“Solidarity”, un esfuerzo mundial contra COVID-19

El Coronavirus (SARS-COV 2) vino para quedarse un tiempo más, mientras no tengamos una vacuna la mejor manera de limitar la propagación del virus es el distanciamiento social para aplanar la curva y en caso de  contagio, tratar con medicamentos poco específicos.

Más de 90 países están trabajando de manera coordinada, en un estudio clínico internacional, para enfrentar a un enemigo común: COVID-19. Esta iniciativa se llama “Solidarity”, y es liderada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y actualmente están analizando cuatro medicamentos, comúnmente utilizados para otras enfermedades, según su capacidad de:

1) disminuir la progresión de la enfermedad y 

2) aumentar la sobrevida de las personas enfermas. 

Este es el estudio clínico más grande realizado en busca de terapias contra COVID-19. Debido a su tamaño y rapidez, nos entregará información importante y necesaria, reduciendo en un 80% el tiempo de realización de un estudio clínico promedio, que generalmente puede tomar varios años en completarse. Hay que aclarar, sin embargo, que mientras no haya resultados concluyentes, la OMS no recomienda el uso de estos medicamentos, debido a que no se sabe su eficacia y efectos secundarios posibles.

¿Cómo se hará?

Los pacientes, serán informados por personal médico capacitado de los posibles riesgos/beneficios y para participar deberán firmar un consentimiento informado en el que manifiestan entender las implicancias y su participación voluntaria en el estudio.   

Los resultados de estos medicamentos serán contrastados entre ellos y con el “tratamiento estándar” (generalmente ibuprofeno), disponible en el hospital que lleve a cabo el estudio. Dependiendo de los resultados, algunos de estos medicamentos podrían también ser utilizados de manera preventiva para quienes estén en la primera línea de contagio, como los trabajadores de la salud.  

La OMS escogió cuatro tratamientos, los más prometedores según estudios preliminares. Si bien existen estudios preliminares, se carece de pruebas inequívocas de su efectividad y seguridad en el tratamiento de COVID-19, razón por la cual los estudios clínicos son necesarios. 

Los tratamientos son los siguientes:  

  • Remdesivir: Antiviral, anteriormente en pruebas para el tratamiento del Ébola, ha generado resultados prometedores en animales contagiados por otros miembros de la familia Coronavirus.
  • Lopinavir/Ritonavir: Un tratamiento utilizado hoy en día para VIH. Estudios de laboratorio indican que puede ser útil, pero los estudios en Humanos no han sido concluyentes.
  • Lopinavir/Ritonavir + interferón beta 1-alfa: Interferón beta 1-alfa es una molécula anti-inflamatoria de la respuesta inmunitaria. En la actualidad es utilizado en el tratamiento de la esclerosis múltiple.

Otros ejemplos de proyectos colaborativos

En Francia, se está desarrollando el proyecto “Discovery” del Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación Médica (INSERM, Francia). Este estudio clínico europeo comenzó a desarrollarse el 20 de marzo y planea incluir 3200 pacientes de Bélgica, Francia, Alemania, Luxemburgo, Holanda, España, Suecia y  Reino Unido.  Su objetivo es evaluar la eficacia y seguridad de otras cuatro terapias: Remdesivir, Lopinavir/Ritonavir, Lopinavir/Ritonavir más Interferón beta 1-alfa e Hidroxicloroquina.

En el caso de COVID-19, estudios como “Solidarity” son fundamentales para validar nuevos usos terapéuticos de medicamentos ya conocidos. El 27 de abril de 2020, según la página www.clinicaltrials.gov de National Institutes of Health (NIH) de Estados Unidos que reúne estudios clínicos alrededor del mundo, se contabilizaban 902 estudios clínicos que buscan tratamientos contra COVID-19. 

Otro esfuerzo importante es el estudio clínico “RECOVERY”, que espera reclutar más de 1.000 pacientes Covid-19 de 130 hospitales. Los medicamentos a evaluar son Lopinavir/Ritonavir e Hidroxicloroquina (ambos evaludos también en “Solidarity” y “Discovery”), con la novedad de incluir también el estudio de los efectos de  Dexametasona, un corticoesteroide para controlar la inflamación.

Si queremos salvar vidas y hacerlo con la menor cantidad de efectos secundarios posibles, es decir que los beneficios del tratamiento versus los posibles efectos secundarios justifiquen su uso, necesitamos hacer estudios clínicos, confiables, bien controlados y correctamente analizados. Los estudios clínicos entregan información de cómo un medicamento es tolerado y cómo actúa en la diversidad de pacientes existentes en una población, en lo que se llama un “escenario de la vida real”.

Edición Periodística. Paz Santader.

Imagen Portada: Flickr

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