Cada cierto tiempo se descubre o reinterpreta algún comportamiento llamativo en alguna especie animal: el pulpo que “predice” resultados en el mundial de fútbol,...
Carla Taramasco, Doctora en Sistemas Complejos.
Investigadora de la Facultad de Ingeniería Informática de la Universidad de Valparaíso, e impulsora del Registro Nacional del Cáncer...
Autores: Centro Renace - Prevención y Tratamiento de Adicciones
Resumen
El cannabis, comúnmente conocido como marihuana, representa una de las sustancias psicoactivas más consumidas mundialmente....
Paulina Santander Astorga, Dra. en Psicología.
Ha estrechado lazos entre la Psicología, Economía y Negocios, con un enfoque de género relevando la importancia del emprendimiento...
El uso de animales con fines de investigación aún es determinante e irreemplazable. Incluso, las últimas semanas se ha denunciado la “escasez” de especies...
Los invitamos a escuchar la entrevista realizada a nuestra colaboradora Lorena Valderrama para el programa Sin Sentido Común.
La conversación recalca el importante papel de...
El ciclo de charlas: “Historias de pueblos de América desde el Desierto de Atacama” dirigido a todo público, busca traspasar las fronteras geográficas y...
Mediante “MIM Virtual”, un recorrido en 360°, el Museo Interactivo Mirador acerca sus salas temáticas, experimentos científicos y su oferta educativa, lúdica e interactiva a las familias del país, para entretenerse en casa en contexto de pandemia.
Por medio de “MIM Virtual” es posible recorrer 1.885 metros cuadrados de superficie expositiva y conocer en detalle diez espacios temáticos. En el primer piso las salas de Arte y Ciencia, Mecanismos, Fluidos, Zona Lab2 y Robótica, Zona de Inteligencia Artificial y el pasillo central; y en el segundo piso Neurozona, Electromagnetismo y Luz.
Este espacio fue diseñado para que los usuarios vayan descubriendo el museo con la sensación de estar caminando allí y acceder a material multimedia durante el recorrido, de manera de ofrecer una experiencia interactiva, tan propia del estilo MIM. Los visitantes accederán a distintos videos con contenido de los espacios, los fenómenos científicos detrás de los módulos y una serie de experimentos relacionados.
Es así como los visitantes virtuales se encontrarán con entretenidas demostraciones y tutoriales científicos para aprender didácticamente y con materiales sencillos. Por ejemplo, al ingresar a la sala Fluidos podrán descubrir cómo preparar las clásicas burbujas del museo; en el acceso de la sala Ciudadela se sorprenderán con experimentos cortos asociados a la luz y el color. En la sala Tierra experimentarán con los sismos y en el Pasillo Central reconocerán los módulos icónicos del MIM, como son la cama y pared de clavos con información y datos curiosos.
Este espacio fue desarrollado con tecnología Matterport 3D y el escaneo del museo se realizó con una cámara en 360 grados que contiene seis lentes grandes angulares, ambas herramientas tecnológicas ideales para crear experiencias inmersivas y realistas.
“MIM Virtual” está alojado en el sitio web del museo (www.mim.cl), que fue rediseñado para ser más amigable, moderno e intuitivo y que además se desarrolló en base a una nueva imagen corporativa que refleja lo que es el MIM hoy, tras 20 años de historia.
Los invitamos a escuchar la entrevista realizada a nuestra colaboradora Lorena Valderrama para el programa Sin Sentido Común.
La conversación recalca el importante papel de loa comunicación científica en Chile y los principales resultados obtenidos en la encuesta publicada por investigadores de la historia de la ciencia. ¿Qué importancia tiene la comunicación científica en la generación del conocimiento? ¿contamos en Chile con especialistas en el área preparados para esta función?
Los invitamos a escuchar de este tema y a conocer más de la vida e infancia de nuestra querida Lolo Valderrama.
Inmunidad Temporal: Un límite de la vacuna para acabar con el SARS-CoV-2
La respuesta inmune provocada por una infección por SARS-CoV-2 y el posterior desarrollo de COVID-19, está cambiando la forma en cómo los científicos entienden el funcionamiento de las vacunas, desde su mecanismo, hasta la forma en cómo debe administrarse. Losexpertos aseguran que las primeras vacunas estarán activas por un tiempo limitado y requieren de varios refuerzos cada pocos años. Otras, podrían aliviar los síntomas más graves, pero no impedir la infección.
En definitiva, una vacuna históricamente no es una solución ni absoluta, ni inmediata. Esta disyuntiva y preocupación define nuevos desafíos, en los que se centran nuevos estudios, donde los anticuerpos neutralizantes, encargados de evitar la propagación del virus, juegan un rol clave. Un resumen de estas investigaciones es lo que te presentamos esta semana.
Existen diversos tipos de anticuerpo, cada uno con características y tareas específicas. Los denominados anticuerpos neutralizantes (AN) corresponden a aquellos que se adhieren al virus, impidiendo que éste logre infectar a una célula. Tal como un jugador haciendo una marca a un miembro del equipo contrario, lo sigue para todos lados, intercepta sus posibilidades de interacción y, aún cuando el rival puede seguir corriendo, no logra hacer su jugada.
Lo que ocurre con COVID-19
Después de una infección con Sars-CoV-2, queda un alto número de anticuerpos neutralizantes en el cuerpo por un par de semanas, pero luego disminuyen, según observó un estudio realizado en China. Este trabajo también reveló que los niveles de los anticuerpos IgG, que se encargan de la defensa en fluidos como la sangre, presentaban valores significativamente menores en los pacientes asintomáticos, en comparación con los pacientes que sí presentaban síntomas. Además, los niveles de AN medidos en la primera fase de recuperación de la enfermedad disminuían en un 81,1% en pacientes asintomáticos y un 62,2% en pacientes sintomáticos.
Actualmente, se analizan lasvariables de la inmunidad que se podrían generar en personas que logran recuperarse de COVID-19, o en aquellas a las que se les suministrará una posible vacuna. Los inmunólogos trabajan para determinar cómo podría ser el mecanismo de protección contra SARS-CoV-2 –y más importante– cuánto tiempo podría durar esta protección. La mayoría de estos estudios están centrados en las proteínas que evitarían la unión del virus a las células, los anticuerpos neutralizantes.
“Mientras más virus, más anticuerpos y más tiempo permanecen”, declaró George Kassiotis, inmunólogo del Centro de Investigación Biomédica del Instituto Francis Crick, ubicado en Londres, Inglaterra.
Esto, puede ser determinante para definir las estrategias sanitarias de inmunidad, ya que se ha observado patrones similares con otras infecciones virales, incluido el SARS (Síndrome respiratorio agudo severo). La mayoría de las personas que sufrieron esta enfermedad perdieron sus anticuerpos neutralizantes después de los primeros años. Pero aquellos que tuvieron SARS de forma severa, aún tenían anticuerpos cuando se volvieron a analizar 12 años después, señaló Kassiotis.
El grupo de investigación chino aún no conoce qué nivel de anticuerpos neutralizantes se necesitan para combatir la infección por Sars-CoV-2, o al menos para reducir los síntomas de COVID-19 en una segunda enfermedad. Los datos en humanos, aunque escasos, sugieren que, en este caso, las vacunas generan potentes anticuerpos neutralizantes que pueden bloquear la infección del virus por las células. Lo que aún no está claro, es si los niveles de estos anticuerpos son lo suficientemente altos como para detener nuevas infecciones y cuánto tiempo persisten estas moléculas en el cuerpo.
Duración, eficacia y efectividad de una vacuna
Según elCentro Asesor de Inmunizaciones (IMAC), la duración de la inmunidad varía según la enfermedad y la vacuna.Una infección natural, al contraer una enfermedad, no siempre va a proporcionar una inmunidad de por vida. Asimismo, la duración de la inmunidad otorgada por las vacunas puede variar dependiendo de factores como la edad en la que se aplica la vacuna, la cantidad de dosis entregadas,el tipo de vacuna, la variabilidad de respuesta del individuo, entre otros.
Todos estos parámetros deben ser evaluados con el objetivo de lograr la mejor protección inmune para cubrir el período de la vida en que la vulnerabilidad a la enfermedad es más alta. Actualmente, para el SARS-CoV-2, existen unaamplia gama de posibles vacunas que están desarrollándose al mismo tiempo, y cada una difiere en los factores ya mencionados para frenar, en teoría, la creciente ola de contagios tanto en una primera etapa, como en las posibles etapas de reinfección.
Por otro lado, la eficacia y la efectividad de una vacuna son medidas que comparan las tasas de la enfermedad entre personas vacunadas y quienes no lo están. Mientras que la eficacia se mide en ensayos clínicos controlados, la efectividad se evalúa una vez que la vacuna ya está aprobada para su uso en la población general. Entre estos últimos, podemos identificar la proporción de personas vacunadas, las cuales se esperaría que estuvieran protegidas.
Asimismo, lainmunidad colectiva (también llamada inmunidad de rebaño) es un mecanismo importante por el cual se protege a la comunidad en su totalidad. Para algunas enfermedades –si suficientes personas son inmunes– la transmisión de la enfermedad se reduce o elimina. Para lograrlo, se debe tener una alta cobertura de la vacuna, ya que así se evita un reingreso de la enfermedad a la comunidad.
Cabe señalar, y recalcar, que ninguna vacuna tiene acción 100%efectiva, por lo que existe un pequeño porcentaje de personas que no quedan protegidas, incluso después de ser vacunadas. Mientras que, por otro lado, también existe un porcentaje en el cual la protección dada por una vacuna puede disminuir en el tiempo. De manera similar, están las personas que no pueden inmunizarse, debido a ciertas afecciones preexistentes, como la supresión inmune farmacológica, por lo que se debe mantener inmune a aquellos que los rodean.
Conclusiones de la inmunidad por tiempo limitado para COVID-19
Robert J. Kosinski, profesor de la Universidad Clemson de Estados Unidos, realizó unestudio de simulación, el cual consistía en utilizar modelos matemáticos para proyectar el efecto de la inmunidad por tiempo limitado en los nuevos brotes de COVID-19.
Considerando que dejan a fuera gran parte de la complejidad del mundo real, este experimento refleja con claridad que la duración de la inmunidad, por sí misma, puede influir en el curso de una epidemia. Para ello, se incorporaron y analizaron las siguientes variables:
1.R0: por el cual se estima la velocidad con que una enfermedad puede propagarse en una población.
2. Tiempo de inmunidad: Periodo de tiempo, luego de contraer una enfermedad, en el que una persona se mantiene inmune o que no es susceptible a contraerla nuevamente.
3. Modo de expiración de la inmunidad: La inmunidad frente a una enfermedad puede desvanecerse gradualmente o ser completamente efectiva mientras dura.
Como resultado de su estudio se obtuvieron las siguientes conclusiones:
1. Una corta duración de la inmunidad puede no ser efectiva en terminar la pandemia, pero causa oscilaciones en la prevalencia de la enfermedad.
2. Periodos de inmunidad larga pueden suprimir exitosamente la enfermedad, pero se caracteriza por brotes repetidos, gatillados por la expiración de la misma inmunidad de la población.
3. Si la pérdida de inmunidad es gradual, se reduce de manera importante el periodo de tiempo entre brotes de la infección.
Reinfección por SARS-CoV-2
Actualmente no hay evidencia científica concluyente sobre la posibilidad de reinfecciones de SARS-CoV-2. Por un lado, tenemos unestudio de in vivo de macacos, en el que 4 primates fueron inoculados (inyectados) con la misma cepa de SARS-CoV-2 (con 3 primates para el control de variables) 28 días después de la primera infección, en la fase temprana de recuperación. Los 4 macacos no presentaron síntomas clínicos, cambios histopatológicos ni diseminación viral detectable. Los autores plantean, en base a los resultados, que una exposición primaria a este virus podría proteger contra una reinfección.
Por otro lado, existen reportes recientes sobre pacientes que, incluso luego de haberse resuelto sus síntomas y de quienes se obtuvo pruebas negativas para el virus, han vuelto ha arrojar positivos para COVID-19. El hecho de que un paciente vuelva a resultar positivo luego de, aparentemente, haber superado la enfermedad, no necesariamente implica una reinfección efectiva con presencia de partículas virales infecciosas. Una posible explicación es que el testeo positivo se deba a la detección de fragmentos virales residuales, recordando que el testeo por RT-qPCR se fundamenta en la detección de una porción del genoma viral y no, necesariamente, de partículas virales infecciosas.
Se estima que conocemos sólo el 5% de los hongos del planeta. Sin embargo, de las 313 especies registradas por la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), sabemos que 106 están en peligro de extinción. Para proteger a los ecosistemas es necesario saber qué hongos hay y qué rol cumplen en su hábitat.
La clasificación “Reino Fungi” se postuló por primera vez en 1969 por Robert H. Whittaker, por lo que se podría considerar, en términos científicos, un reino joven. De hecho, el primer registro de un hongo, en la lista de la UICN fue en 2006 a diferencia de las plantas, por ejemplo, que en 1996 ya habían 5.000 especies registradas.
La urgencia de evaluar especies de este, está relacionada con la actual crisis medioambiental. Sus principales amenazas son el cambio climático, la deforestación de bosques, la recolección inadecuada, incendios, entre otros, por lo que es fundamental identificar qué tipos hay y qué rol cumplen para desarrollar políticas públicas que los protejan.
La buena noticia es que Chile es pionero en cuanto a protección de hongos. De hecho, es el único país que los considera en sus informes de impacto medio ambiental según la Ley General de Bases Medioambientales 19.300. En la actualidad, registran especies de hongos amenazados como la Cyttaria berteroi (preocupación menor), Gastroboletus valdivianus (en peligro de extinción)y el Boletus Loyo (en peligro de extinción).
Este último es un hongo endémico y comestible que se distribuye en las regiones del Maule, Biobío, Araucanía, Los Ríos y Los Lagos. El Loyo, como le llaman en los lugares donde se cosecha, es recolectado sin permitir que logre esporular y pierde la oportunidad de reproducirse. Además, es un hongo micorrícico, esto quiere decir, que genera una simbiosis de nutrientes con los árboles necesaria para subsistir.
Los árboles del género Nothofagus como el coihue, lenga, raulí, roble son algunos de los aliados de este hongo, pero los bosques donde se encuentran están siendo devastados, muchos de ellos milenarios e irremplazables.
Foto de un Boletus loyo tomadas por Gabriel Orrego.El Boletus Loyo es el primer hongo chileno clasificado en peligro de extinción en la Lista Roja de la UICN.
Una especie, puede salvar a muchas
Para avanzar en la defensa de este reino, La Lista Roja de Hongos (Fungal Red List Initiative) estableció la meta de incluir y evaluar 250 nuevos casos a nivel mundial este 2020.
Para lograrlo se planearon tres workshops uno en Europa, Asia y América del Sur. Este último se realizaría en Chile, pero debido a la contingencia del COVID-19 se llevó a cabo de forma online, bajo la organización de la Fundación Fungi, la Unidad de la Lista Roja de la UICN, y el Jardín Botánico de Chicago, financiado por el Fondo de Conservación de Especies Mohamed bin Zayed.
La iniciativa se realizó a principios de abril y, por primera vez, micólogos de América del Sur se unieron a aprender y trabajar en los hongos amenazados. Se contó con la participación de importantes investigadoras e investigadores de Argentina, Chile, EE.UU., Colombia, México y Brasil.
En esta oportunidad se evaluaron 156 especies en categorías de conservación según los criterios UICN para Listas Rojas.
Registro del 1° Workshop de La Lista Roja de hongos amenazados de América del Sur. Foto por Giuliana Furci.
El proceso para declarar una especie en peligro de extinción requiere de una exhaustiva revisión. Si bien una de las premisas de La Lista Roja es que cualquier persona puede nominar una especie, la resolución pasa por varios evaluadores y comités antes de ser oficial. La UICN establece diferentes categorías de riesgo: extinta, extinta en estado silvestre, en peligro crítico, en peligro, vulnerable, casi amenazada, preocupación menor, datos insuficientes y no evaluadas.
Hongos nuevos o en amenaza hay muchos, por lo que se necesitan personas, micólogos y científicos que ayuden a trabajar en clasificar y evaluar especies, que podrían ser clave para proteger ecosistemas cruciales en la crisis medio ambiental.
Sobre Fundación Fungi
Desde 2006 Fundación Fungi trabaja por la investigación, protección y difusión de los hongos en Chile y el mundo. Fue la primera ONG a nivel mundial en dedicarse al Reino Fungi. Junto al trabajo de la micóloga Giuliana Furci, logran incluir a los hongos en los informes de impacto medio ambiental de Chile, posicionándolo como el primer país del mundo que incluye a la protección de los hongos en sus leyes. Actualmente trabajan en distintas áreas como recolección de hongos sustentable, protección de especies, desarrollo de un fungario nacional y otros importantes proyectos.
El ciclo de charlas: “Historias de pueblos de América desde el Desierto de Atacama” dirigido a todo público, busca traspasar las fronteras geográficas y políticas de América para conocer distintos sistemas de vida ocurridos a lo largo de la profunda historia de este continente, relatadas a través de las visiones de científicas y científicos que han estudiado y reflexionado sobre este heterogéneo devenir histórico.
Esta iniciativa se inscribe en la larga y fructífera colaboración entre la Universidad Católica del Norte (UCN) y la Universidad de Tarapacá (UTA). “Nos sentimos entusiasmados por coordinar, en conjunto con el Instituto de Alta Investigación (UTA) este ciclo de disertaciones a cargo de destacadas y destacados colegas. La transmisión on line de las charlas permitirá llegar a un público que excede el del mundo académico, erigiéndose por lo tanto esta actividad en un potente espacio de vinculación con todos los interesados en el conocimiento antropológico, arqueológico e histórico de nuestra América”, dijo el director del Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo (IIAM-UCN), Dr. Carlos María Chiappe. Por su parte, el director del Instituto de Alta Investigación (IAI-UTA), Dr. David Laroze, junto con felicitar la realización de esta iniciativa en tiempos de pandemia desde universidades de provincia, resaltó además “la inclusión de destacadas jóvenes científicas de América”.
Programación
Desde este 6 de agosto y hasta finales de noviembre a las 17.30 hrs. se realizarán las charlas semanales divididas en tres temas: I. Vida y Muerte en Pueblos de América; II. Medio Ambiente y Sociedades Humanas, III. Comunidad y Territorio. El primer ciclo temático, versará sobre las resoluciones a las contradicciones sociales expresadas materialmente en la arquitectura, el arte, los artefactos y la bioarqueología. El 6 de agosto se abre el ciclo con la charla de la Dra. Helena Horta (académica IIAM-UCN) sobre “Sacrificios humanos incaicos en las cumbres de los Andes”. El 13 de agosto la Dra. Ximena Chávez (forense de la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo, México), nos hablará sobre “La ofrenda de vida: sacrificio humano y animal en el recinto sagrado de Tenochtitlan”. El 20 de agosto la Dra. Vivien Standen (Departamento de Antropología-UTA) presentará “Violencia y conflicto en el Desierto de Atacama”. Finalmente, el 27 de agosto la Dra. Elizabeth Ankush (Department of Anthropology, University of Pittsburgh, EEUU), mostrará “Formas y niveles variados de violencia y conflicto en los Andes”.
Esta actividad cuenta con la colaboración de la Dirección de Extensión y Vinculación con el Medio de la Universidad de Tarapacá (UTA) y la Dirección de Comunicaciones (UCN). La transmisión es abierta al público, sin inscripción previa, a través del canal Utaplay en Youtube y por Facebook Live en iaaucn.
Hoy 30 de julio se lanzará la próxima misión de la NASA a Marte, la misión ‘Nasa Perseverance Mars 2020’, desde Cabo Cañaveral en el estado de Florida (EE.UU).
Cargado con instrumentos científicos, capacidades informáticas avanzadas para el aterrizaje y otros sistemas nuevos, el rover Perseverance es el vehículo más grande, pesado y sofisticado que la NASA haya enviado al planeta rojo. Lo puedes ver aquí en directo.
Se estima que aterrice el 18 de febrero del 2021 en un lago que alguna vez llenó al cráter Jezero. Desde aquel día, su principal trabajo será buscar signos de vida -principalmente microorganismos- y recolectar muestras de rocas y tierra para un posible regreso a la Tierra. También probará tecnología para beneficiar la futura exploración robótica y humana de Marte.
En palabras del científico ejecutor del proyecto, Ken Farley: «Finalmente elegimos el cráter Jezero porque es un lugar muy prometedor para encontrar moléculas orgánicas y otros signos potenciales de vida microbiana».
¿Cuántos rover ya andaban paseando?
Perseverance se suma a la lista de cuatro rovers que ya han explorado el planeta Marte. El primero fue Sojourner en 1997, seguido por Spirit y Opportunity que lo hicieron en el año 2004 y el último ha sido Curiosity en 2012.
¿Qué hace distinto a Perseverance? Y por qué nos preocupamos de la astrobiología en este caso particular
Perseverance apunta a dar el siguiente paso, buscando como objetivo principal responder a una de las preguntas claves de la astrobiología: ¿Hay signos potenciales de vidas microbianas pasadas o restos biológicos en Marte?
Este exigente objetivo científico requiere un nuevo conjunto de instrumentos de vanguardia para abordar la pregunta desde muchos ángulos. El escaneo de entornos habitables con Raman y luminiscencia para productos orgánicos y químicos (instrumento SHERLOC), que puede detectar materia orgánica. Por otro lado el instrumento planetario para la litoquímica de rayos X (PIXL), que mide la composición de las rocas y el suelo, permitirá que Perseverance mapee juntas a la materia orgánica, composición química y textura en un nivel de detalle más alto que cualquier rover previo que haya andado en Marte. Estos instrumentos, dos de los siete totales a bordo, desempeñarán un papel particularmente importante en búsqueda de Perseverance por posibles signos de vida.
Adicionalmente el sistema de energía de #Perseverance funciona esencialmente como una batería nuclear. El MMRTG (Generador Termoeléctrico de Radioisótopos Multi-Misión) convierte el calor del decaimiento radiactivo natural del plutonio-238 en un flujo constante de electricidad mediante termopares. ¿Y esto por qué? #Perseverance necesita operar de forma muy eficiente para cumplir su misión.
Un MMRTG le permite funcionar sin las limitaciones de los paneles solares, como las variaciones de la luz solar y la acumulación de fino polvo marciano. Se espera que el MMRTG opere durante al menos 14 años, mucho más allá de la duración de la misión principal (unos dos años terrestres). Esto ya funcionó con Curiosity y por ello se ha replicado (Fuente: @OperadorNuclear)
Qué esperamos traer de vuelta
Además de las imágenes a color y en alta resolución que obtendrá gracias a sus 19 cámaras incorporadas, Perseverance pretende traer muestras de suelo y minerales en formato íntegro (sin pulverizar). A diferencia de Curiosity, el taladro de Perseverance cortará núcleos de roca que son aproximadamente del tamaño de un trozo de tiza y los colocarán en tubos de muestra para su almacenamiento. Se espera que sean al menos 30 muestras.
Datos:
1 año marciano = aprox 687 días en la Tierra.
El rover de Perseverance pesa aproximadamente 1025 kilogramos (en la Tierra).
Mide 2,2 metros de altura, 2,7 metros de ancho y 3 metros de largo (con brazo robótico que podría extenderse a 2,1 metros adicionales).
Con Perseverance se podría comenzar a contribuir a lograr los objetivos del programa de exploración de Marte por parte de la NASA. Meta 1: Determinar si alguna vez hubo vida en Marte. Su segunda meta: Caracterizar el clima. Su tercera meta: Caracterizar la geología. Su cuarta meta: Preparar para la exploración humana.
Perseverance lleva tres chips de silicona con el nombre de 11 millones de personas aproximadas que se inscribieron en una campaña lanzada por la NASA.
Junto al rover se desplegará, en paralelo, otro experimento: Un helicóptero autónomo llamado Ingenuity.
La nave total que se lanzará pesa más de 530.000 kilogramos.
Para nadie es extraño pensar que la asignatura de Tecnología es una de las últimas prioridades en un colegio chileno. Ya sea como alumno/a, apoderado/a, docente o ex-alumno/a, se ha tenido de primera mano la experiencia de minimizar la importancia de este curso, que podemos recordar cómo manualidades, trabajos grupales y proyectos con el computador. Solemos entender el sistema escolar desde sus indicadores y exámenes, enfocando las expectativas y éxito en matemáticas, lenguaje u otros ramos “importantes”. El dejamiento de Tecnología no es casualidad entre la comunidad escolar, es consecuencia del diseño curricular nacional y de un paradigma reduccionista del aprendizaje.
Pero, ¿qué nos puede aportar un curso tan minimizado durante momentos de crisis? Nosotros creemos que darle importancia y valor al curso (y sus contenidos, aprendizajes y especialmente sus docentes) puede ayudarnos a entender las múltiples crisis del presente y también, prepararnos para las discusiones de futuro, tanto a nivel escolar como cívico.
A pesar de lo innovador de tener un curso integrado desde el año 2000 al sistema educativo, este ha sido negligente con sus docentes. Hace 20 años el Ministerio de Educación realizó una capacitación deficiente y externalizada, para la reconversión de profesores de técnico manual, francés y otros ramos electivos del curriculum pre-2000. Sin embargo, hasta hoy ha mantenido esta minimización con una ínfima presencia en tiempo semanal de 90 ó 45 minutos a la semana, dependiendo del nivel. Además, una aparente inexistencia de formación docente y capacitaciones para el área de aprendizaje en Chile, a pesar de tener más de 4.000 profesores dictando esta materia a lo largo del país. Incluso, durante el último cambio curricular, ocurrido entre los años 2013 y 2019, estos elementos fueron parte de la discusión del Consejo Nacional de Educación respecto a los contenidos de Tecnología. Es así, que muchísimos profesores realizan este ramo prácticamente a pulso, con los mínimos recursos recomendados disponibles, pasando por un evidente abandono y precarización.
Por otra parte, a consecuencia de la pandemia, sabemos que el trabajo docente se ha incrementado. La desigualdad y desvalorización del trabajo docente ha sido una vastadiscusión en Chile durante la última década, en particular durante la definición de la carrera docente. Actualmente, para poder seguir cumpliendo su rol social, los profesores han necesitado expandir su repertorio, teniendo que actualizar o incorporar forzosamente un conjunto de habilidades de manejo de tecnologías digitales por las comunidades escolares. En este contexto, los docentes que imparten el ramo de tecnología han tomado un protagonismo inesperado, no tanto en sus aulas virtuales, pero sí con sus colegas. Es decir, muchos han tenido que capacitar a sus pares de otras asignaturas con el fin de continuar educando remotamente, siendo estos los que se espera tener “el estado del arte” para enfrentar una transición tan drástica como inesperada.
Estas inequidades en la transición, están re-dibujando nuestra relación con el aprendizaje y con la institución escolar, en la cual el docente de tecnología resulta crucial, no sólo para sus liceos, escuelas y colegios, sino para innovar socio-técnicamente para explorar las crisis.
Estos procesos han mostrado diversas desigualdades, no solo por el acceso a infraestructura o información digital a nivel nacional, sino también de las cosas que se asumen del teletrabajo , como la necesidad de que los profesores debían pagar su conexión desde sus propios bolsillos, intentando además cumplir con las expectativas de padres y alumnos que esperan que el profesor esté disponible las 24 horas del día. Eso es una fracción entre otros problemas emergentes. En particular, el trabajo de Patricia Peña y otras académicas, muestran que existe una gran brecha digital, que afecta especialmente a mujeres, muchas de las cuales cumplen labores docentes. Estas inequidades en la transición, están re-dibujando nuestra relación con el aprendizaje y con la institución escolar, en la cual el docente de tecnología resulta crucial, no sólo para sus liceos, escuelas y colegios, sino para innovar socio-técnicamente para explorar las crisis.
Desde el 18-O que los chilenos y chilenas somos más conscientes de las inequidades y desigualdades estructurales que compartimos; realidad que una gran mayoría quiere cambiar. Estos cambios no están ajenos a la dimensión tecnológica —no tecnocrática— de nuestra realidad. La tecnología es producto de nuestra cultura y como describe Bruno Latour “Es la sociedad hecha duradera”. La tecnología no se reduce a relojes, algoritmos o industrias, la tecnología refleja los valores que nuestras instituciones, comunas y hogares apropian e incorporan, como nuestro (¿nuestro?) la perversa integración del sistema bursátil y la previsión social, los usos del diario, la logística de las cajas de alimentación o la dignidad de las ollas (comunes, revolucionarias, feministas, comunitarias…).
La práctica y reflexión tecnológica nos entrega una perspectiva integrativa y sistémica para los grandes problemas del presente, ausente en todas las otras áreas del sistema escolar. Conceptos tales como cambio global, desigualdad territorial, crisis sanitaria y el reordenamiento político-institucional, inundan nuestros noticieros. Todos estos conceptos involucran sistemas complejos de artefactos y personas, y el curso del colegio que se centra en la resolución de problemas es precisamente, Tecnología. Empoderarnos de nuestros sistemas socio-técnicos desde temprana edad es crucial, no solo como “emprendedores” como intenta hacer imaginar este gobierno, sino como ciudadanos íntegros.
Recientemente los autores hemos tenido la experiencia de compartir con los profesores de tecnología, en un primer ciclo de una serie de seminarios web llamada “Acercando Tecno/logías”, que nos permiten conectar con estos docentes, sus diversas experiencias y conocimientos. Pero particularmente, hemos podido constatar que en este grupo tan desvalorizado de profesores existe un potencial inesperado en la íntegra construcción de ciudadanos y ciudadanas para enfrentar las crisis, con herramientas críticas, creativas e interdisciplinarias, necesarias para las transformaciones que Chile requiere. Muchos de ellos son autodidactas, por las mismas razones sistémicas mencionadas anteriormente. Su trabajo es sorprendente y su valor es fundamental en el presente de las comunidades educativas, cuando los lineamientos y recursos para enseñar a distancia son insuficientes para la demanda cognitiva, social y emocional que la incertidumbre y la desigualdad generan.
Esto comienza en el aula con este curso tan poco valorado, pues la tecnología es un reflejo de lo humano, y excede los límites de lo digital o de lo artesanal. Es imperante revalorizar a la tecnología (tanto en el aula, como a nivel social). En particular, a sus profesores como agentes críticos y transversales al currículum educativo que es. Esta asignatura va más allá del encasillamiento binario, retrógrado y moderno de “ser científico o humanista”. Más que contenido, son las habilidades para diseñar nuevos mundos y evaluar sus impactos las que se adquieren cuando le damos centralidad a esta conversación, las que resultan útiles en cualquier momento de la vida personal y profesional. Por esto, queremos reivindicar el valor del profesor y profesora de tecnología, que a pesar de las diversas trayectorias profesionales que tienen y dificultades que enfrentan, resultan esenciales en la formación de niños, niñas y jóvenes para manejar la incertidumbre, el cambio, el fracaso y las transiciones. Elementos que son fundamentalmente claves para el desarrollo en estos momentos de crisis.
Autores.
Martín Pérez Comisso @mapc Químico y actualmente, estudiante de doctorado en Dimensiones Humanas y Sociales de la Ciencia y Tecnología, Arizona State University
Matías García García. Doctor en ingeniería química, Universidad de Chile.
Muy pronto muchos científicos(as) serán evaluados(as) en sus FONDECYT y más de algún investigador(a) verá perjudicada su postulación al momento de comprobar que su nombre figura en una de las revistas que fueron sacadas de la indexación 2019 de WoS.
El fútbol tiene a la FIFA y el mundo académico al JCR. Cuando necesitamos evaluar objetivamente el desempeño de científicos y académicos recurrimos a los análisis y reportes del Annual Journal Citation Report (JCR). Una especie de ranking FIFA de las revistas científicas, donde las más «goleadoras» son las que presentan el mayor índice o factor de impacto (FI), las menos ubicadas en la mitad de la tabla y las peores con la posibilidad de desaparecer del cuadro de honor. Así, las revistas Science (FI = 41,8) o Nature (FI = 42,8) se ubican en los primeros lugares del ranking por el alto impacto de sus publicaciones, mientras que aquellas calificadas como de bajo impacto (menor a 1), probablemente nunca las hayas escuchado mencionar.
(Publish or Perish, publica o muere)
Su uso como indicador de calidad y prestigio científico acumula críticas hace bastante tiempo y cada vez son más las voces de instituciones y profesionales que exigen ser evaluados con métodos alternativos que midan el impacto de la investigación de otra manera en la sociedad. La tiranía del JCR desató una carrera por cuánto publicar y dónde hacerlo (no tanto así por sobre qué o para qué), generando un modelo poco saludable al cual los investigadores están sometidos constantemente. Aquí me he tomado la libertad de reflexionar sobre los reportes de la JCR para el 2020 donde, para sorpresa de muchos, no solo se reordenó el ranking de las revistas, sino que a varias las sacaron del podio sin derecho a reclamo. ¿La razón? “amañar” aparentemente los datos para subir artificialmente en el ranking.
¿A quién se le ocurrió este Ranking FIFA de las revistas científicas?
Originalmente el factor de impacto (FI) se creó como una herramienta para ayudar a los bibliotecarios a identificar y comprar revistas. Esta especie de guía definía la frecuencia de citas de una revista durante un período acotado de tiempo (dos o cinco años) como de buena calidad científica.
El concepto salió más allá de las bibliotecas y actualmente se usa como el gold estándar para evaluar a becarios y académicos en su prolífica carrera. Por lo tanto, este sistema no sólo es reduccionista (capitaliza lo que se entiende por impacto o calidad de la investigación científica a un sólo estándar), sino que además la herramienta con lo que estamos midiendo no fue diseñada para eso.
El FI no permite evaluar la calidad de la investigación y mucho menos ponderar si es buena, mala o si efectivamente impacta, genera consecuencias a partir de su publicación. La declaración de San Francisco sobre la Evaluación de la Investigación (DORA), identificó algunas limitaciones del factor de impacto que incluyen que:
Las propiedades del FI son específicas de cada campo o disciplina.
Los FI pueden ser manipulados (o evaluados) por la política editorial.
Los datos utilizados para calcular el FI no son transparentes ni están abiertamente disponibles para el público.
“Hay dos panes. Usted se come dos. Yo ninguno. Consumo promedio: un pan por persona”
Para que tu trabajo reciba citas necesitas una plataforma con buen alcance, la revista. Su FI viene a ser la caja de resonancia de tu investigación, qué tan “lejos” o a cuántas referencias podrías llegar. Lo lógico, entonces, es que busques publicar en aquellas con mayor impacto.
Para conocer el FI del 2020 de una revista llamada ChileCientífico Research tendremos que hacer una operación simple:
Así, un índice de impacto 5.0 para el año 2020 de nuestra revista corresponde, por ejemplo, a tener 10.000 citas asociadas a artículos publicados en la revista en el periodo 2018-2019 de un total de 2.000 publicaciones en igual periodo. Dicho de otro modo, también, cualquier investigador que publique en Chile Científico Research este año tiene una probabilidad de que su publicación sea citada en promedio 5 veces al año (mami, me leyeron cinco veces).
Pero aquí es donde la armonía estadística difiere de la caótica realidad. Por mucho que publiques en ChileCientífico Research, hay una alta probabilidad que nadie lea ni cite tu artículo este año, mientras que, otro investigador podría ser citado 10 veces, promediando finalmente 5 citas para ambos investigadores en la misma revista. ¿Ambas publicaciones tienen la misma calidad? ¿Generaron el mismo impacto?
No hay espacio para todos en la… ¿cima?
Así como a muchos países y clubes les gustaría ser parte de las primeras posiciones del Ranking FIFA, lo mismo ocurre en el caso de los investigadores. No solo es el prestigio personal el que está en juego (ego), sino que además posiciona a su institución (Universidad o Centro) y, por extensión, el liderazgo de la revista que recibe tu trabajo y lo publica.
Esta “sana” competencia es parte del día a día en la comunidad científica y académica, asumida como un dogma donde cada uno es “invitado a jugar el juego de la FIFA” (imagínate si no te gusta el fútbol, pero eres bueno para el tenis, te jodes).
Y viene con vicios similares. Sabemos que en este juego hay equipos y clubes que simplemente nunca llegarán a los primeros sitiales (por razones económicas, estructurales, culturales, barreras de idioma, etc.). Los grandes clubes/revistas contratarán generalmente a jugadores/investigaciones seguras, que no peligren su posición. También persiste un grupo no menor de investigadores(as) que, en el afán de seguir en competencia, encuentran la manera de engañar al sistema y no ser descubiertos (como Maradona con su gol con la mano en el mundial del 86).
Te pillamos po, compadre
Clarivate es el árbitro que tiene la FIFA de la ciencia para evitar los engaños y malas prácticas para alterar el FI. Hace un par de semanas, informó que 33 journals, o revistas, serán excluidos del ranking 2019 por el mal uso de las citas, dentro de las cuales se encuentran algunas que pertenecen a prestigiosas editoriales como Elsevier o Springer Nature.
La empresa declaró que, precisamente, este año modificaron el mecanismo de corrección de autocitas y el resultado arrojó valores escandalosos, ya que al menos un 25% de las citas en la revista correspondía a artículos publicados en la misma revistas. Es decir, ChileCientífico Research citando las publicaciones de ChileCientífico Research de forma exagerada.
Esta es una práctica poco ética y un vacío legal que los editores aprovecharon para mejorar el impacto de sus revistas. Clarivate los identificó como “el cartel de los papers”, una especie de los care’pelotas de la ciencia.
Nombre de las revistas que este año no tendrán indexación por un abuso en las autocitas durante el año 2017 y 2018. Muchos investigadores chilenos han publicado aquí.
Nombre Revista
Índice ImpactoFI
Fish & Shellfish Immunology
3.298
Food and Agricultural Immunology
2.398
Zootaxa
0.99
Para algunos estas revistas ni siquiera merecen su reconocimiento por tener indices de impacto bajo 5.
Pero no todo es pillería, también quedaron en evidencia problemas estructurales. Científicos y autores que han publicado en alguna de las revistas afectadas como Zootaxa (en la cual hay trabajo de científicos chilenos y cartas de sociedades chilenas al editor) se defienden de estas acusaciones alegando que no existen muchas revistas especializadas en el área y que desde el 2015 esta revista ha contribuido a una gran identificación de nuevas especies de peces, arañas e insectos en general. ¿Son importantes estos hallazgos? Claro que sí, pero ¿podría algún día esta revista tener un impacto cercano (FI) a 12 por ejemplo? es casi imposible de conseguir, y no por la calidad científica, sino por lo acotado del tema y por el número de investigadores relacionadas a esta disciplina. Por lo tanto, no es justo condenar o menospreciar el trabajo y esfuerzo de muchos académicos según la revista en las que publican cuando se genera nuevo conocimiento.
Stunning misinterpretation by @Clarivate/@WebOfScience in their decision to suppress citation counts for all papers in @Zootaxa. This damages the entire field of zoological taxonomy, and in particular researchers from developing countries.
En el caso de la revista Zootaxa (y no es mi afán hacer su defensa) se trata de un área muy especializada por lo que, en un genuino deseo de seguir generando mayor información, el pequeño circuito ocasionó que artículos previos fueran citados en la misma revista (y no simplemente un trabajo concertado para autocitarse).
De hecho, en su cuenta en Twitter el profesor de Botánica y Zoología de la Universidad de British Columbia Wayne Maddison, señaló que esto va a provocar un gran daño, sobre todo a los investigadores de países en vías de desarrollo.
A llorar a la FIFA
Esto recién comienza y no se ha dimensionado en su totalidad la complejidad que esto conlleva para la ciencia chilena. Muy pronto muchos científicos(as) serán evaluados(as) en sus FONDECYT y más de algún investigador(a) verá perjudicada su postulación al momento de comprobar que su nombre figura en una de las revistas que fueron sacadas de la indexación 2019 de WoS. Es decir, les quitaron los tres puntos por secretaria.
¿Están preparados en la ANID para identificar estas revistas en próximo concurso regular 2022? El problema también alcanza las salas de clase, la progresión académica de profesores se verá afectada al eliminar de su historial las publicaciones de este listado. Peor aún, desconocemos el impacto que tendrá en investigadores(as) jóvenes que buscan nuevas plazas u oportunidades de inserción con una mancha en su currículo por un artículo publicado en esta lista de la vergüenza.
Esto sin duda nos lleva a cuestionarnos la gran responsabilidad de entregar a una única métrica la calidad de nuestra investigación y carrera. Y el debate se debe transparentar ya que, al final de cuentas, ¿qué entendemos por un alto impacto en la investigación científica? ¿una patente, una solución a una problemática social local, el rescate de patrimonio inmaterial, etc.? ¿o un número dado por JCR?
Una luz dentro de todo esto es el nuevo llamado al concurso de FONDECYT de Iniciación 2020 para investigadores jóvenes, donde la medición y el aporte en otras actividades no necesariamente relacionadas con un “paper” -como talleres con comunidades, desarrollo de patentes y productos de vinculación- serán por primera vez evaluadas en este concurso, así como ya se viene realizando hace un par de años con el concurso de postdoctorado. Se abre una oportunidad, pero también está la dificultad dada porque, de cierta manera, nos formaron en función de la métrica.
¿Cómo podemos emparejar la cancha?
Existen muchas iniciativas que promueven la implementación de buenas prácticas en la evaluación académica, como el principio de Hong-Kong, Altmetric y DORA, las que podemos resumir en esta lista y que solo es cuestión de voluntad aplicarlas.
No utilizar métricas basadas en revistas, como el factor de impacto, como una medida sustituta de la calidad de los artículos de investigación individuales, para evaluar las contribuciones de un científico individual, o en las decisiones de contratación, promoción o financiación.
Evaluar la investigación por sus propios méritos en lugar de basarse en la revista en la que se publica la investigación.
Con el fin de evaluar la investigación, considere el valor y el impacto de todos resultados de la investigación (incluidos los conjuntos de datos y el software) además de las publicaciones de investigación, y considere una amplia gama de medidas de impacto, incluidos los indicadores cualitativos del impacto de la investigación, como la influencia sobre la política y prácticas científicas.
En resumen, creo justo y pertinente tener un debate en nuestro ecosistema chileno y consultar qué tan dispuestos están los científicos e instituciones en dar el primer paso, romper la inercia sobre los parámetros de la evaluación de la investigación, tal cual lo han hecho otras 1981 instituciones en el mundo. Siendo justo también, podemos mejorar las variables o indicadores (la cienciometría y la bibliometría) y no hacer mal uso de las herramientas de calificación. Pero, así como la evaluación de una revista requiere un análisis multifactorial, la evaluación de un investigador requiere tambien de múltiples y variadas miradas.
Mientras los incentivos de las Universidades no consideren otras medidas de calidad a la investigación (softwares, nuevo conocimiento, formación de jóvenes científicos, etc.), como por ejemplo el aporte a la cultura de un país, es muy poco lo que podemos repercutir en la sociedad, y así perdurará la situación. Si todo sigue igual, que no nos extrañe que a los académicos les resulte más atractivo usar Twitter (donde el control de pares varía de inexistente a violento) que vincularse a través de proyectos con impacto directo que requieren tiempo y recursos.
Si vives en Magallanes, no es necesario aventurarse muy lejos para comenzar a explorar a tus especies vecinas con este manual que rescata la biodiversidad de la zona y busca promover su cuidado.
Humedales, valles cordilleranos, fuertes vientos y frío, mucho frío. La región de Magallanes cuenta con hábitats y una biodiversidad única que se han visto particularmente amenazados por el cambio climático, la pesca ilegal y la expansión productiva no sostenible. Una mala combinación sobre lo que la ciencia tiene bastante que decir, tanto como sus habitantes.
Convencidos de esto, la Fundación Kauyeken, junto a la colaboración de los miembros de ChileCientífico Sebastián Escobar, académico de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal (FAIF) y director de este medio, y Dinka Acevedo, Directora Ejecutiva de Ciencia Ciudadana, redactaron un Manual para Magallanes que condensa un enfoque colaborativo en la identificación y valoración de la biodiversidad en el territorio austral.
Tania Zaviezo, entomóloga y profesora de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC, cuenta con una vasta experiencia en este tipo de iniciativas a través del proyecto sobre la Chinita Arlequin, una especie invasora que monitorea su distribución a través del reporte de personas en todo el país. En esta ocasión, trabajó en el desarrollo de una metodología para identificar las principales inquietudes, prioridades y barreras de los habitantes de Magallanes, para comprender su relación con la biodiversidad.
“El objetivo a largo plazo es que, con este tipo de proyectos e información, se influencien políticas públicas que tienen que ver con conservación de ciertos hábitats, especies y regulación de industrias. En un contexto más acotado, también quisimos promover la valoración de los ciudadanos de Magallanes, su conexión local con su biodiversidad y la ciencia, que puede ser radicalmente distinta a la que tiene alguien de Santiago con su entorno”, señala Zaviezo.
Para conocer mejor tu biodiversidad local
El manual no sólo ofrece una lista de las especies de flora y fauna que conviven junto a los habitantes de la región, también permite conectar con plataformas y expertos en tiempo real que pueden enriquecer con información y, al mismo tiempo, enriquecer sus repositorios de observaciones gracias a los datos entregados por la gente.
No es necesario aventurarse muy lejos para aplicar este documento, ya que se elaboró “pensando en el barrio” y considerando las especies que pueden encontrarse en una plaza o las inmediaciones de los colegios, de forma que sirve tanto a profesores, como estudiantes, asociaciones de vecinos, grupos de scout o cualquier interesado.
Así lo explica Sebastián Escobar, en cuanto “no sólo generamos un manual para enumerar o poner una lista de especies propias de una zona que, finalmente, las personas ya pueden conocer. Si te encuentras con un liquen, una planta, un mamífero o un ave, dentro del libro encuentras herramientas y plataformas que son totalmente gratuitas, abiertas y de fácil uso que pueden ayudarte en tiempo real a reconocer de qué especie se trata”.
“El libro tiene ese aporte, que es vivencial y ofrece una invitación a que conozcas más tu región, y que puedas identificar y contribuir, generando un sentido de pertenencia, comprender que el ave que viste no sólo es un ave, sino qué tipo, si está en peligro y cómo el comportamiento que tenemos dentro de la ciudad puede impactar sobre ella, finalmente para cuidar más los bosques y la flora”, agrega Escobar.
En ese sentido, la profesora Tania Zaviezo también indica que “efectivamente, conocer, valorar y preservar la biodiversidad está directamente relacionado con la actual pandemia. El contexto nos obliga a estudiar el traspaso de enfermedades de la vida silvestre al ser humano a través de proyectos de ciencia ciudadana”.
El Manual de Ciencia Ciudadana para la Biodiversidad está disponible para descarga gratuita y fue realizado por la Fundación Kauyeken en colaboración con Corporación Nacional Forestal de Magallanes, Fundación Ciencia Ciudadana, Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile, y Proyecto Chinita Arlequín. Fue financiado por el Gobierno Regional de Magallanes y de la Antártica Chilena, a través de sus fondos concursables. Y, por su puesto, gracias a todas las personas que colaboraron con su conocimiento y experiencia a través de las encuestas.
La fotografía de la portada es de Gregor Stipicić Escauriaza y forma parte del manual.
La Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal busca investigadores altamente motivados y talentosos, con un background en Agronomía, Biología, Ecología, Economía Ambiental, Ingeniería y similar, a postular a la beca de Investigación Postdoctoral (FONDECYT Postdoctorado 2021).
Requisitos
Las personas interesadas deben tener la capacidad de trabajar en un entorno multicultural y de formar parte de un equipo interdisciplinario vinculándose a uno de los más de 40 proyectos de investigación que actualmente buscan un postdoc.
El concurso está dirigido a investigadoras/es que hayan obtenido su doctorado a partir del 1 de enero de 2017 hasta la fecha de cierre de las postulaciones.
Condiciones de la beca
El monto cubrirá el salario de aproximadamente $22.140.000.- por año (monto para la convocatoria de 2020). Viajes, Gastos de Operación y Bienes de Capital: $4.500.000.- y seguro de salud $488.000.- anuales. También considera financiamiento para establecerse en Chile para los científicos que residen en el extranjero en el momento en que se comunican los resultados de la convocatoria, de alrededor de $3.000.000.- por una sola vez.
Patrocinador de la propuesta
La postulación debe ser patrocinada por un/a académico/a de nuestra facultad, el/la cual debe albergar a cada becario/a, poniendo a disposición su laboratorio, equipamiento y dependencias para el desarrollo de la investigación postdoctoral.
Las temáticas de investigación ofrecidas por académicos/as FAIF UC, pueden encontrarse aquí.
Las personas interesadas deben completar los requisitos en el siguiente link: Formulario en línea PostDoc 2021
Proyecto de investigación;
Académica/o con quien desean trabajar,
Currículo
Diploma de doctorado con la fecha de graduación
País de residencia actual
Postdoctoral position in Agriculture and Environmental Sciences at Universidad Católica, Chile
The College of Agricultural and Forestry Sciences UC is looking for highly motivated and talented researchers, with a background in Agricultural, Biology, Ecology, Environmental Economics, Engineering and the like, to apply for the Postdoctoral Research Fellowship (FONDECYT Postdoctoral 2021).
P. Universidad Católica de Chile is an institution with a global reputation for research and teaching. Recently, the QS Ranking ranked UC as the Chilean institution with the highest number of disciplines among the best in the world and ranked it fourth in Latin America.
Requirements
We are looking for researchers with the ability to work in a multicultural environment and to be part of an interdisciplinary team. Their work must be linked to one of the more than 40 research projects that are currently seeking a postdoc.
The contest is aimed at researchers who have obtained their doctorate from January 1, 2017 until the closing date of applications.
Scholarship conditions
Those interested should apply for the Fondecyt scholarship with the support and guidance of the Faculty. The scholarship includes a salary of approximately US $ 27,000 per year (amount for the 2020 call). In addition, an amount will be assigned for travel, Operating Expenses and Capital Goods (US$ 5,500) and health insurance (US$ 560) annually.
It also considers financing to settle in Chile for scientists residing abroad at the time the results of the call are communicated (US$ 3,500 at one time).
Sponsor of the proposal
The application must be sponsored by an academic from our faculty, making available his/her laboratory, equipment, and facilities for the development of postdoctoral research. The list of research projects offered by academics at FAIF UC, can be found here.
Interested persons must complete the requirements at the following PostDoc on line form