, se suman crisis  puntuales, como el colapso de estructuras debido a intensas marejadas y corrientes marinas. Estos eventos intensos, breves y muy destructivos provocan escapes y, en muchos casos, una gran mortalidad de animales” señala  el académico.

“Es comprensible que las medidas para proteger la salud de las personas se realicen en primer lugar, sin embargo, tras 5 meses, no podemos seguir ignorando la completa dependencia de miles de animales para su cuidado y bienestar. Esta crisis debe hacer que nos replanteemos los sistemas productivos animales, y sobre lo frágiles que son ante este tipo de crisis que podrían repetirse en el futuro” concluye Escobar.

Autor. Paz Santander.

Agradecimientos. Jesús Zúñiga Universidad de Granada, España.

Know your pebre: la química entre sus ingredientes

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Cuchareado, con ají o a la piedra, la química entre estos ingredientes es innegable y deliciosa.

Linalool terpeno, el perfume del cilantro

El cilantro debe su aroma en gran parte al linalool, un compuesto secundario del tipo terpeno. Los terpenos tienen la función de atraer polinizadores o repeler insectos y herbívoros a través de señales olfativas. Muchas veces, estos compuestos “advierten” de la toxicidad de una planta para que el potencial enemigo ni siquiera se atreva a probar el vegetal. Eso, en el mundo de los insectos.

Para nosotros, el terpeno evoca el olor del cilantro porque al picarlo para hacer el pebre se forma “aceite” (esa “babita” que sale cuando uno pica el cilantro) que toma forma de monoterpeno con grupos alcohol (que es el -oh que se ve en la estructura), este componente es oloroso y super volátil. ¡Por eso sale más olor a cilantro luego de picarlo!

Farmacológicamente tiene efectos anticancerígenos (lo que no implica que su ingesta reemplace un tratamiento médico), y también se usan sus extractos como preservantes.

Por otro lado, el color verde de las plantas está dado fundamentalmente por un pigmento llamado clorofila (en realidad es una familia de pigmentos), que absorbe luz en la zona roja y azul del espectro visible, pero no en la zona del verde: esta última se refleja, y por lo tanto es percibida por nuestros ojos.

Al absorber la energía del sol, la clorofila entra en un estado de “excitación” y es capaz de transferir esa energía en una cadena de reacciones que son parte de la fotosíntesis, proceso necesario para sintetizar carbohidratos y generar el oxígeno que respiramos.

Presentación de PowerPoint
Un datito desde la espectroscopía: el color verde se ubica justo al medio en la distribución de colores, por lo que es el que menos “esfuerzo” requiere para ver. Por eso es uno de los colores favoritos del mundo, ¡y es el más presente en la naturaleza!

Licopeno para el color del tomate

El licopeno es un carotenoide, un tipo de pigmento vegetal responsable del color rojo y anaranjado de algunas frutas y verduras, lo que serviría para atraer el consumo de frutos y por tanto la dispersión de semillas por animales. Otra de sus funciones es proteger las plantas contra el daño por luz excesiva. Se encuentra en tomates, pero también en sandías, pomelos, guayabas, papayas y otros frutos rojizos.

Además, esta “defensa” de los carotenoides (que es el símil a nuestro sistema inmune, pero en los vegetales y plantas) se basa en actividad antioxidante. Por eso estos extractos se usan tanto en productos de belleza como crema, para disminuir las arrugas y el daño a la piel. Esto hace que el pebre no sólo sea rico, sino que también nos ayuda a protegernos del avance del tiempo en la piel.

Cebolla, capas y azufre

En la cebolla, naturalmente existen compuestos que contienen azufre y se encuentran almacenados en las células. Al romper las células (es decir, cuando cortas la cebolla), se liberan los compuestos y se combinan con una enzima, como reacción ante el daño que le estamos haciendo: es un mecanismo de defensa. El “factor lacrimógeno” creado corresponde a una molécula volátil que llega a nuestros ojos y los irrita. Por eso lloramos (pero no nos impide comernos la cebolla).

Collage de José Vilches (@periocollages)

Autores: Josefina Hepp y Macarena Echeverría

La caída del imperio del Ritalin

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En los últimos años han surgido personas que han levantado la voz sobre una condición neuropsiquiátrica particular: el déficit atencional con o sin hiperactividad (ADHD o ADD; por sus siglas en inglés).

Respecto al déficit atencional, no fue recién hasta mediados de los años 60, donde parecen los criterios “inatención, impulsividad e hiperactividad”. Eso sí, para esa fecha se mencionaban bajo el concepto de “disfunción cerebral mínima”. Formalmente, el término déficit atencional aparece por primera vez en 1980 [1].

El déficit atencional es una condición que se caracteriza por un patrón de falta de atención, a veces acompañado por hiperactividad, que tiene consecuencias negativas e interfiere con el normal desarrollo y funcionamiento en la vida cotidiana de quien la padece. Se espera que conductas de impulsividad, falta de atención e hiperactividad sean normales y esperables en menores de edad, sobre todo en el contexto de la escuela. Sin embargo, si los síntomas son recurrentes y tienen un impacto sustancial en los contextos donde se desenvuelve ese menor, entonces debe ser tratado.

Pero ¿cómo se diagnóstica?

A través de una exhaustiva evaluación, usualmente tanto al menor como a la madre, padre o tutor. Un gran porcentaje de menores reciben su diagnóstico durante los primeros años de escuela, donde la edad promedio es de 7. Ahora, dentro de los cuestionamientos al déficit, podría mencionar 2 grandes factores: el primero, la forma de llegar al diagnóstico y segundo, el tratamiento con fármacos.

Para el caso del diagnóstico existe un manual, el famoso DMS (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) de la Sociedad Americana de Psiquiatría. Según este libro, para ser diagnosticado con el desorden se debe tener como mínimo 6 de las características de una larga lista y por al menos 6 meses. Además, estos “síntomas” deben afectar a un nivel “que es inconsistente con el nivel de desarrollo y que impacta negativa y directamente en actividades sociales, académicas, ocupacionales” y donde además se cataloga el desorden como “suave”, “moderado” o “severo” [2].

Uno de los problemas que algunos autores han planteado, es que el diagnóstico en sí mismo posee una alta inconsistencia y depende mucho del reporte de un tercero; por lo cual el mayor problema, es que muchos menores que no tienen el déficit son diagnosticados positivamente (y también muchos que, si lo presentan, no son catalogados como tal) [3] . De forma justificada, esto provoca suspicacias en padres y madres. Por otro lado, no existen otros métodos para asegurar el diagnóstico, no hay examen de sangre, ADN, orina u otro que nos pueda decir “el resultado es 99% positivo para ADHD”. 

El otro factor, y quizás el más delicado, es la medicación. Los más usados y que generan más polémica son los psicoestimulantes. Un pequeño repaso histórico: el primer medicamento autorizado para tratar el desorden fue la Benzedrina® que era una tableta de anfetamina (AMPH). Recién el año 1955 aparece el metilfenidato (MPH) bajo la marca Ritalín®, ya para el 2009 había 24 medicamentos y para el 2017 sumaban 35 (la gran mayoría AMPH y MPH) aprobados[4].

Podemos cuestionarnos este tipo de drogas en menores de edad. Una de las razones para recetar anfetaminas es debido a la hipótesis que se han establecido sobre el origen del desorden. Ésta postula que, un área específica del cerebro (corteza prefrontal, PFC, del inglés), los niños y niñas tendrían niveles anormalmente bajos de dopamina[6,7]. Debido al mecanismo de acción de las AMPH, MPH (y de la cocaína) estas provocan directamente un aumento de dopamina en el cerebro, por lo que los niveles de este neurotransmisor aumentarían, acercándose a los valores normales[5]. Esto conllevaría a un mejor funcionamiento a nivel de PFC, área cerebral que se ha involucrado con procesos cognitivos complejos como toma de decisiones, planificación, memoria y aprendizaje.

En los últimos años en EE. UU., se ha observado un aumento sostenido en los diagnósticos [8] y claramente, Chile no es la excepción. Incluso, a la fecha el consumo de MPH ha subido en un 500% [9]. Definitivamente, algo está sucediendo con el ADHD en los últimos 15 años. Otro detalle que no puedo dejar fuera es que el ADHD presenta una alta comorbilidad con otros trastornos, por ejemplo, con depresión (entre 10 a 30%), ansiedad (20 a 25%) y dependencia de drogas (25-50%), además se ha estimado que la prevalencia hasta la adultez de niños diagnosticados es de un 75% [10], lo que convierte al ADHD en un difícil desorden a tratar sobre todo en la infancia.

De estas cifras surgen algunas preguntas: ¿el aumento es debido a una mejor evaluación? ¿O es que está sobre estimado el diagnóstico? ¿Es el resultado de lo obsoleto y poco estimulante que es la escuela hoy en día? ¿Se debería obligar a los niños o niñas diagnosticados a usar farmacoterapia? ¿No se deberían medicar a los niños si estos presentan un desorden neuropsiquiátrico?

El Congreso aprobó la Ley Ritalín

En resumen, la norma estipula que los colegios no podrán obligar a los alumnos con trastornos de conducta como hiperactividad o déficit atencional a tomar medicamentos. El tratamiento del ADHD es variado y la farmacoterapia es una parte de ella, sin embargo, expertos recomiendan que el tratamiento debe ser integral, es decir, no solo basado en medicamentos como tampoco prescindir en su totalidad de ellos.

Estamos de acuerdo que las escuelas deben ser capaces de no solo entregar conocimientos “duros”, sino que dar herramientas para un desarrollo completo de los niños y niñas. Promover el deporte, actividades artísticas, el yoga, la meditación, artes marciales y pintura serían de gran ayuda para tratar trastornos de la atención e impulsividad (de hecho, existen terapias basadas en este tipo de actividades), pero ¿están las escuelas en nuestro país haciendo esto y más por los niños y niñas con el desorden confirmado?

Referencias

[1] “Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder. A historical review (1775 to present)”. L. G. Leahy. JPN Psychopharmacology, 2017.
[2] “Attention-deficit/hyperactivity disorder (ADHD) 314.0X (F90.X) DSM-5tm Diagnostic Criteria” C.R. Reynolds, R.W. Kamphaus., 2013. American Psychiatric Association.
[3] “ADHD prevalence estimates across three decades: an updated systematic review and meta-regression analysis” G. V Polanczyk, E. G Willcutt, G. A Salum, C. Kieling, L. A Rohde, International Journal of Epidemiology, 43, 2, 2014, 434–442
[4] “Behavioral Neuroscience Attention Deficit Hyperactivity Disorder and Its Treatment”. Editors C. Stanford and R. Tannock Part of the Current Topics in Behavioral Neurosciences book series. Springer-Verlag Berlin Heidelberg, 2012.
[5] “The principle features and mechanisms of dopamine modulation in the prefrontal cortex”. J. K. Seamans and C. R. Yang. Progress in Neuroscience, 2004.
[6] “Too little and too much: hypoactivation and disinhibition of medial prefrontal cortex cause attentional deficits”. M. Pezze, S. McGarrity, R. Mason, K. C. Fone and T. Bast. The journal of neurosci, 2014.
[7] “Cognitive enhancers versus addictive psychostimulants: the good and the bad of dopamine on prefrontal cortical circuits”. V. Bisagno, B. Gonzalez and F. J. Urbano. Pharmacological Research, 2016.

[8] https://www.cdc.gov/ncbddd/adhd/index.html National Center on Birth Defects and Developmental Disabilities. Page last reviewed: April 8, 2020.

[9] https://www.bcn.cl/historiadelaley/historia-de-la-ley/vista-expandida/7671/ Historia de la Ley Ritalín donde se menciona el informe del ISP “Uso de Metilfenidato y Risperidona en niños, niñas y adolescentes diagnosticados con trastorno de déficit atencional e hiperactividad”

[10] https://www.adhd-institute.com/burden-of-adhd/epidemiology/comorbidities/ ADHD Institute an educational platform developed and funded by Takeda. Site last updated, May, 2020.


Autora Valeska Cid Jofré

Profesora de Biología mención Ciencias Naturales – UMCE
 MSc. Ciencias Biológicas – U de Chile
Candidata a Doctora en Ciencias mención Neurociencias – U de Valparaíso.

Edición. Paz Santader.

Nueva edición de revista Geohuellas

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La última edición de la la revista Geohuellas de la Sociedad de Geología de Chile está disponible para su descarga gratuita.

En el contenido destacado de esta edición podemos recomendar la protección de glaciares en Chile y el Test que desarrolló nuestro colaborador Felipe Orellana, ¿Qué placa tectónica eres?

Descarga la revista aquí

La física de lo posible y lo imposible en cine y TV

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Felipe Asenjo, colaborador en ChileCientíficó, participó en el capítulo de «Astronomía en Vivo» del Instituto Milenio de Astronomía MAS, para conversar sobre el sustento científico detrás de las películas y series de ciencia ficción más apreciadas en nuestra cultura.

No, Star Wars no está incluido en este conversatorio. El físico Felipe Asenjo, profesor de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibañez, es categórico y polémico a la hora de elegir sus favoritos en ciencia ficción y es que, tal como explica en esta charla, la explicación de los fenómenos científicos es la base que construye los relatos en este género, no la presencia o ausencia de naves espaciales.

¿Qué son los midiclorianos? Pequeños series creados en el universo de George Lucas para entender los designios y manipulación de la fuerza. Bien podría ser un hechizo o un anillo mágico todo poderoso el que explicara el fenómeno, pero ahí, no hay ciencia.

«Conversamos de qué ideas son teorías posibles y cuáles no. También conversamos, por ejemplo, de por qué algunas series o películas no los son», relata Asenjo.

Felipe Asenjo analiza el sustento científico de lo posible e imposible trás las películas y series de ciencia ficción más apreciadas en nuestra época.

¿Qué series o películas sí entran en esta categoría? En la charla se discute sobre «Contacto», basado en el libro de Carl Sagan, y otras sagas como «Volver al Futuro», la favorita del físico: «Obvio, porque, a quién no le gustan los viajes en el tiempo. Sobre todo si se viaja en un auto tan cool como un DeLorean».

Además, Felipe nos dejó una recomendación fuera de las plataformas audiovisuales. «Mi libro favorito de ciencia ficción es la serie de Asimov. Mi cuento favorito es ‘La última pregunta’, que trata sobre el fin del universo y la relación que tiene todo esto con la inteligencia artificial y la entropía», concluye.

Puedes revisar la conversación completa aquí y, ojo, que si tu serie de ciencia ficción favorita es Dark… quizás sufras una decepción.

El colapso de los contextos en la tele-educación

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El confinamiento en contexto de pandemia ha redefinido diversas relaciones humanas. Una de ellas es el “experimento” forzado de clases y evaluación remotas, las que presentan nuevos desafíos, pero también ofrecen la oportunidad para replantearse el sistema de aprendizaje, confianza y colaboración que se genera dentro del aula. 

En el capítulo LIES de Acrónimo conversamos sobre esta superposición de la vida personal-académica-laboral con Margarita Guarello y Trinidad González, quienes complementaron la reflexión con esta editorial.

Desafíos y proyecciones para resignificar los procesos de enseñanza-aprendizaje en educación superior a propósito del contexto de Pandemia por Covid-19

¿Cuál es el modelo tradicional que hemos utilizado para evaluar aprendizajes en la educación superior y cómo se está desenvolviendo en este nuevo contexto de Pandemia? 

El modelo tradicional de educación en general, y de evaluación en particular, que habíamos conocido hasta antes del contexto de la pandemia por Covid-19, se ha visto profundamente alterado desde variadas aristas. Una de éstas, y que ha afectado el proceso formativo en distintos niveles, se refiere a las posibilidades de cumplir los objetivos de enseñanza-aprendizaje que originalmente se planificaron y determinaron para contextos presenciales, en los emergentes procesos remotos.

Esta problemática tiene que ver con la valoración del tiempo para el aprendizaje, tanto desde la experiencia de estudiantes, como de docentes. Desde la perspectiva de los primeros, cuando la educación era mayoritariamente presencial, su rol se concretaba y observaba principalmente en el aula (lo sincrónico). En este espacio, el liderazgo y la gestión del tiempo académico eran, por lo general, de responsabilidad de los y las docentes.

Por otro lado, el trabajo autónomo de estudiantes (lo asincrónico) era principalmente su responsabilidad; debían distribuir sus tiempos, tareas y prioridades en función de sus rutinas y del equilibrio entre los contextos personales y académicos, claramente delimitados. Siempre, bajo el supuesto que el trabajo en aula representaba el ejercicio -al menos- suficiente del rol como estudiantes al alero del liderazgo docente. 

El liderazgo docente, se ejerce a través de un estilo mayoritariamente jerárquico en la sala de clases. Es en este ámbito donde despliegan la mayor parte de sus esfuerzos a través de variadas metodologías, las que pueden ser monitoreadas in situ gracias al control explícito de variables relacionadas con la interacción presencial con sus estudiantes.

Un nuevo contexto

Con el contexto remoto, en que la interacción es mediada por pantallas y recursos digitales, el liderazgo jerárquico es poco viable, ya que las certezas que tradicionalmente orientaban las decisiones pedagógicas, y que estaban basadas en la observación directa de las actitudes y reacciones de estudiantes, están actualmente debilitadas o derechamente desvanecidas.

A lo anterior, se suman también las condiciones contextuales; debilidades de conexión, falta de equipamiento, tiempo y espacios adecuados para el estudio, con el consiguiente aumento de estudiantes que presentan problemas o desajustes con los procesos de enseñanza.  

Un principal cambio epistemológico de la significancia del alcance de los contextos de enseñanza-aprendizaje, es el desafío para los docentes de responsabilizarse del trabajo asincrónico o personal de sus estudiantes, con materiales, metodologías, y estrategias de evaluación más elaboradas y personalizadas, con el objetivo de que estas ponderen las dificultades emocionales, formativas y de contexto de sus estudiantes. Esta nueva exigencia implica un trabajo mucho mayor de planificación y de diseño metodológico, que demanda estrategias creativas para reconocer las particularidades de los y las estudiantes, generando instancias de apoyo, contención y monitoreo permanente a nivel personal  y de aprendizaje.

LIES, el desafío al sistema de aprendizaje en el aula en pandemia
Las salas en centros de educación en Chile se encuentran vacías desde marzo, cuando se establecieron las primeras medidas sanitarias para restringir los contagios por Sars-CoV-2.

Adicionalmente, implica que la docencia requiere de elaboradas estrategias de autocuidado y de formación. De hecho, las iniciativas que sistematizan las problemáticas docentes a propósito del actual contexto, y que ya han comenzado a publicarse, están orientadas a proponer nuevas instancias que van en esta misma línea; a generar plataformas de contención y de convivencia, y espacios para compartir herramientas de evaluación (de manera de poder hacer más eficiente los procesos evaluativos más personalizados), entre otras.  Lo transversal que se recomienda, es generar instancias para concertar recursos, generar comunidades, y potenciar la apropiación de los espacios de docencia con flexibilidad y motivación intrínseca. 

Por otro lado, algunos de los problemas que se han levantado y sistematizado a nivel nacional e internacional a propósito de la emergencia por la Pandemia Covid-19, se relacionan con la salud mental de estudiantes (ansiedad, estrés, cuadros depresivos, crisis de pánico, problemas de sueño, etc.), así como la falta de recursos y la vivencia en contextos “inapropiados” para el aprendizaje. Lo anterior se complica ante la ausencia de los espacios habituales de interacción, fundamentales para la experiencia educativa, tales como áreas comunes, cafeterías, bibliotecas, canchas deportivas, entre otras. 

El colapso de los contextos

En este nuevo contexto educativo remoto, se espera que los y las estudiantes tengan un nivel mayor de liderazgo sobre sus procesos de aprendizaje. Así, el modelo tradicional se ve modificado en la ponderación de la responsabilidad que estudiantes y docentes ejercen sobre las decisiones que concluyen los procesos sincrónicos y asincrónicos de enseñanza-aprendizaje. Este nuevo modelo debiera entonces caracterizarse por un nuevo estilo de liderazgo que implique un cambio en la distribución de responsabilidades.

La literatura actual que reflexiona acerca de estas problemáticas, conceptualiza lo anterior como el “colapso de los contextos” (superposición de la vida personal-académica-laboral). Lo anterior, implica procesos permanentes de incertidumbre, manifestado tanto por estudiantes como por docentes de todos los niveles educacionales. Para abordar este colapso, se propone la generación de espacios de confianza para mitigar los efectos negativos que implica esta sensación de incertidumbre y sus consecuencias para la salud mental. Sin embargo, la construcción de confianza en espacios educativos virtuales desafía la interacción docentes-estudiantes y la necesidad de revisitar las tradicionales normas de convivencia o las expectativas programáticas y de contenido diseñadas para la presencialidad. 

En relación a lo anterior, vale la pena remontarnos a una de las tradicionales reflexiones que realiza Hannah Arendt a propósito de la permanente crisis de la educación, y que hoy nos puede iluminar más que nunca:

“Una crisis se convierte en un desastre sólo cuando respondemos a ella con juicios preestablecidos, es decir, con prejuicios. Tal actitud agudiza la crisis y, además, nos impide experimentar la realidad y nos quita la ocasión de reflexionar lo que esa realidad nos brinda”.

Una nueva propuesta

Tanto docentes como estudiantes debemos ser flexibles a proponer nuevos “acuerdos” exentos de prejuicios, que se adapten a las problemáticas emergentes. En este sentido, se abre una nueva oportunidad de concebir a las instancias evaluativas como procesos sistémicos para reflexionar, monitorear y mejorar nuestra realidad, y no como instancias sumativas y de control. Esto implica generar nuevos “juicios” respecto a la experiencia de la evaluación, y deconstruir las definiciones tradicionales que usualmente la caracterizaban. Un principal acercamiento práctico a esta definición, creemos que tiene que ver con aumentar la autonomía y el liderazgo en estudiantes, haciéndoles protagonistas de sus propios procesos evaluativos; que generen sus propios objetivos, que discutan las estrategias más adecuadas y acordes a sus contextos, y que proyecten así, las consecuencias esperadas de los productos de evaluación.

LIES, el desafío al sistema de aprendizaje en el aula en pandemia
Las clases en modalidad on line o remotas han desafiado la creatividad de docentes para generar nuevos sistemas de interacción, colaboración dentro del aula, participación e independencia de sus estudiantes.

De esta manera, la integridad con la que se aborden las instancias de evaluación, estará directamente vinculada con el nivel de apropiación de estudiantes en estos procesos. De forma que permitan levantar y enfrentar las dificultades, intereses y proyecciones de todos y todas las estudiantes. Con esto se refuerza la necesidad de apoyo a la docencia generando comunidades que permitan compartir estrategias de evaluación y monitoreo, así como también que se potencien las instancias de autoevaluación y evaluación de pares.

Dado que se resignifica la evaluación en pos de levantar las particularidades de estudiantes, y no la generalidad de la apropiación de los contenidos, entonces, la evaluación se constituye como un proceso más complejo, que requiere de más tiempo y más herramientas, tanto para su diseño, como para la sistematización de la evidencia para la toma de decisiones en el espacio de enseñanza-aprendizaje. 

La creatividad, flexibilidad y la generación de nuevos juicios, son los principales desafíos éticos que debemos imponernos en tiempos de emergencia, de forma de que nos movilice a la co-creación permanente de los contextos de enseñanza-aprendizaje que resguarden a nivel sistémico, el desarrollo de distintas habilidades, tanto disciplinares como socioemocionales, en nuestros modificados espacios educacionales.

Trinidad González Larrondo – Investigadora LIES, Facultad de Matemáticas, UC. Estudiante de Doctorado en Psicología, Escuela de Psicología, UC.

Margarita Guarello de Toro – Directora de Educación Continua, UC.

PIMS, Kawasaki y la importancia de un buen diagnóstico

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El síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico (PIMS) es una condición asociada al SARS-CoV-2 que afecta a niños y adolescentes provocando un shock o una falla orgánica múltiple que requiere cuidados intensivos. Suele confundirse con la enfermedad de Kawasaki, otra condición inflamatoria, pero el avance y tratamiento difieren, según reportan médicos desde su experiencia en distintos servicios. La última entrega de RIAC revisó la evidencia internacional y la experiencia en el país.

Para el 23 de agosto ya se contaban 153 casos en Chile, concentrados en la Región Metropolitana.  Como suele pasar con todo lo asociado a este virus, aún se sabe poco de él y la evidencia disponible se construye a través del reporte de especialistas en distintos países. En esta revisión, se evalúa y resume de manera crítica la evidencia disponible para proporcionar información sobre la práctica clínica actual y las implicaciones para futuras direcciones de investigación según el reporte publicado en la revista The Lancet por Jiang y colaboradores que se titula “COVID-19 y síndrome inflamatorio multisistémico en niños y adolescentes”.

Tras la curva de infectados que dibuja el SARS-Cov-2, una segunda curva -mucho más baja y unas 4 a 6 semanas desplazada en el tiempo- ha comenzado a aparecer. Esta se formó al conectar los puntos de reportes en Europa, América del Norte, Asia y América Latina, que describen a niños y adolescentes con afecciones inflamatorias multisistémicas y que resultaron asociadas a COVID-19, incluso en menores asintomáticos.

Las características clínicas de estos casos comparten semejanzas con otros síndromes inflamatorios como la enfermedad de Kawasaki y el síndrome de choque tóxico.

El 7 de abril de este año, Jones y colaboradores informaron por primera vez un caso de un bebé de 6 meses en los EE. UU., que presentaba fiebre persistente y problemas respiratorios menores. Fue diagnosticado con la enfermedad de Kawasaki y tuvo un resultado de RT-PCR positivo para SARS-CoV-2.

El 24 de abril, el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido emitió una alerta sobre un trastorno inflamatorio multisistémico pediátrico emergente. El 1 de mayo, el Real Colegio de Pediatría y Salud Infantil del Reino Unido publicó una guía sobre el tratamiento clínico de niños con PIMS y propuso una definición de caso. Desde entonces, varios otros países han informado que la enfermedad inflamatoria multisistémica se asocia temporalmente con la infección por SARS-CoV-2.

El duro golpe inflamatorio

Si bien aún no comprendemos cabalmente al COVID-19, la evidencia ha demostrado que, ante la presencia del virus se genera, en ciertos casos, una respuesta inmune desregulada y una posterior tormenta de citoquinas que, junto al daño en células del sistema circulatorio, son los factores que podrían desencadenar la expresión grave de la enfermedad. Esto se traduce en lesión pulmonar aguda, síndrome de dificultad respiratoria y fallo multiorgánico.

En el caso del PIMS, estas manifestaciones difieren. Primero que todo, por temporalidad: los casos aparecen alrededor de un mes después del peak de positividad de COVID-19 en la población. Según datos de Public Health England, el número de casos de MISC aumentó drásticamente alrededor del 16 de abril de 2020, aproximadamente 4 semanas después del aumento sustancial de casos de COVID-19 en el Reino Unido. En Chile, pasó algo similar “En una semana, llegaron 7 pacientes muy graves, que requerían ventilación mecánica, drogas vasoactivas. Los patrones se repetían, fiebre por más de tres días, pintitas en el cuerpo, ojos inflamados y síndrome de shock. El PCR daba negativo, pero al conversar con sus familiares, te dabas cuenta que había estado en contacto con un caso positivo 6 0 4 semanas antes”, relata el Dr. Rodolfo Villena, infectólogo pediátrico del Hospital Exequiel González Cortés.

Solo un tercio de los casos de PIMS notificados son positivos por PCR para SARS-CoV-2, mientras que la mayoría de los casos son positivos con una prueba de anticuerpos, lo que indica una infección pasada. El retraso en la presentación de esta afección en relación con la curva pandémica, una baja proporción de casos que resultaron positivos en el PCR y una alta proporción de anticuerpos positivos sugieren que este síndrome inflamatorio no está mediado por la invasión viral directa, sino que coincide con el desarrollo de las respuestas inmunes adquiridas al virus.

“Por lo que hemos aprendido, el patrón de inflamación es distinto al de los adultos y al de Kawasaki. En el caso del PIMS, identificamos que el cuerpo secreta citoquinas, o mensajeros de inflamación, en una cantidad muy alta que genera disfunción miocárdica severa”, agrega el Dr. Villena.

Los neutrófilos, las células blancas más abundantes en los seres humanos, juegan un papel importante en la respuesta inmune innata. Uno de sus mecanismos funcionales es la formación de trampas extracelulares de neutrófilos (NET), una red que contiene ADN, proteínas y enzimas microbicidas que se encargan de atrapar al virus. El problema es que también pueden desencadenar reacciones inflamatorias e inmunológicas descontroladas, lo que conduce a una respuesta sistémica exagerada, similar a la hiperinflamación y problemas de coagulación observada en el PIMS.

Aunque la NETosis también podría ser un mecanismo importante que vincula la activación de neutrófilos, la liberación de citoquinas y la trombosis en COVID19, aún no se ha informado que estén involucrados en MISC.

Por otro lado, otro estudio comparó los anticuerpos producidos por niños y adultos ante el coronavirus, y encontraron diferencias marcadas entre las respuestas. Estos hallazgos sugieren que las diferencias en la respuesta de anticuerpos podrían contribuir a la respuesta hiperinflamatoria observada en adultos con COVID-19. Teniendo en cuenta estas similitudes, los anticuerpos podrían desempeñar un papel en ambas condiciones.

Niños y COVID-19

Los niños y adolescentes constituyen una pequeña proporción de los casos de COVID-19. Las estadísticas nacionales de países de Asia, Europa y América del Norte muestran que los casos pediátricos representan entre el 2,1% y 7,8% de los casos confirmados. Aunque las manifestaciones de la enfermedad son generalmente más leves en niños que en adultos, una pequeña proporción de niños requiere hospitalización y cuidados intensivos.

Debido a las infecciones asintomáticas, el infradiagnóstico de casos clínicamente silenciosos o leves, y la disponibilidad, validez y estrategias específicas de los métodos de prueba actuales (por ejemplo, pruebas virales en lugar de serológicas), todavía hay incertidumbre sobre la carga real de enfermedad entre los niños y adolescentes.

¿Qué factores marcan la diferencia a la hora de desarrollar una sintomatología más grave?

La revisión de The Lancet coincide en que la edad, la carga viral y las comorbilidades crónicas (es decir, condiciones a la salud previas) son factores determinantes. Los bebés menores de 1 año tienen un mayor riesgo de desarrollar COVID-19 grave, aunque estas infecciones son poco frecuentes. Después del primer año de vida, la mayoría de los pacientes más jóvenes son asintomáticos o tienen síntomas más leves.

Pero hay otro factor interesante, los datos sugieren que un componente genético podría estar asociado con una manifestación de la enfermedad más grave, como en el caso de los africanos e hispanos. El Dr. Villena, señala que esto se condice con los altos reportes médicos de Europa, Estados Unidos y América Latina, mientras que países asiáticos como Japón, China y Corea no han declarado casos.

Manejo del PIMS

Hasta la fecha, no existen pautas ampliamente aceptadas sobre el manejo de esta enfermedad, pero varias organizaciones han publicado sus propios protocolos, construidos a partir de la experiencia de médicos de varios centros. Estos se basan en los síntomas específicos que se presenten, tratamientos previos de condiciones similares como la enfermedad de Kawasaki o pautas de tratamiento COVID-19 para pacientes adultos.

Si se sospecha o diagnostica PIMS, se debe tomar un enfoque de equipo multidisciplinario, que incluya una unidad de enfermedades infecciosas pediátricas y equipos de cardiología, inmunología, reumatología y unidades de cuidados intensivos para considerar la terapia antiviral (si el RT-PCR es positivo) o la inmunoterapia, o ambas. El cuidado de apoyo general es crucial, especialmente la atención a los signos vitales, la hidratación, los electrolitos y el estado metabólico. Pocos niños presentan compromiso respiratorio o hipoxia, pero deben ser monitoreados de cerca para detectar un posible compromiso.

“Actualmente, estamos aplicando tratamientos como la gamma globulina que modelan y regulan la respuesta inmune, no la suprimen. Debemos ser muy juiciosos con los diagnósticos, bajar los riesgos, identificar rigurosamente si cumple los criterios y modificar el tratamiento paciente a paciente”, relata el Dr. Villena desde la experiencia en nuestro país.

El manejo clínico y los protocolos de tratamiento potenciales deben probarse en ensayos controlados aleatorios o diseños de cohortes para comparar los resultados clínicos y los cambios en los marcadores inflamatorios. Otra arista que se abre es que los ensayos futuros deben investigar si la fisiopatología y los mecanismos para la respuesta inmune de PIMS ayudarán al desarrollo de vacunas contra SARS-CoV-2 seguras y efectivas para su uso en niños. Finalmente, con el pequeño número de casos a nivel mundial, establecer una colaboración de investigación internacional es vital para realizar rápidamente estos estudios de manera coordinada y eficaz.

El desafío de contar el proceso creativo de la ciencia

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Falling Walls Engage y Ciencia Joven

“La ciencia es la verdad” ,”La ciencia nos dará todas las respuestas” . De seguro has escuchado esto alguna vez. Y sino, habrás visto que los productos de la ciencia (como papers y descubrimientos) se llevan las portadas de periódicos y revistas.

La verdad es que “la ciencia”, es mucho más compleja que como la vemos comúnmente en los medios de comunicación, en la literatura y en el cine. Y la hacen personas, por cierto. No es una industria ni un ente inmaculado.

Como consecuencia de lo anterior, se produce una visión lineal y secuencial de la carrera y la creación científica. Cuando muchas veces esto no es así. Son los replanteamientos de hipótesis y los errores quienes más enseñan a quien investiga. Pero esto no se comunica.

El desafío consiste en narrar y evidenciar el proceso creativo y dinámico de la ciencia, con sus aciertos y errores, más que solo los productos de ella para cambiar su percepción estática y rígida.

¿Te interesa contribuir a la resolución de este desafío?

Ya puedes comprometerte a resolver este (desafío 4. La ciencia es creativa y dinámica) y otros desafíos al postular a la 48h Sciethon: Hacking the Future of Science Engagement in Latin America. realizada virtualmente por la Fundación Ciencia Joven con licencia de Falling Walls.

Las reuniones virtuales de esta “hackathon de la divulgación” brindarán, a todos los interesados ​​en la ciencia, la oportunidad de vislumbrar el estado actual de la divulgación científica en el continente, compartir sus experiencias y soluciones sobre cómo involucrar al público y explorar posibles colaboraciones para expandir su red y actividades.

Es un formato de hackathon, en el cual los inscritos, en grupos de 5–8 personas, tendrán 48 horas para plantear y diseñar soluciones a los desafíos propuestos por la Sciethon. En estas 48 horas, contarán con apoyo de mentores de las organizaciones socias y acceso a materiales y recursos.

Las mejores soluciones serán seleccionadas y reconocidas por un jurado, en un evento público en vivo el día martes 1 de septiembre a las 11:00 hrs (ARG). Las iniciativas ganadoras contarán con apoyo de las redes de Falling Walls Engage y Ciencia Joven para potenciar su implementación.

¿Cuándo?: Fin de semana del 28–30 de agosto 2020.

Elige tu desafío y postula aquí: https://sciethon.la/

Dos cuentos de pequeños científicos para leer antes de mimir

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Para celebrar el Día de la niña y el niño, un par de nuestros colaboradores, Carla Montecinos y Felipe Asenjo, se animaron a narrar la historia de una niña que tenía el súper poder de viajar al espacio con sólo mirarlo y un desafortunado huérfano de Baviera que impulsó la astronomía.

Un niño, su curiosidad hacia los vidrios, y el inicio de la astronomía moderna

En el reino de Baviera (hoy Alemania), a finales del siglo XVIII, vivía un niño llamado Joseph. Él aún no lo sabía, pero llegaría a revolucionar el mundo como lo conocemos. Todo, gracias a su curiosidad insaciable y su ingenio para la fabricación de vidrios.

La vida de Joseph no fue fácil al comienzo. Nació en una familia numerosa y, tristemente, quedó huérfano a los 11 años. En ese momento fue enviado a trabajar a como aprendiz a un taller de vidriería y espejos. Con solo 12 años debió realizar trabajos muy pesados y, al mismo tiempo, no se le permitía estudiar. Sin embargo, ese no fue un impedimento para que aprendiera, a través de su trabajo con vidrios y cristales, Joseph obtuvo el conocimiento que le permitió usar estos objetos para hacer cosas que nunca antes se habían hecho.

Al tercer año como aprendiz, su suerte cambió. Un terrible derrumbe lo dejó enterrado en el edificio que trabajaba. El mismísimo Príncipe Heredero al Trono fue el que rescató al pequeño Joseph, y lo apadrinó. El príncipe reconoció las inquietudes del joven, su curiosidad y su pasión por aprender, así que lo alentó a estudiar y a investigar.

Esta es la historia del joven Joseph von Fraunhofer, el científico que años más tarde lograría fabricar por primera vez vidrios de alta calidad que abrieron los ojos de quienes los usaban de formas que antes jamás habrían imaginado. Estos revolucionaron la industria de Bavaria, país que se volvió líder mundial en la fabricación de lentes, así como también en la astronomía, al producir telescopios que permitieron ver cosas nunca antes vistas. Por si esto fuera poco, Fraunhofer inventó una nueva técnica, llamada espectrografía, que permitió ver y entender de que está compuesto nuestro Sol y otras estrellas, iniciando así la astronomía moderna.

La curiosidad inicial del pequeño Joseph, junto al apoyo fundamental que se le dio para explotar al máximo esa curiosidad, fue lo que le permitió hacer esos grandes descubrimientos, lo que a su vez permitió que la humanidad comenzara a comprender los misterios del universo.

Felipe Asenjo.

Imagen. Escena de la serie Cosmos. Ocultas a plena luz del día. C. 5.

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