Cada cierto tiempo se descubre o reinterpreta algún comportamiento llamativo en alguna especie animal: el pulpo que “predice” resultados en el mundial de fútbol,...
Carla Taramasco, Doctora en Sistemas Complejos.
Investigadora de la Facultad de Ingeniería Informática de la Universidad de Valparaíso, e impulsora del Registro Nacional del Cáncer...
Autores: Centro Renace - Prevención y Tratamiento de Adicciones
Resumen
El cannabis, comúnmente conocido como marihuana, representa una de las sustancias psicoactivas más consumidas mundialmente....
Paulina Santander Astorga, Dra. en Psicología.
Ha estrechado lazos entre la Psicología, Economía y Negocios, con un enfoque de género relevando la importancia del emprendimiento...
El uso de animales con fines de investigación aún es determinante e irreemplazable. Incluso, las últimas semanas se ha denunciado la “escasez” de especies...
Los invitamos a escuchar la entrevista realizada a nuestra colaboradora Lorena Valderrama para el programa Sin Sentido Común.
La conversación recalca el importante papel de...
El ciclo de charlas: “Historias de pueblos de América desde el Desierto de Atacama” dirigido a todo público, busca traspasar las fronteras geográficas y...
En un contexto de total incerteza frente a los tratamientos y curas del COVID-19, se hace completamente necesario dirigir esfuerzos en la búsqueda de nuevos compuestos o procedimientos médicos que sean capaces de enfrentar eficientemente la enfermedad y remitir la presencia del virus en el organismo.
En este trabajo de 3 entregas (serán publicadas en los próximos días de forma consecutiva) encontrarás una revisión de tres potenciales tratamientos descritos por autores de la comunidad científica mundial:
Terapia de Plasma Convaleciente. Se trata de la obtención de plasma sanguíneo de los pacientes que ya se han recuperado de una enfermedad, para luego hacer transfusiones a aquellos que aún están batallando con ella.
Moduladores del Sistema Renina-Angiotensina. Los bloqueadores de los receptores de angiotensina y los bloqueadores de la unión de la proteína Spike con ECA2 han mostrado generar efectos en nuestro organismo que potencialmente serían beneficiosos para pacientes con COVID-19.
Ión Hipotiocianato. Una de las hipótesis para el mecanismo de acción de este agente es su capacidad de alterar las proteínas superficiales de algunos virus, lo que impide su adhesión a las células epiteliales de las vías respiratorias, que usan para replicar su material genético y proliferar dentro del infectado. Asimismo, ha sido relacionado con interferir con la síntesis y ensamblaje de proteínas y ácidos nucleicos de los virus, lo cual dificulta la liberación de estos desde las células ya infectadas.
NOTA: Este trabajo solo se trata de una revisión de algunos posibles tratamientos experimentales para la infección por SARS-CoV-2 que han sido descritos por algunos autores. En ningún caso considerar la información entregada como un catálogo de tratamientos o un llamado a acción alguna. Estos posibles tratamientos NO deben ser usados sin la autorización de las autoridades sanitarias o de los profesionales de salud tratante.
“Solidarity”, una iniciativa liderada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El Coronavirus (SARS-COV 2) vino para quedarse un tiempo más, mientras no tengamos una vacuna la mejor manera de limitar la propagación del virus es el distanciamiento social para aplanar la curva y en caso de contagio, tratar con medicamentos poco específicos.
Más de 90 países están trabajando de manera coordinada, en un estudio clínico internacional, para enfrentar a un enemigo común: COVID-19. Esta iniciativa se llama “Solidarity”, y es liderada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y actualmente están analizando cuatro medicamentos, comúnmente utilizados para otras enfermedades, según su capacidad de:
1) disminuir la progresión de la enfermedad y
2) aumentar la sobrevida de las personas enfermas.
Este es el estudio clínico más grande realizado en busca de terapias contra COVID-19. Debido a su tamaño y rapidez, nos entregará información importante y necesaria, reduciendo en un 80% el tiempo de realización de un estudio clínico promedio, que generalmente puede tomar varios años en completarse. Hay que aclarar, sin embargo, que mientras no haya resultados concluyentes, la OMS no recomienda el uso de estos medicamentos, debido a que no se sabe su eficacia y efectos secundarios posibles.
¿Cómo se hará?
Los pacientes, serán informados por personal médico capacitado de los posibles riesgos/beneficios y para participar deberán firmar un consentimiento informado en el que manifiestan entender las implicancias y su participación voluntaria en el estudio.
Los resultados de estos medicamentos serán contrastados entre ellos y con el “tratamiento estándar” (generalmente ibuprofeno), disponible en el hospital que lleve a cabo el estudio. Dependiendo de los resultados, algunos de estos medicamentos podrían también ser utilizados de manera preventiva para quienes estén en la primera línea de contagio, como los trabajadores de la salud.
La OMS escogió cuatro tratamientos, los más prometedores según estudios preliminares. Si bien existen estudios preliminares, se carece de pruebas inequívocas de su efectividad y seguridad en el tratamiento de COVID-19, razón por la cual los estudios clínicos son necesarios.
Los tratamientos son los siguientes:
Remdesivir: Antiviral, anteriormente en pruebas para el tratamiento del Ébola, ha generado resultados prometedores en animales contagiados por otros miembros de la familia Coronavirus.
Lopinavir/Ritonavir: Un tratamiento utilizado hoy en día para VIH. Estudios de laboratorio indican que puede ser útil, pero los estudios en Humanos no han sido concluyentes.
Lopinavir/Ritonavir + interferón beta 1-alfa: Interferón beta 1-alfa es una molécula anti-inflamatoria de la respuesta inmunitaria. En la actualidad es utilizado en el tratamiento de la esclerosis múltiple.
Cloroquina o Hidroxicloroquina: Moléculas muy similares entre ellas, se utilizan para tratar la malaria y artritis reumatoidea, respectivamente. La hidroxicloroquina, parece tener menos efectos secundarios negativos que cloroquina. Estudios de laboratorio indican que hidroxicloroquina es efectiva en frenar la propagación del virus en células en cultivo. Al mismo tiempo, tanto en China como en Francia se han realizado estudios clínicos de pequeña escala, que indican que el fosfato de cloroquina es beneficioso en tratar la neumonía causada por COVID-19. Este posible tratamiento para COVID-19 nació con polémica debido a la falta de rigor científico en los primeros estudios clínicos que se realizaron y a que el Presidente estadounidense, Donald Trump, ensalzó el uso de cloroquina/hidroxicloroquina (ver vídeo) en base a esa evidencia que era claramente insuficiente. Luego de sus declaraciones, un ciudadano estadounidese murió por automedicarse una forma de cloroquina usada para limpiar peceras.
Otros ejemplos de proyectos colaborativos
En Francia, se está desarrollando el proyecto “Discovery” del Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación Médica (INSERM, Francia). Este estudio clínico europeo comenzó a desarrollarse el 20 de marzo y planea incluir 3200 pacientes de Bélgica, Francia, Alemania, Luxemburgo, Holanda, España, Suecia y Reino Unido. Su objetivo es evaluar la eficacia y seguridad de otras cuatro terapias: Remdesivir, Lopinavir/Ritonavir, Lopinavir/Ritonavir más Interferón beta 1-alfa e Hidroxicloroquina.
En el caso de COVID-19, estudios como “Solidarity” son fundamentales para validar nuevos usos terapéuticos de medicamentos ya conocidos. El 27 de abril de 2020, según la página www.clinicaltrials.gov de National Institutes of Health (NIH) de Estados Unidos que reúne estudios clínicos alrededor del mundo, se contabilizaban 902 estudios clínicos que buscan tratamientos contra COVID-19.
Otro esfuerzo importante es el estudio clínico “RECOVERY”, que espera reclutar más de 1.000 pacientes Covid-19 de 130 hospitales. Los medicamentos a evaluar son Lopinavir/Ritonavir e Hidroxicloroquina (ambos evaludos también en “Solidarity” y “Discovery”), con la novedad de incluir también el estudio de los efectos de Dexametasona, un corticoesteroide para controlar la inflamación.
Si queremos salvar vidas y hacerlo con la menor cantidad de efectos secundarios posibles, es decir que los beneficios del tratamiento versus los posibles efectos secundarios justifiquen su uso, necesitamos hacer estudios clínicos, confiables, bien controlados y correctamente analizados. Los estudios clínicos entregan información de cómo un medicamento es tolerado y cómo actúa en la diversidad de pacientes existentes en una población, en lo que se llama un “escenario de la vida real”.
Iniciativa de científicos y médicos chilenos calcula el riesgo a partir de respuestas que el usuario entrega en forma anónima y que se combinan con datos epidemiológicos y de geolocalización.
Conocer en un par de minutos el riesgo de estar contagiado por el coronavirus mientras se participa al mismo tiempo en un proyecto de ciencia ciudadana, es el objetivo de Enfrentemos juntos el Covid-19Chile, iniciativa sin fines de lucro creada por un equipo de médicos e investigadores chilenos.
“Nos propusimos recopilar la mayor cantidad posible de información sobre síntomas que experimentan los afectados por COVID-19 con el correr de los días, y dejar toda esta información abierta a la comunidad médica y científica para así ampliar su conocimiento sobre el comportamiento y progresión del coronavirus en Chile y, de esa manera, hacer más precisa la toma de decisiones”, explica Matías Jara, bioquímico y uno de los gestores del proyecto.
Para lograrlo, junto a un grupo de investigadores de diversas disciplinas que han aportado sus conocimientos en forma voluntaria al proyecto, crearon una plataforma web (www.covid19.cellter.cl) que permite recolectar datos clave de la enfermedad a través de una encuesta que se responde en menos de 2 minutos en forma anónima (no se solicita correo electrónico, teléfono, etc.).
La información que la persona entrega sobre presencia o no de ciertos síntomas, condiciones de aislamiento y de cercanía con personas infectadas, se combina luego con datos epidemiológicos y de geolocalización. Como resultado, es posible visualizar en un mapa por región, comuna e incluso calle, cuál es su factor de riesgo de COVID-19.
Cómo funciona
Para crear Enfrentemos juntos el Covid-19Chile, Matías Jara, junto al bioinformático y PhD en Biociencias Moleculares, Álvaro González, realizaron un análisis de Big Data levantando información de la OMS y organismos de Salud de Chile, Estados Unidos y Europa.
Con esta información desarrollaron la encuesta, que luego fue validada y mejorada por el médico inmunólogo Pablo Carrasco, la doctora Carolina Herrera —médico broncopulmonar y presidenta de la Sociedad Chilena de Enfermedades Respiratorias— la doctora en Bioquímica y especialista en educación STEM, Nicole Faure, y el doctor en Bioquímica y fisiopatólogo Álvaro Becerra. A ellos se sumó el ingeniero Pablo Rojas, a cargo de sistemas de geolocalización.
“Con esta sencilla herramienta la persona puede visualizar si en su entorno existe una cantidad de personas que tiene un factor de riesgo bajo, medio o alto y tomar las medidas de precaución necesarias para reducir su probabilidad de contagio, lo que ayuda también a crear conciencia del autocuidado permanente”, destaca el doctor Pablo Carrasco.
Pero la plataforma busca ser también un aporte a nivel de salud pública.
Los investigadores del proyecto: Álvaro Becerra, Matias Jara y Álvaro González I.
“Los datos que estamos recopilando a través de la plataforma tienen un tremendo valor médico y científico, porque más que una foto de la pandemia, permitirán construir ‘un video’, que al juntarse con otros datos contribuirá a determinar, por ejemplo, cómo varían los síntomas a medida que progresa la infección”, indica Matías Jara.
Para eso, sin embargo, es fundamental que la mayor cantidad de personas respondan la encuesta en forma reiterada.
“Esta es una invitación a hacer ciencia ciudadana por y para la ciudadanía”, dice Jara, destacando que para eso se necesita que la mayor cantidad posible de personas contesten la encuesta y que lo hagan a diario o mientras más veces puedan a lo largo del tiempo.
“Esto porque necesitamos una cantidad importante de datos para tener intervalos de confianza aceptables. Nuestra ambición es alcanzar al menos 300 respuestas por cada comuna del país, con una recurrencia sostenida en el tiempo”, explica.
El bioinformático Álvaro González añade que “con la información recopilada y que continuamente estamos liberando a la comunidad científica y médica en la misma plataforma, esperamos ayudar, por ejemplo, a identificar si existen o no patrones comunes que puedan ser de utilidad clínica, y a acelerar el desarrollo de un modelo de riesgo preciso para nuestra población”.
La industria del marketing digital chileno está experimentando una transformación sin precedentes con la llegada de Maad Chile, una empresa pionera que está redefiniendo las estrategias de posicionamiento web mediante el uso de inteligencia artificial avanzada.
Un hito en la innovación digital chilena
Maad Chile ha anunciado oficialmente la creación del primer laboratorio de SEO (Search Engine Optimization) especializado en inteligencia artificial del país, estableciendo un nuevo estándar en el mercado nacional de marketing digital. Esta iniciativa promete revolucionar la forma en que las empresas chilenas abordan su presencia online y competitividad en buscadores.
Tecnología de vanguardia al servicio del posicionamiento web
El laboratorio de Posicionamiento Web de Maad Chile integra herramientas de inteligencia artificial de última generación para:
Análisis predictivo de tendencias: Identificación temprana de oportunidades de posicionamiento antes que la competencia
Optimización automática de contenidos: Generación y mejora de contenido web orientado a resultados específicos
Análisis semántico avanzado: Comprensión profunda de la intención de búsqueda de los usuarios
Automatización de tareas técnicas: Optimización continua de aspectos técnicos del SEO sin intervención manual constante
Impacto en el mercado digital chileno
«Estamos democratizando el acceso a tecnologías de SEO que antes solo estaban disponibles para grandes corporaciones internacionales», explica César Martínez, líder del equipo directivo de Maad Chile. «Nuestro laboratorio permite que empresas de todos los tamaños puedan competir en igualdad de condiciones en el ecosistema digital.»
La propuesta de valor de Maad Chile se centra en ofrecer resultados medibles y escalables, utilizando algoritmos de machine learning que aprenden continuamente de los cambios en los motores de búsqueda, especialmente Google, que domina más del 90% del mercado de búsquedas en Chile.
Servicios innovadores del laboratorio
El laboratorio ofrece una suite completa de servicios basados en IA:
Auditorías inteligentes: Análisis automatizado y profundo de sitios web que identifica oportunidades de mejora en tiempo real.
Estrategias personalizadas: Desarrollo de planes SEO adaptativos que evolucionan según el comportamiento del mercado y la competencia.
Monitoreo predictivo: Sistemas de alerta temprana que anticipan cambios en algoritmos y tendencias de búsqueda.
Optimización multicanal: Integración de SEO con estrategias de marketing digital más amplias para maximizar el ROI.
Reconocimiento y proyecciones
La iniciativa ha generado gran expectación en el sector tecnológico nacional, posicionando a Chile como un referente regional en la aplicación de inteligencia artificial al marketing digital. Expertos de la industria destacan que este tipo de innovaciones son cruciales para mantener la competitividad del país en la economía digital global.
Compromiso con la educación y el desarrollo
Además de sus servicios comerciales, Maad Chile ha anunciado planes para desarrollar programas de capacitación y certificación en SEO con IA, contribuyendo a la formación de profesionales especializados en estas nuevas tecnologías.
La empresa también está explorando colaboraciones con universidades y centros de investigación para seguir desarrollando soluciones innovadoras que mantengan a Chile a la vanguardia del marketing digital en América Latina.
Esta revolución tecnológica marca un antes y un después en el panorama del SEO chileno, estableciendo nuevos estándares de eficiencia y resultados en el posicionamiento web nacional.
material genético del SARS-CoV-2 en las heces de pacientes saludables
Investigadores chinos alertaron sobre la presencia de material genético de Sars-CoV-2 en las heces de pacientes cuyos análisis nasales daban negativo y, por lo tanto, son calificados como sanos y sin peligro de contagio. Este descubrimiento nos hace preguntarnos una vez más, ¿estamos tomando todas las medidas necesarias para detener la infección?
La pilló desprevenida. En cuanto regresó a Chile de un viaje al extranjero, a mediados de marzo, Javiera se dirigió hasta un centro clínico para vacunarse contra la influenza. Dado que es asmática, su médico le recomendó ser precavida ante el brote de coronavirus que, hace apenas una semana, había llegado finalmente a Chile.
Pasó 3 días con un intenso dolor de cabeza, probablemente un efecto secundario de la vacuna, según le decían conocidos. No tenía síntomas respiratorios, pero a este cuadro común le siguió una progresiva pérdida del olfato y del gusto, hasta que ya no pudo oler ni saborear nada, junto a un cuadro agudo de indigestión. Resulta que, en casos raros, un paciente puede experimentar síntomas como diarrea prolongada, aun sin presentar dificultades para respirar.
Un artículo publicado en el American Journal of Gastroenterology observó que la mitad de los pacientes hospitalizados presentaron síntomas digestivos (103 de 204). Esto se debería a que el SARS-CoV-2 causa daño hepático al aumentar la expresión del receptor que utiliza para ingresar a las células humanas, especialmente en el hígado. El virus también también puede dañar el sistema digestivo, directa o indirectamente, a través de la respuesta inflamatoria del cuerpo o de la perturbación de la microbiota intestinal.
Y el problema no termina ahí. Nuevos estudios han identificado la presencia de material genético del SARS-CoV-2 en las heces de pacientes saludables en los que la enfermedad arrojaba negativa por vía respiratoria[3].
Si bien diversos estudios han corroborado que el contagio ocurre por contacto directo de una persona infectada con una sana a través de las gotas despedidas de la nariz o la boca al estornudar (OMS), ahora nos preguntamos: ¿es posible la transmisión oral-fecal? La evidencia indica que son las medidas de aseo las que juegan el papel protagonista para prevenirlo.
No es tan fácil deshacerse de él
En el estudio realizado por el grupo de Wu Y. en China (2020), las personas habían sido contagiadas, luego calificadas como recuperadas (coronavirus negativo en las muestras respiratorias), pero aún tenían el virus en sus heces. Este análisis se realizó con PCR, la misma técnica con la que se analizaron las muestras respiratorias.
Otro estudio pediátrico chino [4] observó la persistencia de la excreción fecal del virus en 8 niños que, a través de las muestras con los hisopos nasofaríngeos, se habían vuelto negativos nuevamente tras sufrir la enfermedad.
Del mismo modo un estudio aplicado a 205 pacientes adultos con Covid-19 [5], detectó por PCR la presencia del coronavirus en el 29% de las muestras fecales (44 de 153 analizados). También se observaron partículas virales viables a través de microscopios electrónicos (capaces de generar imágenes 3D de la estructura de células, microorganismos, cristales y metales), en cuatro muestras de heces de dos pacientes que no tenían diarrea.
Los artículos concluyen que el SARS-CoV-2 puede persistir en el sistema digestivo por más tiempo que en el respiratorio. Sin embargo, aún queda por explorar la relación entre la cantidad de virus de las muestras fecales y la frecuencia o gravedad de los síntomas digestivos.
Cuidado con lo que botas
La excreción persistente del virus en las heces aumenta la posibilidad de que pueda transmitirse por la ruta oro-fecal, especialmente si no se toman las medidas adecuadas. Si el paso por nuestro cuerpo no es suficiente para que el virus muera, ¿qué medidas adicionales podamos tomar?
Javiera no presentó la sintomatología característica del virus, pero una de las amigas que la acompañó en el viaje sí. Gracias a ello se activó el protocolo sanitario y se le realizó el examen que dio positivo. Al ser diagnosticada, el Servicio Epidemiológico de Los Lagos le indicó que debía avisar a su edificio para que activaran el protocolo sanitario de la Administración para evitar nuevos contagios, pero ella era la primera residente en presentar la enfermedad y esta guía no existía.
En el caso de los servicios de salud, se siguen protocolos habituales para evitar cualquier tipo de contaminación cruzada. Sin embargo, en el caso de aquellos pacientes coronavirus positivo no hospitalizados, los cuidados no son tan claros. Durante los primeros días Javiera debió mantener sus desperdicios en su departamento hasta que el edificio incorporó medidas como retirar su basura con guantes, mascarillas y bolsas especiales que son depositadas al fondo del contenedor y rociadas con cloro.
Estos resultados subrayan una vez más la importancia extrema de la higiene, en particular el lavado de manos, pero también del aseo del baño, superficies donde dejamos nuestra basura y también del cuidado de nuestros desechos que, como retrata la popular pieza de Juan Carlos Bodoque, recorre un largo camino, y con más personas involucradas, tras dejar nuestro cuerpo.
Además, el mismo artículo del American Journal of Gastroenterology advierte que actualmente el servicio médico sólo tienen en cuenta la sintomatología respiratoria para realizar el diagnóstico de Covid-19, por lo que pacientes como Javiera, que a 20 días de su diagnóstico continúa con una indigestión aguda, podrían continuar transmitiendo el virus sin saberlo.
Durante brotes de enfermedades infecciosas importantes, el aislamiento social resulta necesario como medida preventiva. Sin embargo, esta medida también está asociada a consecuencias psicológicas negativas, a veces detectadas meses después. Por esto, debemos mantenernos atentos a estos efectos, y asegurar medidas de mitigación durante la planificación de este período.
Una reciente revisión de artículos científicos publicada en “The Lancet”, analiza el impacto psicológico de la cuarentena y cómo reducir sus efectos negativos, que incluirían síntomas de estrés postraumático, confusión e ira. Dicha revisión establece que los mayores factores de estrés serían:
El miedo a infectarse y/o infectar a otros;
La frustración por no realizar tareas cotidianas, el aburrimiento y la sensación de aislamiento del resto del mundo;
El carecer de suministros básicos, como agua, comida, alojamiento, o atención médica regular;
La imposibilidad de acceder a información confiable, a causa de noticias falsas y pautas poco claras sobre qué hacer durante el confinamiento y su propósito).
Estos cambios en nuestro funcionamiento se hacen más evidentes cuando la cuarentena dura más de diez días, y coinciden en algunos puntos con un estudio del año 2013 en Chile, acerca de las consecuencias psicosociales de la privación de libertad en imputados inocentes. Este estudio concluye que las emociones, sentimientos y sensaciones que predominaron fueron: miedo, rabia, impotencia, tristeza y angustia. Muchas de estas emociones negativas son también experimentadas por los animales cuando están en cautiverio.
Las finanzas también son una preocupación durante la cuarentena. Algunas personas no podrán trabajar o tendrán que interrumpir sus actividades laborales de manera abrupta. Para estas personas las consecuencias serán más duraderas en el tiempo, generando estrés, rabia y ansiedad por muchos meses post cuarentena.
Otro efecto que aparece una vez terminada la cuarentena es el estigma y el rechazo de las personas en sus comunidades locales; percepción de un trato diferente, evitación, disminución de invitaciones sociales, trato temeroso y sospechoso, y comentarios críticos. Se ha observado que las personas que presentan ansiedad e irritabilidad durante la cuarentena tienen una reducción de síntomas en sólo un 3% (ansiedad) y 6% (irritabilidad) luego de 4 y 6 meses posterior a esta.
Otros estudios de secuelas a largo plazo muestran que luego de un brote del virus SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Grave, una enfermedad altamente contagiosa), el abuso de alcohol y otras dependencias aparecen asociados a haber sido sometido a cuarentena, y también en personal del sistema de salud.
Para estos trabajadores otra consecuencia a largo plazo puede ser el presentar conductas de evasión, minimizar el contacto con pacientes, no presentarse al trabajo, y evitar espacios cerrados, aglomeraciones y lugares públicos. Como ellos son quienes presentan una mayor prevalencia de angustia, es fundamental tanto el apoyo administrativo y gerencial para facilitar su regreso al trabajo, siendo conscientes de los riesgos potenciales para su personal, como el preparar intervenciones tempranas.
No existe evidencia sólida de que algún factor demográfico en particular sea un factor de riesgo de problemas psicológicos post cuarentena. Sin embargo, el historial de enfermedad mental se asocia con angustia psicológica después de experimentar cualquier trauma relacionado con un desastre, y es probable que las personas con problemas de salud mental preexistentes necesiten apoyo adicional durante este período.
El Ministerio de salud publicó un documento -elaborado por la mesa técnica de protección de la salud mental en la gestión del riesgo de desastres- respecto a las orientaciones de la salud mental y Apoyo Psicosocial durante COVID-19. A partir de dichas recomendaciones, las publicadas en artículos científicos, y las otorgadas por el Colegio Oficial de Psicología de Madrid (COMP), te compartimos las principales estrategias psicológicas para sobrellevar el confinamiento:
–Comprender la realidad y proponerse hacer lo correcto. La situación es inédita y extraña, por lo que es normal que nos cueste entenderla. Como explica la COMP, es necesario entender que permanecer en casa es lo correcto, y que es imprescindible. Estando en casa, trata de mantener una rutina estable.
–Otorgar la mayor cantidad de información posible a las personas en cuarentena, respecto a la naturaleza de los riesgos que enfrentan y los motivos de la cuarentena, para evitar evaluaciones catastróficas de cualquier síntoma físico experimentado durante este periodo. Evita seguir indicaciones o información sin antes chequear que sean confiables y reales, para evitar la confusión o aumentar la preocupación. Al compartir información, hágalo con prudencia y entregando mensajes constructivos, y evite hablar constantemente del tema, especialmente a los niños.
–Reducir el aburrimiento y mejorar la comunicación. Se deben proporcionar consejos prácticos sobre técnicas de manejo del estrés y la ansiedad. Contar con asistencia psiquiátrica y psicológica de manera remota, y la capacidad para comunicarse con familiares y amigos reduce la ansiedad, tanto inmediata como a largo plazo.
–Los equipos de salud requieren de atención especial. Los trabajadores de la salud suelen estar en cuarentena, por lo que la revisión sugiere que, al igual que el público general, se ven afectados negativamente por las actitudes de los demás. Es posible que se preocupen por contribuir a reducir el personal disponible y causar trabajo extra a sus colegas. Estar separado de sus equipos de trabajo podría aumentar la sensación de aislamiento: por lo tanto, es esencial sentirse respaldados por sus colegas inmediatos.
–Promover y valorar el altruismo. Sentir que cuidamos a los otros con nuestro aislamiento social, que la medida personal que puedo tomar beneficia a un gran número de personas, puede reducir el estrés y hacer que la cuarentena sea más fácil de soportar. Por otro lado, la valoración de estos esfuerzos y de la empatía ciudadana, junto a un mensaje de agradecimiento por parte de las autoridades sanitarias, fortalecen la disposición de la comunidad a respetar la cuarentena, lo que también ayuda a reducir el efecto negativo sobre la salud mental.
Algunas sugerencias a tomar en cuenta durante tu cuarentena
Mascotas
Dado que, al igual que muchas otras especies, los humanos somos altamente sociales, durante la cuarentena debemos promover conductas beneficiosas para mantener un ambiente estable. Si vivimos en grupo, se recomienda asignar responsabilidades a cada miembro de este, tal cual lo hacen las abejas y hormigas. En los hogares con niños puede perderse la posibilidad de cooperación en el cuidado parental, lo que implicará otro factor de estrés adicional y la reorganización de funciones.
Se recomienda mantener espacios donde podamos estar fuera de vista (cuidar nuestra privacidad) del resto si lo deseamos. Esto corre no solo para los humanos. En nuestro caso es un poco más difícil por el reducido espacio de la mayoría de las viviendas, pero a veces ponernos audífonos puede ayudar a abstraernos. Si vivimos solos(as), generemos canales de comunicación; por ejemplo, la tecnología ayuda a que podamos compartir con los amigos(as) y familiares vía videoconferencia.
Sin embargo, los que tienen mascotas también tendrán que preocuparse de las necesidades de sus animales, las que no necesariamente coinciden con las nuestras. Los gatos pueden estresarse al ver que usamos o modificamos sus espacios y por la presencia constante de personas, por lo que a ellos les podemos poner una caja de cartón donde puedan esconderse. En tanto, los perros estarán felices de que estemos en casa y requerirán extra atención.
Aprovechemos también esta oportunidad para reflexionar sobre las condiciones en que muchos, menos afortunados, tendrán que sobrellevar esta cuarentena y sobre las formas en que mantenemos a los animales.
Autora: Paula Bitsch B. Psicóloga, Centro de Desarrollo Infantil Singularis
Edición: Mauricio Aspé y Paz Santarder.
Referencias.
Brooks et al. 2020. The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence. The Lancet 395: 912-920.
COPM. 2020. Orientaciones para la gestión psicológica de la cuarentena por coronavirus. Colegio oficial de la psicología de Madrid, España.
Escaff-Silva et al. 2013. Consecuencias psicosociales de la privación de la libertad en imputados inocentes. Revista Criminalidad 55:291-308.
Fazel S. et al. 2016. The mental health of prisoners: a review of prevalence, adverse outcomes and interventions. Lancet Psychiatry 3: 871-881.
Rivlin et al. 2010. Psychiatric disorders in male prisoners who made near lethal suicide attempt, case-control study. The British Journal of Psychiatry,
Artículo: Equipo de protección personal durante la pandemia de COVID-19: una revisión narrativa.
El contagio por COVID-19 es causado predominantemente por la transmisión mediante el contacto o gotas atribuidas a partículas respiratorias relativamente grandes que viajan aproximadamente hasta un metro desde el paciente infectado, al estar sujetas a las fuerzas de gravedad, una distancia límite de dos metros es considerado precautorio.
La transmisión aérea puede ocurrir si la actividad respiratoria del paciente o los procedimientos médicos generan aerosoles respiratorios. Estos aerosoles contienen partículas que pueden viajar distancias mucho más largas y permanecer en el aire por más tiempo, pero su potencial infeccioso es incierto.
Este tipo de transmisión del virus por contacto, por pequeñas gotas y a través del aire, son todas relevantes durante las maniobras de las vías respiratorias en pacientes infectados, particularmente durante la intubación traqueal.
El equipo de protección personal (EPP) es un componente importante, pero sólo una parte, de un sistema para la protección al personal sanitario y a otros pacientes contra la infección cruzada con COVID-19.
Infografía 1. Listado de procedimientos médicos en los que posiblemente puede generarse aerosol que contenga partículas infecciosas de SARS-CoV-2.
El uso apropiado de EPP reduce significativamente el riesgo de transmisión viral. Sin embargo, este debe coincidir lógicamente con las vías potenciales de transmisión viral que ocurren durante el cuidado del paciente: contacto, gotas o aéreo.
Las recomendaciones de organizaciones internacionales son bastante consistentes, pero el uso efectivo del equipamiento de protección personal no lo es. Únicamente las precauciones por transmisión aérea incluyen el uso de una mascarilla ajustada de alta filtración, y esta debe reservarse para los procedimientos de generación de aerosoles.
Lamentablemente, sigue existiendo incertidumbre en torno a ciertos detalles del equipo de protección personal, incluido el uso de overoles, el tipo de máscara y la posibilidad de reutilización del equipo.
Por lo tanto, es de suma importancia continuar estudiando el comportamiento del virus SARS-CoV-2, para encontrar una salida a los problemas de escasez de equipamiento para el personal sanitario, evitar el uso inapropiado de éste y disminuir las altas tasas de contagio.
El uso de equipamiento de protección personal (EPP) debe estar en concordancia con la vía de transmisión a la que se está expuesto. La siguiente infografía nos muestra el tipo de EPP apropiado para tres tipos de exposición potenciales para el personal sanitario.
Infografía 2. Equipamiento de protección personal (EPP) recomendado de acuerdo a las vías de transmisión posibles de SARS-CoV-2 a las que se encuentra expuesto el personal sanitario.
Repositorio de investigaciones académicas del Coronavirus (RIAC).
Somos un grupo de jóvenes bioquímicos y periodistas que buscamos, discutimos y compartimos información de las investigaciones académicas más recientes de coronavirus (SARS-CoV-2) a nivel mundial para llevarlas a la sociedad en un lenguaje común.
Creemos que en el contexto sanitario mundial se necesita un repositorio de información para que la comunidad de atención primaria, educadores, estudiantes y la ciudadanía en general puedan acceder a información sobre temas relevantes de manera resumida y dinámica.
Trabajamos con profesionalismo y las ganas, sin ser de un medio de comunicación. Nos encargamos de verificar la información que recopilamos y entregarla hacia las personas de manera responsable.
Por eso queremos invitarte a ser parte de este proyecto colectivo, a seguirnos en nuestras redes sociales y compartir nuestra información que entregaremos semanalmente.
Primera encuesta sobre confianza ante la crisis COVID-19 en América Latina. Estos son los resultados preliminares para el caso de Chile.
Nada seguros. Así se sienten el 57% de los entrevistados en la 1° Encuesta sobre Confianza ante los efectos de la pandemia causada por coronavirus con respecto al manejo que ha tenido el gobierno de Chile en este escenario.
El sondeo, que se realizó a 1.069 personas durante los días 30 marzo al 3 de abril 2020, fue realizado por un grupo investigadores en Ciencias Sociales que busca describir las expectativas, preocupaciones, y confianza en las medidas implementadas por los gobiernos durante la crisis COVID19 en 4 países latinoamericanos: Chile, Colombia, Perú y México.
Los resultados preliminares de esta investigación reflejan el cambio en las costumbres y el quehacer diario de los chilenos ante los cambios generados por la cuarentena. El 11% de manifestó que ha tenido que cambiar de residencia, el 19% que conoce a alguien diagnosticado con COVID19, y el 22% que ha tenido que cuidar a alguien.
Por otro lado, dentro de las principales preocupaciones en materia económica, destacan el impacto de la crisis en la situación general del país (73%), en la situación económica del hogar (72%), y en las propias inversiones (58%).
¿Qué tanto confiamos en el manejo del gobierno?
Respecto a las medidas implementadas por el gobierno, la mayoría de las personas entrevistadas se sienten “nada seguras” (57%), cuestionando fuertemente como se han comunicado dichas medidas (79%), así como también la veracidad del número de personas contagiadas en el país (74%).
En fases posteriores, el estudio busca comparar los resultados obtenidos en los 4 países y realizar un seguimiento de la opinión pública. Cabe destacar que este proyecto es una iniciativa independiente y autogestionada con fines académicos, y no cuenta con el patrocinio ni el financiamiento de ninguna institución.
Puedes conocer más de la encuesta y su metodología en el siguiente link.
Imagen Portada. Diario de Puerto Montt.
Camila Mella socióloga y candidata a doctora en Política Social en Oxford, investigadora a cargo del estudio en Chile, camila.mella@wolfson.ox.ac.uk
Mauricio Aguilar, investigador principal (reside en Colombia, es economista y MSc in Evidence-Based Social Intervention and Policy Evaluation de Oxford)
A la hora de implementar medidas que controlen la pandemia, debemos tener en consideración que nuestra sociedad se construye a partir de la diversidad y, por ende, la autoridad sanitaria debe considerarla a la hora de conformar espacios de diálogos estratégicos para delinear la ruta a seguir en el combate de la epidemia.
La pandemia del COVID-19 nos enfrenta a una crisis sanitaria global, experimentada en nuestro país en base a concepciones de los procesos de salud/enfermedad/atención que son propios de nuestra realidad local, a lo cual hemos ido sumando, en las últimas semanas, aprendizajes de países que han sido brutalmente golpeados por este virus durante el último mes.
Como mecanismo para responder a esta pandemia la autoridad sanitaria ha desplegado, a nivel nacional, una serie de estrategias que buscan principalmente frenar contagios, a partir de evidencia proporcionada tanto por la epidemiología de esta enfermedad como por los efectos que las medidas de aislamiento social puedan tener en diversos ámbitos de la salud de la población (por ejemplo, salud mental), además de las consecuencias sociales y económicas para país.
Las estrategias adoptadas a la fecha parecen razonables y concuerdan con aquellas adoptadas por la mayoría de los países a nivel mundial. No obstante, no debemos olvidar que nuestra sociedad se construye a partir de la diversidad y, por ende, la autoridad sanitaria debe considerarla a la hora de conformar espacios de diálogos estratégicos para delinear la ruta a seguir en el combate de la epidemia. Si no lo hacemos, caemos en el riesgo de reproducir la mirada tradicional de la biomedicina, la cual tiende a ignorar el rol que cumple lo social y lo cultural en nuestros comportamientos en salud.
Las consecuencias de esto son varias, entre ellas el que diversos sectores de la población no compartan los supuestos establecidos por la autoridad sanitaria y, por ende, su actuar se adecúe más a principios colectivos (por ejemplo, derivados de sistemas de creencias) que a aquellos que la norma establece.
Diversas disciplinas que integran la salud y las ciencias sociales (salud pública, epidemiología social, antropología de la salud, entre otras) nos abren a este campo de reflexión, entregándonos herramientas conceptuales y metodológicas que nos permitan acercarnos a los múltiples significados que los grupos humanos otorgan a los procesos de salud/enfermedad/atención y, desde una mirada crítica, cuestionar algunas construcciones del discurso biomédico.
Desde esta vereda nos urge preguntarnos ¿qué significados están otorgando nuestros pueblos originarios a esta pandemia, y qué prácticas están desplegando a partir de dichos significados?, ¿cómo experimentan estos momentos de catástrofe sanitaria la población migrante internacional asentada en nuestro país?, ¿por qué se dice que en algunos sectores la población joven es resistente frente a las medidas de cuarentena?, ¿por qué algunos credos religiosos se continúan congregando a pesar de las advertencias de las autoridades de evitar las aglomeraciones?
Para esto, invitamos a la comunidad científica y a tomadores de decisiones sanitarias y sociales a incorporar dentro de la discusión respecto a las medidas adoptadas frente al COVID-19 la perspectiva de interculturalidad en salud.
Este concepto hace referencia a un conjunto de acciones y políticas que tienden tanto a visibilizar e incorporar la cultura del usuario en el proceso de atención de salud, como a generar una comunicación y diálogo entre personas pertenecientes a distintas culturas (Alarcón, Vidal y Neira 2003). Es, como dicen Martínez y Larrea (2010), una propuesta por relacionar, de manera armónica y humana, los sistemas biomédicos y tradicionales, que en la práctica la población utiliza.
En los diferentes países de América Latina, al igual que en Chile, la interculturalidad en salud ha sido un modelo de acción focalizado principalmente en el reconocimiento y valoración de los sistemas médicos propios de los pueblos originarios, y la generación de estrategias que articulen dichos sistemas con los sistemas de salud oficiales de los países de la región.
En los escenarios sociales actuales surge la necesidad de ampliar el ejercicio de la salud intercultural al reconocimiento de la alteridad, es decir, del otro con sus distintos intereses, costumbres o tradiciones.
Esto debe hacerse no solo desde lo étnico, sino desde dimensiones adicionales como son el estatus migratorio (ser migrante internacional versus local), la diversidad de género y sexual, socioeconómica, intergeneracional, entre muchas otras, entendiendo al “otro” y a nosotros como un todo, dignos de ejercer nuestros derechos en salud desde nuestras particularidades, y valorando la diversidad como riqueza potencial para la salud de nuestra sociedad en su conjunto.
Hoy, el manejo efectivo de pandemias exige enfoques avanzados y comprensivos de sociedades modernas, complejas, dinámicas y diversas. La interculturalidad en salud –desde una perspectiva amplia e inclusiva de la misma– es una propuesta que puede servir para incorporar a todos y todas en las estrategias necesarias para superar la crisis del COVID-19, y para sentar las bases para una salud colectiva que entienda y atienda las diferentes concepciones en torno al cuerpo, la salud y la enfermedad que conviven en nuestro territorio.
Chile, un país rico en diversidad social y cultural, tiene la oportunidad de tomar este complejo entramado social para crear soluciones y acciones estratégicas en salud que vayan más allá de lo convencional, y sepan integrar las distintas miradas, prácticas y entendimientos que van surgiendo cuando una sociedad completa enfrenta una pandemia.
Autores:
Alexandra Obach, PhD. Baltica Cabieses, PhD
Edición: Mauricio Aspé, Paz Santander.
Referencias:
Alarcón AM, Vidal A, Neira J. Salud intercultural: elementos para la construcción de sus bases conceptuales. Rev Méd Chile 2003; 131: 1061-1065.
Martínez M, Larrea C. Antropología social, desarrollo y cooperación internacional. Editorial UOC, Barcelona; 2010.
Instrumentos sismológicos
alrededor del mundo, incluido Chile, registraron la disminución de las
vibraciones en la corteza terrestre, denominadas como ruido sísmico, y que en
parte es atribuido a las actividades humanas.
La medida de quedarse en casa que han tomado muchas personas alrededor
del mundo con el fin de evitar contagiarse con el virus que produce la
enfermedad Covid-19 generó efectos inesperados en la naturaleza, la disminución
del flujo vehícular y el cese de muchas actividades, trajo la calma a las
ciudades. Esa calma fue registrada por instrumentos sismológicos como una
disminución de la vibración en la corteza terrestre, lo que permitiría una
mejor detección de sismos de menor tamaño.
En Chile también se pudo registrar este fenómeno. Sergio Barrientos, Director del Centro Sismológico Nacional (CSN) de la Universidad de Chile explica que “si se cuenta con un instrumento lo suficientemente sensible y un bajo nivel de ruido, es posible captar las vibraciones producidas por un sismo de magnitud del orden de 5, o superior, en cualquier parte de la Tierra”.
Pero ¿qué es el ruido sísmico? Son vibraciones en la corteza
terrestre producidas de forma natural, por ejemplo, por las olas del mar o el
viento, o de forma artificial, como el paso de un tren, una demolición o una
explosión. Barrientos explica que “toda actividad humana genera vibraciones en
la Tierra, estas vibraciones antrópicas, denominadas como ‘ruido sísmico’
pueden ser capturadas por los sismómetros de mucha sensibilidad, y se pueden
reconocer muy bien al comparar los registros sísmicos (sismogramas) que se
obtienen durante el día y aquellos que se generan durante la noche, en algunos
casos también los fines de semana”. El sismólogo agrega que “este efecto es
especialmente apreciable en aquellas estaciones sismológicas que se ubican en
-o muy cerca de- centros urbanos, y no es evidente en aquellas estaciones que
se encuentran ubicadas en lugares alejados de asentamientos humanos o su
infraestructura, como autopistas, líneas de ferrocarril, aeropuertos, etc., ya
que la amplitud del ‘ruido sísmico’ decae a medida que el observador se aleja
de la fuente de este ruido”.
Este efecto se pudo apreciar al comparar el registro de la estación de
prueba que tiene el CSN en la ciudad de Santiago, MT 18, donde se evidencia que
el ruido sísmico disminuyó durante los días de cuarentena que enfrentó la
ciudad.
Los sismólogos alrededor del mundo advirtieron de este efecto inesperado de la cuarentena. Thomas Lecocq, sismólogo del Observatorio Real de Bélgica, fue quien comenzó a visibilizar este fenómeno, al publicar en Twitter el efecto del confinamiento que pudo registrar a través de una estación sismológica en Bruselas, luego de eso comenzó a recibir reportes de todo el mundo donde se evidenciaba la disminución del ruido antropogénico. Lecocq declaró a la BBC que el ruido sísmico “diariamente está a niveles como los de los días en torno a la Navidad, cuando las escuelas están cerradas y la gente está en casa”. “Las estaciones muestran que la gente de verdad está en casa y está haciendo vibrar menos la Tierra”, concluyó.
Pero qué impacto o beneficios tiene este menor ruido antropogénico,
Sergio Barrientos indica que “permite la detección de sismos de menor tamaño,
es indudable que un menor ruido sísmico en el ambiente facilita la mejor
identificación y caracterización de las diferentes ondas producidas por estos
pequeños temblores, de modo es posible estudiarlos de mejor manera”.
“El ‘ruido sísmico ambiental’ es como observar el paisaje a través de
una ventana que no está completamente limpia. Dependiendo del número y
tamaño de las obstrucciones -amplitud del ruido- en el vidrio, se podrá
apreciar en mayor o menor medida el paisaje en su real dimensión. Lo mismo
sucede en la Tierra; si existe un mayor ruido ambiental, menor será la
capacidad de observar las ondas que son de interés y, por lo tanto, si se
disminuye esa capacidad, menor también será la capacidad de incrementar nuestro
conocimiento acerca de los terremotos”, explica el Director del CSN.
Pero no todo es negativo, el ‘ruido sísmico ambiental’ se emplea para
conocer las propiedades del medio donde las ondas se transmiten, de modo
que también tiene su efecto positivo.
Finalmente, es importante aclarar que la disminución de las vibraciones producto de las actividades humanas no implica una disminución de la sismicidad natural.