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Historia de las pandemias

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Pandemia.

Somos una de las tantas generaciones que le ha tocado enfrentar una pandemia. A lo largo de la historia hay una larga lista de enfermedades que han afectado a grandes grupos de seres humanos.

Plaga de Justiniano

Plaga de Justiniano
Se ha llegado a considerar como una de las más grandes plagas de la historia, ocasionado por la bacteria Yersinia pestis.

 

Ocurrió en Egipto en 541 D.C y avanzó hasta toda Europa. Se cree que pudo ser viruela o peste bubónica. En su peor momento murieron 10 mil personas diarias. Acabó con el 25 % de la población.(hoy algunos investigadores quieren comprobar estos números).

Pandemia Americana

Cristóbal Colón.
La viruela y el sarampión fueron las primeras epidemias en llegar América.

Colón y su gente llegaron a América, con sus parásitos, gérmenes, bacterias, y enfermedades a las que ya eran inmunes, pero que los nativos americanos no. En consecuencia murieron unas 50 millones de personas, siendo la peor pandemia de todos los tiempos.

 

Peste negra

Los médicos de la peste
Los médicos de la peste también trabajaban como funcionarios públicos en tiempos de epidemias, comenzando con la Peste Negra en Europa en el siglo XIV. (Wikipedia).

Afectó a Europa en el S. XIV con 80 millones de muertos. La teoría apunta a un brote de la bacteria Yersina Pestis, que se propagó por las pocas condiciones de higiene de la Edad Media. El vector fueron las ratas que proliferaron en ese ambiente tan poco saludable.

 

 

¿Efectos positivos?

La hipótesis de Ruddiman: Este paleoclimatólogo dice que en estas tres grandes pandemias la concentración de CO2 en la atmósfera bajó notablemente. El abandono de las granjas era masivo y no volvían a ser ocupadas durante décadas, o incluso siglos.

Sin presencia de los seres humanos la vegetación tomó el control de las tierras y su crecimiento retiró el CO2 atmosférico de forma abundante. Tanto que la temperatura media del planeta descendió.

Esto es el resumen del resumen. La lista de pandemias en la historia es amplia. En la Edad Media la peste y la lepra. En el Renacimiento el tifus, la difteria y la sífilis. En el S. XVIII el paludismo, la viruela, el sarampión, la fiebre amarilla y el dengue.

En el siglo XIX el cólera y la tuberculosis. En el XX las gripe de 1918, 1957 y 1968, la poliomielitis, el VIH. En el siglo XXI, el SARS, la gripe A, el Zica y el COVID-19.

La ventaja sobre nuestros antepasados son las mejores condiciones higiénicas y de comunicación con la que contamos hoy. Podemos prevenir, podemos quedarnos en casa, podemos cambiar la historia.

Referencias.

  1. Voz de Galicia.
  2. Imagen portada. Grabado de Paul Fürst, 1656 (Wikipedia). 


El lado C del coronavirus

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Coronavirus
Coronavirus

¿Por qué la desinformación es tan contagiosa -y peligrosa- en Chile?

Lo más palpable de la pandemia por el virus SARS-CoV-2, lo que podríamos llamar su «lado A», es el evidente remezón a la salud de la población a nivel mundial que ha provocado desde su origen en diciembre de 2019. 

El «lado B», ha sido el impacto sobre nuestras costumbres y comportamiento en sociedad, un verdadero terremoto sociocultural a nuestros hábitos de higiene y a ese dilema interno -muy millenial por cierto- entre ser un animal antisocial (como sus amados gatos) o uno extrovertido y afectivamente hiperdependiente (como los perros). 

Algunos esperan con ansias que se declare obligatorio el distanciamiento social y la cuarentena como medidas de prevención, para auto aislarse por gusto.

Otros, están por entrar en colapso por no saber cómo mantendrán su estatus de influencers cuando no puedan postear 15 historias seguidas del concierto o carrete al que asistieron.

Pero hay otra cara que ha tenido menos protagonismo, y no por ello es menos importante, es al que denominaremos “lado C” por conocimiento y cultura científica.

La reacción de la población chilena ante el inminente arribo del virus a Chile dejó en evidencia lo deficiente que es la educación básica sobre ciencia en nuestro país y lo susceptibles que somos a la propagación de rumores sobre temas que desconocemos. 

Desde principios de marzo, cuando se confirmó el primer caso fue necesario salir a desmentir creencias populares como que la luz solar era capaz de eliminar el virus, o que el tratamiento con antibióticos era efectivo. Nociones tan absurdas como el rechazo generalizado a la población china llegaron a nuestro país desde Estados Unidos y Europa [2], y comenzaron a propagarse, tan “virales” como las cadenas de whatsapp [3] (Fig. 1).

Figura 1.- Titular de la sección Nacional (cuerpo C) de la edición de El Mercurio el miércoles 4 de marzo de 2020 [3].

Se recibían con humor esas noticias –falsas, por cierto– de que en Estados Unidos habían dejado de tomar cerveza Corona por temor al contagio por el coronavirus [4], pero es una realidad que en nuestro país el consumo de comida china disminuyó un 30% desde las primeras noticias de contagio [5]. 

La mayor controversia ha sido, sin duda, la relativa al uso de mascarillas. A partir de la alerta sanitaria declarada por el gobierno el 8 de febrero [6], la compra de mascarillas se disparó y en un par de días ya estaban agotadas en las farmacias [7]. Por supuesto, nunca falta ese ingenio criollo característico que se las arregla para crear oportunidades de negocio a partir de cualquier situación adversa, y así surgió el comercio ambulante de mascarillas, el mercado negro digital [8] y la inflación de precios por especulación y falta de oferta (algunos también culpan al capitalismo).

Fue necesario -nuevamente- hacer un llamado a la calma y recurrir a la opinión experta para explicar que el uso de mascarillas en personas asintomáticas no es recomendado, además de solicitar encarecidamente a que la gente sana no contribuya al desabastecimiento.

Otras aclaraciones necesarias han sido desmentir que la alta temperatura o la luz solar “matan” al virus, que las gárgaras de agua con sal lo eliminan de la boca, o que la vitamina C previene el contagio porque refuerza el sistema inmune.

¿Por qué la desinformación, en términos de ciencia y salud, es tan contagiosa en Chile?

Comencemos con las cifras concretas de que un 70% de los chilenos y chilenas no sabe detectar una fake news o no sabe distinguir entre una noticia verdadera y una falsa, de hecho un 10% desconoce el término “fake news, y un 42% simplemente no cuestiona lo que lee en internet [9]. Acorde a los resultados de la Primera Encuesta Nacional de Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología en Chile (2016) [10], cerca de un 77% de los encuestados reconoce estar “poco informado” o “nada informado” respecto a temas de ciencia (Fig. 2), posicionando el tema como uno de los más desconocidos dentro de una serie que incluye deportes, tecnología y artes escénicas.

Figura 2.- Resultados a la Pregunta 6 de la Primera Encuesta Nacional de Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología en Chile (2016) elaborada por Conicyt [10].

Para combatir esa desinformación se pueden tomar varias acciones domésticas, desde buscar programas de televisión sobre ciencia y tecnología, ya sea en la señal abierta o en el cable, o bien recurrir a la radio en donde varias emisoras han incorporado secciones de ciencia en su programación. Lo más usual es buscar información en internet, y así lo demuestra la Segunda Encuesta Nacional de Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología en chile (2019) [11], que revela un aumento de esta acción en particular con respecto a los resultados de la primera encuesta (Fig. 3).

Si bien es la opción preferida, no es la más recomendada ya que gran parte de la información “científica” en internet no es del todo verídica o confiable, ni tampoco fundamentada en evidencia comprobable.

Figura 3.- Resultados a la Pregunta 4 de la Segunda Encuesta Nacional de Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología en Chile (2019) elaborada por Conicyt [11].

Si a la incapacidad de la población chilena de detectar noticias falsas le sumamos que la educación en ciencias naturales a nivel escolar es insuficiente, como lo reconoció más del 50% de los encuestados (Fig. 4), tendríamos que habernos anticipado al escenario social actual ante la llegada del SARS-CoV-2019 a nuestro país.

Figura 4.- Resultados a la Pregunta 26 de la Primera Encuesta Nacional de Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología en Chile (2016) elaborada por Conicyt [10].

Si bien esta emergencia sanitaria dejó en evidencia un enorme vacío educacional en cuanto a ciencias naturales, también permitió impartir conocimientos útiles de manera didáctica con la seguridad de que las personas están interesadas en aprenderlos.

Por ejemplo, videos que demuestran la efectividad del uso de jabón para lavarse las manos ya que “deshace” la cubierta proteo-lipídica del virus [12] (Fig. 5) y pequeñas lecciones de virología para explicar la morfología del patógeno y la naturaleza de su material genético (una hebra de ARN) [13]. 

Incluso un capítulo sobre vocabulario técnico para saber distinguir que SARS-CoV-2 es el nombre del virus, que es un tipo de coronavirus de la misma familia que causa el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS), pero que no es El coronavirus (sabemos que el título de la columna es errado, la idea es que el mensaje sea entendido por todos y todas). Y que la enfermedad que causa este virus es la COVID-19, así como el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) es el agente causante de la enfermedad del SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida).

Figura 5.- Infografía publicada en diario El Periódico de España sobre el mecanismo de acción del jabón sobre el coronavirus SARS-CoV-2 [12].

Errores comunicacionales

Lamentablemente, a la deficiente base científica de la población se suma la inoperancia institucional y en particular de nuestro máximo representante en materia de salud, el ministro Jaime Mañalich que, como parte de sus “recomendaciones”, luego de declarar fase 3 hizo un llamado a usar mascarillas en el transporte público: “Nos parece prudente recomendar a la ciudadanía que va a enfrentar situaciones de hacinamiento, como en el Metro, que haga uso de mascarilla durante el viaje” [14].

Esta medida fue, no sólo rebatida por la comunidad científica y médica chilena, sino que además va en contra de todos los consejos de entidades internacionales de salud como la Organización Mundial de la Salud (OMS) [15], que se basan en evidencia científica.

Por otro lado, la pasividad mediática y ausencia de autoridad por parte del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, también han contribuido a perpetuar la desinformación generalizada.

Algunas de las interrogantes que han surgido en estas últimas semanas fueron parte de las encuestas aplicadas por el extinto Conicyt en 2015-2016 y 2018-2019, y por la National Science Foundation de Estados Unidos para sus “Indicadores 2018 de Ciencia e Ingeniería” [16]. Este último sondeo consiste en 10 preguntas y permite comparar el nivel de conocimiento general de la población del país con otros 11 países en donde también se aplicó la encuesta.

Como Chile Científico hicimos una traducción de estas 10 preguntas y los invitamos a responderlas, sin hacer trampa, y de manera anónima, para poder ubicar a nuestro país en este listado y contribuir a generar estrategias para informar al público no especializado sobre temáticas relevantes como la salud pública.

¡Muchas gracias por participar!

[1] https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-51729957

[2] https://time.com/5797836/coronavirus-racism-stereotypes-attacks/

[3] https://digital.elmercurio.com/2020/03/04/C/773BOVUJ

[4] https://www.barrons.com/articles/americans-say-they-wont-drink-corona-because-of-coronavirus-but-sales-are-up-5-51583610529

[5] https://www.24horas.cl/coronavirus/como-enfrentan-los-chilenos-al-coronavirus-30-ha-dejado-la-comida-china-y-77-usa-alcohol-gel–4021695

[6] https://www.latercera.com/nacional/noticia/minsal-detalla-alerta-sanitaria-coronavirus-se-podran-suspender-las-clases-cancelar-eventos-masivos-prohibir-ingreso-chile-sospechosos/1004873/

[7] https://www.latercera.com/nacional/noticia/coronavirus-farmacias-del-pais-presentan-quiebre-stock-mascarillas/1005754/

[8] https://www.df.cl/noticias/empresas/consumo/coronavirus-desata-mercado-paralelo-de-mascarillas-y-alcohol-gel/2020-03-04/170957.html

[9] https://www.biobiochile.cl/noticias/ciencia-y-tecnologia/internet/2020/02/04/70-de-los-chilenos-no-sabe-detectar-una-fake-news-y-42-no-cuestiona-lo-que-lee-en-internet.shtml

[10] https://www.conicyt.cl/blog/2016/07/25/conicyt-presenta-resultados-de-la-encuesta-nacional-de-percepcion-social-de-la-ciencia-y-la-tecnologia-en-chile/

[11] https://www.elmostrador.cl/dia/2019/10/01/encuesta-conicyt-revela-aumento-del-interes-por-la-ciencia-pero-el-80-afirma-no-conocer-ningun-centro-de-investigacion/

[12] https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20200309/coronavirus-por-que-es-tan-importante-lavarse-las-manos-7881370

[13] https://elpais.com/ciencia/2020-03-04/cientificos-chinos-desvelan-la-puerta-de-entrada-del-coronavirus-a-las-celulas-humanas.html

[14] https://www.t13.cl/noticia/nacional/Fase-3-de-coronavirus-Ministro-de-Salud-hizo-llamado-a-usar-mascarillas-para-viajes-en-el-Metro

[15] https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=15744:face-masks-during-outbreaks-who-when-where-and-how-to-use-them&Itemid=1926&lang=es

<[16] https://www.iflscience.com/editors-blog/each-year-the-government-asks-10-simple-questions-to-test-the-publics-knowledge-of-science-can-you-correctly-answer-them-all-0/all/

Coronavirus: prevenir no es exageración, la cuarentena puede salvar millones de vidas

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Centros de Urgencia Chile
Centros de Urgencia Chile

Este artículo corresponde a la traducción Coronavirus control measures aren’t pointless – just slowing down the pandemic could save millions of lives realizada por el equipo de ChileCientífico de una pieza de divulgación que consideramos crucial para contribuir al cuidado personal y la salud pública ante el brote de COVID-19 en el país. El original es de Matthew McQueen, director del Programa de Salud Pública y Profesor Asociado de Fisiología Integrativa, Universidad de Colorado Boulder. Click aquí para ver el texto original.

Entre el 20% y 60% de los adultos en todo lo largo y ancho del mundo podría infectarse con el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, el virus que causa la enfermedad COVID-19. Ese es el estimado realizado por epidemiólogos expertos en dinámica de enfermedades comunicables. Incluso, en el mejor escenario posible, esos números significan que cerca de 40.000.000 de adultos serán infectados, sólo en los Estados Unidos.

Hay quienes pueden ser invadidos por una sensación fatalista cuando se les presentan estas estadísticas. No hay vacunas y no hay tratamientos específicos para la gente que se enferma. ¿Cuál es el punto en luchar contra algo que está destinado a ocurrir sin importar lo que hagas? ¿Por qué simplemente no dejar que la epidemia siga su curso natural?  

El hecho es que encargados de salud púbica y personal médico han estado promoviendo esfuerzos rápidos y decisivos para reducir la transmisión de SARS-CoV-2, lo más eficiente y rápidamente posible.

La meta es “aplanar la curva”. Más que dejar que el virus abruptamente invada a la población y se acabe tan rápido como llegó, el objetivo es lograr dispersar todos esos infectados en el período más amplio posible.

Sí, potencialmente eso significa prolongar la epidemia en el tiempo. Pero al hacer eso, las agencias de salud pública y la infraestructura de salud ganan valioso espacio para poder responder a la crisis.

En la abrupta alza de la curva epidémica, especialmente cuando la capacidad de hacer test está en déficit, hay una tremenda carga sobre los trabajadores de la salud – muchos de los cuales serán contagiados y se verán forzados a auto aislarse, de manera que no podrán dar cuidado a los pacientes que lo necesiten. Al mismo tiempo, hay una inmensa presión puesta en los centros de salud donde la demanda de cuidados a los pacientes puede sobrepasar la capacidad de los centros de salud – el número de camas de hospital, tubos ventiladores y más – por un período importante de tiempo.

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Efectivamente, incluso si toda la población del planeta se enferma con COVID-19 hay beneficios reales en asegurarse de que esto no suceda abruptamente en las próximas semanas.

Medidas concretas

Entonces, ¿cómo puede la gente “aplanar la curva” mediante la reducción de la transmisión del coronavirus? En este momento, en muchos países del mundo los miembros de la comunidad ya están esparciendo la COVID-19 de manera local, y el mundo ha entrado a una fase de mitigación para complementar los esfuerzos de contener su transmisión.

Como resultado, lo que nos queda es una vieja pero efectiva estrategia: distanciamiento social. Significa evitar el contacto directo en espacios públicos, evitando conglomeraciones y manteniendo espacio – aproximadamente de 2 metros – entre uno mismo y los otros, cuando sea posible.

El distanciamiento social requiere cambios en cómo la gente trabaja, vive e interactúa con los otros. Puede significar que se cancelen o evitan grandes eventos, limitando viajes no esenciales y recalendarizando conferencias.

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La distancia mínima recomendada.

Las clases tradicionales tendrán que realizarse en línea – algo que ya sucede en enseñanza superior – pero que resulta más difícil de realizar durante la enseñanza básica y media.

Para ser claros, el distanciamiento social va de la mano con un importante coste económico ya que eso significa que la gente no va a estar involucrada en las labores que mueven la economía, como podrían haberlo estado hace un par de meses atrás. Como resultado, representantes de salud pública y del gobierno se encuentran en la disyuntiva de balancear el intento de “aplanar la curva” con el deseo de minimizar los impactos en la economía.

A medida que la pandemia del COVID-19 se desarrolla, los expertos en salud pública a lo largo y ancho del mundo están recolectando datos y comunicando información lo más rápidamente posible en un intento de dar a los trabajadores del área, laboratorios de investigación, agencias de salud pública y legisladores, el conocimiento que necesitan para responder a esta nueva amenaza. Por el momento, una de las acciones más importantes que los individuos pueden hacer por el bienestar colectivo es escuchar a los expertos y seguir sus consejos.

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Tedros Adhanom

Tedros Adhanom, el director general de la Organización Mundial de la Salud, recientemente comentó que “necesitamos recordar que, con acción efectiva y temprana, podemos enlentecer el virus y prevenir infecciones”. No vamos a acabar con la COVID-19. Pero al no quedarnos de brazos cruzados y esperar que siga su curso natural, nosotros mismos podemos ayudar a manejar la crisis, previniendo que COVID-19 sature la capacidad de respuesta de los sistemas de salud pública.

Agradecimientos: Traducción Carla Montecinos.

Edición Paz Santander.

Otra historia sobre mujeres en ciencias

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Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia Chile
Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia Chile

Desde el año 2015 cada 11 de febrero celebramos el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia para compartir historias sobre lo que grandes mujeres han sido capaces de hacer frente a la adversidad en el rubro. Sin embargo, hay un gran ausente que debe ser conmemorado: las trayectorias de quienes debieron abandonar el camino por falta de equidad.

Cuando la astronomía comenzó a necesitar muchas más personas para realizar importantes tareas de cálculo y registro (sin aumentar significativamente sus presupuestos), los observatorios de Europa y América contrataron mujeres. Las famosas computadoras de Harvard son el grupo de astrónomas más conocidas de esta tendencia liberal de finales del siglo XIX [1].

En 1909, Chile replicó este ingreso masivo de mujeres en el Observatorio Astronómico Nacional [2]. Lamentablemente, éstas duraron pocos años, puesto que el gobierno descubrió que la gran mayoría fue víctima de abusos laborales de diverso tipo. Sin embargo, en vez de reparar y hacer justicia, la institucionalidad optó por eliminar a las que incomodaban con sus denuncias. Un siglo después nos enfrentamos a un escenario similar: mujeres en ciencia, bajo condiciones parecidas al siglo pasado… “incomodando” a la institucionalidad [3], pero más organizadas y especializadas en temas de género [4].

En un caso similar al Observatorio Astronómico Nacional, la película Talentos Ocultos (2016) destaca la labor de tres mujeres afroamericanas que trabajaron como matemáticas en la NASA, quienes exitosamente calcularon las trayectorias de vuelo del proyecto Mercury y el vuelo a la Luna del Apolo 11 (1969) (huffingtonpost.es)

En la presentación de la Hoja de Ruta para la Igualdad de Género en Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, realizada hace 3 semanas (24 enero, 2020), se puso el foco en que más niñas opten por estudiar carreras científicas [5], dejándonos a las mujeres investigadoras profundamente preocupadas. Esto, debido a que la academia chilena es aún un espacio muy poco seguro para las mujeres, famoso por sus casos de acoso sexual [6] y políticas discriminatorias de fomento a la investigación nacional. ¿Con qué cuentos entonces vamos a motivar a las niñas de hoy?

Katie Bouman, una estudiante graduada del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en Ingeniería Eléctrica y Ciencias de la Computación, dirigió el desarrollo de un algoritmo que pudo ayudar a conseguir la primera imagen de un agujero negro.

Somos la mayoría de la sociedad y aún así ganamos menos que los hombres [7]. Tenemos aún escasos cargos de poder, trabajamos el doble, somos invisibilizadas, abusadas y explotadas de distinta forma en cada espacio en el que nos desempeñamos [8] y, además, todavía no podemos decidir sobre nuestro propio cuerpo. ¿Qué va a cambiar si somos más doctoras, más ingenieras, más biólogas o más lo que sea? Sin duda, se ahorrará en RRHH, como el observatorio de Harvard o el OAN hace 100 años: ¡seremos más mano de obra especializada a un precio más bajo! ¿Cuántos investigadores responsables, directores de institutos, núcleos, anillos y centros de investigación van a firmar más artículos científicos escritos por sus co-investigadoras, tesistas y posdoctorantes?. Todos y todas conocemos el escenario. Los diagnósticos ya se han realizado.

Si un porcentaje minoritario de la investigación en Chile es desarrollada por las mujeres, es principalmente porque a lo largo de nuestra formación desertamos [9]. Renunciamos, porque no dejan que participemos del quehacer científico tranquilas, seguras y en igualdad de condiciones. Abandonamos nuestras carreras investigadoras, porque los hombres que lideran el conocimiento en Chile nos miden con una vara más alta que a ellos mismos, porque nos evalúan peor que a otros hombres (sólo por el hecho de que nos saben mujeres). Algunas, incluso han tenido que renunciar a sus carreras científicas, en sus pregrados o postgrados, porque les han pedido sexo a cambio de aprobarles la tesis [10]. Muchas abortamos la misión y nos guardamos nuestras habilidades en agotamiento, porque tenemos que producir el doble y trabajar el triple: criando, cuidando, limpiando, gestionando hogares. Con todo, pareciera que quienes toman decisiones en los distintos niveles no quieren que esto cambie.

Nueva Institucionalidad Chilena en ciencia

Si el gobierno sigue financiando la investigación de acosadores y abusadores sexuales (o laborales) ¿cómo podemos trabajar seguras? ¿Cómo podemos denunciarlos siquiera si de ellos depende nuestra evaluación, puntaje, fondo, proyecto o puesto de trabajo? Ya todas hemos visto lo que pasa si denunciamos: pierdes los proyectos ganados [11].

Sin reales y fuertes políticas afirmativas tempranas que garanticen una justa medición de nuestra productividad, no podemos ni siquiera competir. Un CV ciego, como lo ha propuesto el MinCTCI poco ayuda al anonimato en una comunidad académica pequeña y atomizada. Privilegiar mujeres si logran igual puntaje que hombres, ayuda poco y no garantiza justicia social, porque no estamos en igualdad de condiciones para conseguir esos puntajes.

¡Necesitamos mediciones diferenciadas!: Tendemos a producir menos que los hombres, porque hacemos más en esta sociedad, y las tareas de crianza, cuidado, limpieza y gestión de hogares no terminan cuando se corta el postnatal o la lactancia. Por el contrario, muchas de éstas son tareas permanentes que cumplen las mujeres a lo largo de su vida (y no sólo las madres).

Afiche dia Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia
Afiche día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia 2019.

Desde hace 5 años, celebramos el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia [12] y hoy nos llenaremos de museos interactivos e historias bonitas sobre lo que grandes mujeres han sido capaces de hacer frente a la adversidad en el rubro. No contaremos las trayectorias de quienes abandonaron el camino y fueron devoradas por las dificultades. No lo haremos, porque esas historias no quedan escritas y los finales tristes no venden.

¡Ojalá nos contaran menos cuentos! Ojalá la institucionalidad y la comunidad científica en Chile pusiera más empeño en reconocer el género privilegiadamente masculino de nuestra investigación nacional y tomara medidas urgentes y concretas para eliminar la discriminación contra las mujeres. Sólo de esta forma podremos garantizarles a las niñas de hoy, que mañana podrán desplegar todo su interés, curiosidad y esfuerzo en contextos menos violentos, más justos y equitativos.

Referencias.

[1] Dava Sobel (2017), El universo de cristal. La historia de las mujeres de Harvard que nos acercaron las estrellas. Editorial Capitan Swing.https://www.smithsonianmag.com/history/the-women-who-mapped-the-universe-and-still-couldnt-get-any-respect-9287444/?no-ist

[2] https://chilecientifico.com/por-que-sabemos-poco-sobre-las-aportaciones-de-las-cientificas/

[3] https://twitter.com/min_ciencia/status/1220722202728968192

[4] https://redinvestigadoras.cl

[5] https://minmujeryeg.gob.cl/?p=37980

[6] https://www.latercera.com/nacional/noticia/acoso-sexual-investigan-132-casos-16-universidades/252893/

[7]http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—dcomm/—publ/documents/publication/wcms_233953.pdf

[8] http://biblioteca.digital.gob.cl/handle/123456789/3636

[9] https://www.youtube.com/watch?v=ywm4FNhwx-8

[10] https://redinvestigadoras.cl/2019/08/05/lanzamiento-del-libro-de-la-campana-amitambien/

[11]https://redinvestigadoras.cl/2019/04/10/conicyt-resuelve-cerrar-proyecto-de-insercion-de-vania-figueroa-universidad-de-ohiggins-debe-devolver-todos-los-recursos-asignados/

[12] https://www.un.org/en/ga/search/view_doc.asp?symbol=A/RES/70/212&Lang=S

Nueva serie analiza demandas ciudadanas desde la mirada de las Ciencias Sociales

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Abramos la Academia
Abramos la Academia

“Abramos la Academia” es una webserie nacional que busca difundir y acercar el conocimiento científico a la población, como una herramienta útil para entender los diferentes conflictos sociales que vive el país.

Tras el estallido del 18 de octubre la discusión sobre temas políticos y sociales se ha tomado todos los rincones de nuestra sociedad. La ciudadanía debate de manera cada vez más activa sobre los temas levantados por las movilizaciones, y sin lugar a dudas vivimos un momento histórico que va a generar grandes cambios en el país.

En este contexto, los estudios realizados por las y los cientistas sociales pueden ser un gran aporte para enriquecer la conversación, tanto por su carácter científico como por la variedad de temas y enfoques con que cada disciplina analiza los aspectos más significativos de los conflictos sociales. Sin embargo, como país tenemos una tarea pendiente: lograr que este conocimiento esté al alcance de todos y todas.

 Con este objetivo se lanzó “Abramos la Academia”, una webserie realizada en el marco del XXII Concurso de Proyectos de Valoración y Divulgación de la Ciencia y la Tecnología del Programa Explora de CONICYT. En sus 5 capítulos, disponibles en su sitio web, se da cuenta de las investigaciones realizadas en los últimos años en Chile respecto de temas como Sexismo en la educación, Conflictos socioambientales, Vivienda digna y Discriminación Étnica, además de un video introductorio que da a conocer las distintas disciplinas y métodos de las Ciencias Sociales.

Abramos la Academia” es un proyecto desarrollado por Productora (M), equipo compuesto por los audiovisualistas Lucas Martínez y Andrés Jordán, quienes en conjunto con la ilustradora Verena Urrutia y la socióloga Francisca Gutiérrez, proyectan esta plataforma como un espacio permanente de divulgación de las ciencias sociales, que a su vez permita una vinculación participativa entre academia y ciudadanía.

“Si bien el contenido de esta serie se comenzó a elaborar desde antes del estallido social, creemos que este tipo de material puede convertirse en un insumo importante para la discusión que se dará este año, ya que aporta información fidedigna para comprender nuestros conflictos y las raíces del malestar social”, señala Francisca Gutiérrez, investigadora principal de Abramos la Academia.

En el creciente mundo de la divulgación científica, las ciencias naturales y exactas han ido ganando terreno en medios de comunicación, actividades públicas e incluso manifestaciones artísticas. En este sentido, Abramos la Academia irrumpe como una iniciativa pionera en relevar a una rama fundamental del conocimiento que hasta ahora había estado al margen: las ciencias sociales.

“Así como el eclipse solar de julio pasado despertó un alto interés por la astronomía en la población, el movimiento social de octubre ha generado un espacio nuevo para que las ciencias sociales sean visibilizadas, escuchadas y valoradas. En este contexto, Abramos la Academia busca ser un aporte en el necesario diálogo entre academia, instituciones y ciudadanía”, agrega Lucas Martínez, director del proyecto.

La serie, que ya está disponible en la web http://www.abramoslaacademia.cl, cuenta con el patrocinio de la Universidad Alberto Hurtado, el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES), y el Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (CIIR). Además, cuenta con activas redes sociales como Facebook, Instagram, Twitter y un Canal de Youtube, en el que se encuentran disponibles todos los capítulos.

Si ya revisaste todos los capítulos y tienes comentarios puedes responder la encuesta

Aquí 

 

Científicos convocan a diálogos ciudadanos

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cabildos científicos
cabildos científicos

Diversos grupos de investigación y universidades están convocando a diálogos y conversatorios a lo largo del país. Hemos reunido las principales actividades esta semana para que te animes a participar.

Cabildo: Educación, ciencias y ciudadanía
Cabildo: Educación, ciencias y ciudadanía

Sábado 16 noviembre 📆 , a las 10.00 se realizará el Cabildo Abierto: Educación, ciencias y ciudadanía organizado por Sociedad Chilena de Enseñanza de la Física. Lugar Parque Almagro (Santiago).

Mayor información aquí 

 

 

 

En la V región. La Facultad de Ciencias de la Universidad de Valparaíso organizada para el viernes 15 noviembre 📆 «Conversaciones en tiempos de Cabildos».

Mayor información aquí 

 

Cabildo Científico UACH

 

La Facultad de Ciencias de la Universidad Austral (Valdivia) realizará un Cabildo Autoconvocado. ¿Qué tiene que decir la Ciencia a una nueva Constitución?  📆 Viernes 15 de noviembre a las 15:00, Hall Cafetería, Edificio Emilio Pugín.

Mayor información aquí 

 

Gero activismo
Gero activismo

 

En Santiago, invitación a la 1ra mesa de diálogo intergeneracional: “Re pensar la vejez a propósito del estallido social”. Se convoca a personas de TODAS LAS EDADES y organizaciones que tengan interés en la temática de envejecimiento y vejez.

Lunes 18 noviembre en Ñuñoa.

 

Cabildo científico Valparaíso
Cabildo científico Valparaíso

 

V región. Cabildo científico el día sábado 16 de noviembre  📆 a las 10:30 en el ex-mercado Barón.

 

 

«Discutamos el proceso constituyente en el Campus JGM»

 

La Facultad Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile está organizando actividades toda la semana (11 al 15 noviembre) incorporando todas las escuelas y facultades de la Universidad (Facultad de Filosofía y Humanidades, de Ciencias Sociales y de Ciencias). Las Palmeras 3425

Envíanos tus actividades a contacto@chilecientifico.com

 

 

El programa de Estudios Sociales en Salud de Facultad de Medicina de la Universidad del Desarrollo están realizando las actividades llamadas

Micrófonos Abiertos UDD

«Micrófonos Abiertos» punto de encuentro y reflexión entre estudiantes, académicos y funcionarios de la Universidad. La próxima actividad se realizará el día 19 noviembre 📆 con el director de la Radio Bío Bío Tomás Mosciatti.

 

 

Cabildo de Mujeres STEM

Luego de la exitosa convocatoria al cabildo científico organizado por la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, ahora es el turno para el Cabildo de mujeres en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas STEM. Próximo sábado 16 noviembre 📆 a las 10:00 en el patio central de la Facultad. Beauchef 850 (Santiago).

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La “revolución de octubre”: ¿Entre la crisis de la democracia y la ciencia de la deliberación?

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Que haya más oportunidades que nunca para que los ciudadanos expresen sus puntos de vista puede ser, contra intuitivamente, un problema para la democracia. Si antes el problema era la falta de información, hoy lo es su exceso. La sobreabundancia de información no sólo sobrecarga a los ciudadanos, sino que, también, a los políticos y a los responsables de las políticas públicas. Esta sobrecarga ha venido acompañada por un marcado declive en la civilidad, en la complejidad de los argumentos, y en nuestra capacidad de dialogar, poniendo a la democracia en crisis.

Cuando las interacciones entre los ciudadanos y los representantes electos pierden calidad cívica, la confianza en las instituciones democráticas disminuye. Cuanto más polarizados y poco dialogantes sean los entornos políticos, menos ciudadanos escucharán el contenido de los mensajes y más dejarán de participar en política[1]. Disminuir la complejidad de los argumentos significa un creciente desajuste entre las soluciones simples ofrecidas por los líderes políticos y la complejidad de los problemas reales.

Este declive se combina con la política de la post-verdad y el reemplazo de los hechos y la evidencia por las fake news, como se distingue en la cobertura de las protestas de las últimas semanas: los saqueos son sinónimo de “caos social”, y se promueve el miedo y la desconfianza. De este modo, se respira incertidumbre y la inseguridad provoca hambre de autoritarismo en las personas.

A partir de lo anterior, el comportamiento poco cívico por parte de las élites políticas, los estallidos de violencia, y la comunicación masiva con rasgos patológicos se refuerzan mutuamente. ¿Cómo rompemos este círculo vicioso? Pedir a las élites que se comporten mejor es inútil mientras exista un público dispuesto a ser polarizado. Para romper este círculo, cualquier respuesta debe involucrar a ciudadanos comunes y corrientes; Pero ¿Estamos a la altura de la tarea? La evidencia científica sobre la «democracia deliberativa y vinculante” ofrece razones para pensar que sí, pese a que la política “real” esté actualmente lejos del ideal deliberativo. En este sentido, la evidencia apunta a que esta brecha sí puede cerrarse y es, a nuestra opinión, la única respuesta posible a la llamada “revolución de octubre”.

Qué nos dice la ciencia de la democracia deliberativa

En ciencia política existe una larga tradición de investigación por encuestas cuyas conclusiones son más bien escépticas respecto a la competencia ciudadana. Las afirmaciones que las personas votan principalmente guiadas por la identidad de grupo, ajenas a las razones a favor o en contra de los candidatos o de las políticas que proponen [2], pueden alimentar los argumentos en contra de la democracia y en favor de, por ejemplo, una «epistemocracia» o gobierno por parte de las elites “más sabias” o de los grupos “más instruidos”[3]. Más aún, estas investigaciones son «monológicas», en el sentido que sólo obtienen evidencia sobre la capacidad para razonar sobre política de individuos aislados.

La investigación psicológica, al contrario, muestra que el razonamiento individual puede mejorar bajo las condiciones sociales correctas; por ejemplo, en un contexto de diálogo en donde se presenten puntos de vista alternativos. Por lo tanto, la investigación centrada en individuos aislados no responde al aspecto novedoso de la crisis contemporánea de la democracia, que es una crisis de comunicación, no de razonamiento individual, cuyas virtudes y fallas se mantienen como siempre lo han estado.

La ciencia de la democracia deliberativa busca evidencia sobre las capacidades de los ciudadanos cuando participan en el diálogo democrático, no sobre cómo responden como individuos aislados, como en el caso de enfrentarse a las preguntas de una encuesta. Además de centrarse en el conocimiento individual, la democracia deliberativa también incorpora la participación inclusiva que abarca a los ciudadanos y líderes, la justificación mutua, la escucha, el respeto, la reflexión y la apertura a la persuasión. Las personas comunes son capaces de deliberar con alta calidad, especialmente cuando los procesos deliberativos están bien organizados: es decir, cuando incluyen la provisión de información equilibrada, el testimonio de expertos, y la supervisión de un facilitador.

La democracia deliberativa, asimismo, ha generado evidencia que refuta muchas de las afirmaciones más pesimistas sobre la capacidad de los ciudadanos para emitir juicios sólidos. Por ejemplo, las afirmaciones que la mayoría de las personas no quieren participar en la política resultan ser falsas una vez que se ofrece la posibilidad de participar en una deliberación significativa. Dada la oportunidad de deliberar con los conciudadanos y políticos, la mayoría de las personas desea aprovechar la oportunidad; además, «aquellos que están más dispuestos a deliberar son precisamente aquellos que están rechazados por la política partidista estándar y de grupos de interés»[4].

Del mismo modo, la deliberación puede ser efectiva en sociedades donde grupos étnicos, religiosos, o ideológicos han encontrado históricamente su identidad al rechazar la identidad del otro. En este sentido, la deliberación promueve la civilidad y complejidad argumentativa. La evidencia en lugares como Colombia, Bélgica, Irlanda del Norte, y Bosnia muestra que una deliberación adecuadamente estructurada puede promover el reconocimiento, la comprensión, y el aprendizaje[5]. Más aún, dichos ejemplos también demuestran que la deliberación promueve el juicio ponderado y contrarresta medidas consideradas como “autoritarias” y ‘populistas’ a través de la discusión de juicios más consistentes con los valores que los individuos encuentran que tienen después de la reflexión.

La evidencia ha demostrado que el nivel del debate es de alta calidad en contextos deliberativos. Este fue el caso de “EuroPolis”, encuesta deliberativa desarrollada en Europa luego de las elecciones regionales parlamentarias de 2009. Considerando el entorno multilingüe y pese a tratar temas controversiales como la inmigración y el cambio climático, mostró que “los estándares de la deliberación clásica están lejos de ser estándares utópicos que sólo muy pocos ciudadanos pueden lograr” [6]. Elementos como la buena razón para dar y la escucha respetuosa estaban presentes y se reforzaban mutuamente. De hecho, los cambios de opinión siempre respondieron a argumentos bien justificados. Además, demostró que los ciudadanos que deliberan pueden contrarrestar la manipulación de la élite y de los medios de comunicación.

Implementación

Para los científicos sociales apegados a una descripción ‘monológica’ de la (in)competencia ciudadana, la democracia deliberativa puede parecer utópica e ingenua en un mundo cargado de poder, intereses, manipulación, y demagogia. Sin embargo, la investigación empírica respalda las afirmaciones clave de la teoría democrática deliberativa (aunque no sin crítica), permitiendo que la democracia deliberativa se despliegue tanto en el diagnóstico de los problemas sociales como en el desarrollo de respuestas.

Si vamos a ejemplos concretos, varios Estados han optado por experimentar con incorporar la deliberación a espacios institucionales. Existe un catálogo disponible en https://participedia.net/. Sin embargo, destacamos los casos de países tan distintos como Irlanda e India. El primero es el caso de la Convención Constitucional de Irlanda y la posterior Asamblea de Ciudadanos, que se convocaron para deliberar sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, el aborto, y otras cuestiones constitucionales. Dicha convención contó con una mayoría de ciudadanos laicos y una minoría de políticos. El segundo caso, India, es probablemente donde se encuentra la que es posiblemente la mayor institución deliberativa del mundo, como son las asambleas de aldea (Gram Sabhas) ordenadas por el Estado.

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Matucana 100. Cabildo Cultural Ciudadano (Santiago, Chile).

En un sentido semejante, se puede considerar el proceso de deliberación constituyente impulsado en Chile por el gobierno de Michelle Bachelet en 2016. Sin perjuicio que no haya alcanzado su objetivo, por razones que, sin duda es necesario discutir (como su débil carácter vinculante), esta iniciativa da luces respecto a una posible salida del actual conflicto. Los encuentros auto-convocados y los cabildos abiertos son precisamente el tipo de espacios deliberativos que Chile requiere para perfeccionar su sistema democrático, como muestra consistentemente el informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de 2017 sobre participación ciudadana[7].

Pistas hacia un proceso constituyente

La instauración de un proceso de constituyente es, precisamente, uno de los cauces institucionales de la democracia deliberativa. Sin embargo, ¿Cómo se pueden asegurar los efectos positivos de la deliberación en públicos más grandes, como en el caso de una Asamblea Constituyente? Para evitar crear instancias que no sean simplemente otra forma de reunión sólo para las élites, la clave está en crear distintas instancias deliberativas. Un sistema deliberativo propiamente tal involucra múltiples espacios para la deliberación, como ejecutivos, legislaturas, foros de ciudadanos, medios, y reuniones informales. El carácter vinculante de estos espacios depende de la presión que ejercen los movimientos sociales sobre el Parlamento, los argumentos que los expertos presentan a los líderes políticos, los panelistas y argumentos que presentan los medios de comunicación teniendo en cuenta narraciones y la experiencia personal, entre otras instancias.

La introducción de elementos deliberativos a veces puede ralentizar la toma de decisiones, pero también puede generar soluciones inteligentes y sostenibles. Una mejora importante del sistema deliberativo implicaría mejorar los momentos y los sitios de escucha y reflexión e integrarlos en los procesos políticos que están actualmente abrumados por un exceso de expresividad [8]. Tales momentos pueden involucrar a un panel de ciudadanos seleccionados al azar para deliberar sobre una pregunta de referéndum y luego publicitar sus evaluaciones a favor y en contra de una medida. Asimismo, se podrían involucrar intercambios deliberativos más directos a través de cabildos ciudadanos o entre representantes y grupos de ciudadanos, algunos seleccionados al azar, iniciados por miembros independientes del Parlamento.

Los medios de comunicación juegan un papel importante en los sistemas deliberativos, a menudo amplificando la política poco cívica y la comunicación con rasgos patológicos. Sin embargo, el problema no son las redes sociales en sí, sino cómo se implementan y organizan. Es necesario implementar algoritmos que consideren a los medios de comunicación como una plataforma política y no meramente social. Sabemos que los ciudadanos deliberan mejor cuando el contexto es correcto.

Los medios de comunicación podrían incorporar un algoritmo que evaluara las fuentes de noticias por su confiabilidad, contrarrestando así la información errónea (o intencionadamente falsa, como los fake news)[9]. En Europa por ejemplo, el movimiento #Ichbinhier aplica estándares de argumentación y civilidad basados en evidencia.

Debido a que la importancia de los momentos deliberativos radica en lo que pueden hacer por el sistema en su conjunto, existe una necesidad apremiante de traerlos desde los márgenes y hacerlos una parte más familiar de la práctica política. Cuando estos procesos han llegado a las instituciones políticas, como en el caso de la Convención Constitucional y la Asamblea de Ciudadanos de Irlanda, ayudaron a que las interacciones en el Dáil (parlamento irlandés) fueran más deliberativas y menos demagógicas. Incluso si los momentos deliberativos son traídos desde los márgenes, es importante mantenerse alerta contra los incentivos para que los gobiernos los utilicen como cobertura mediática para esconder malas prácticas, o para que grupos de presión los subviertan y dejen de lado sus recomendaciones.

Un cambio deliberativo positivo más amplio puede ocurrir de varias maneras. El caso irlandés muestra que la confianza vacilante en el gobierno y la desafección pública pueden incentivar a los gobiernos a participar en las deliberaciones de los ciudadanos para legitimar el cambio de política. Alternativamente, las protestas masivas de la sociedad pueden inducir a los gobiernos a ofrecer diálogos ciudadanos, como en el caso del proyecto “Stuttgart 21” para reconstruir una estación de tren en la ciudad y a la posterior reforma que estipula a la deliberación ciudadana como obligatoria en el contexto de grandes proyectos de infraestructura. Los ejercicios locales que tienen el potencial de promover una amplia difusión de normas deliberativas, como respuesta a su incapacidad para superar los problemas sociales o hacer frente a los efectos negativos del desarrollo económico.

Es raro que el desarrollo deliberativo ocurra espontáneamente en tales casos. En este sentido, cobran importancia las voces ciudadanas auto-convocadas en cabildos abiertos y agrupadas en redes sociales. Las perspectivas de un despliegue positivo son buenas en la medida en que los académicos y personas que promueven la deliberación han establecido relaciones con líderes políticos y públicos, en oposición a la desesperación que puede provocar una crisis. La ciudadanía es bastante capaz de una sana deliberación. Pero la democratización deliberativa no sucederá sola: requiere de voluntad política, presión de los movimientos sociales, y de procesos institucionales y vinculantes.

Queda mucho por hacer para refinar los resultados de los estudios y traducirlos a la práctica política. Idealmente, la reconstrucción política debiera en sí misma ser deliberativa y democrática, involucrando a las ciencias sociales, ciudadanos y líderes competentes en una amplia renovación política.

Artículo original de John S. Dryzek y colegas. Publicado el 15 de marzo de 2019 en Science (Vol. 363, Núm. 6432).

Traducción y adaptación por Camila Mella (@camilamella_s)

Juan Diego Galaz (@jndgalaz).

 

[1] J.N.Druckman et al.,Am.Polit.Sci.Rev.107,57 (2013).

[2] C. H. Achen, L. Bartels, Democracy for Realists: Why Elections Do Not Produce Responsive Government (Princeton Univ. Press, 2016).

[3] J. Brennan, Against Democracy (Princeton Univ. Press, 2016).

[4] M.A.Neblo, K.M.Esterling, D.M.J.Lazer, Politics with the People: Building a Directly Representative Democracy (Cambridge Univ. Press, 2018).

[5] J.E.Ugarizza, D.Caluwaerts, Eds., Democratic Deliberation in Deeply Divided Societies: From Conflict to Common Ground (Palgrave Macmillan, 2014).

[6] M.Gerberetal., Br.J.Polit.Sci.48,1093(2018).

[7] OCDE, Chile, Scan Report on the Citizen Participation in the Constitutional Process OECD Public Governance Reviews 2017, disponible en http://www.oecd.org/gov/public-governance-review-chile-2017.pdf

[8] S. Ercan et al., Policy Polit. 47, 19 (2019).

[9] G. Pennycook, D. G. Rand, Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 116, 2521 (2019).

Casi todo sobre la caña

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Todo sobre la resaca.
Todo sobre la resaca.

Termina el dieciocho, época de fiesta, de comienzo de la primavera, asados, empanadas y muchos brindis. Unos más, otros menos, todos hemos sufrido las consecuencias de estos jolgorios patrióticos.

Caña, cruda, resaca, en términos médicos, veisalgia (kveis – intranquilidad después del libertinaje + algia – dolor) es uno de los males más frecuentes estos días. Si se te pasan los vasos de la cuenta, vas a tener caña. Pero ¿qué es lo que la genera? Se manejan varias posibles causas: deshidratación, baja de azúcar en la sangre, pérdida de electrolitos o vitaminas, entre las más conocidas. La verdad es que probablemente y como casi todo en la vida, la resaca tiene un origen multivariable.

El principal componente alcohólico, el etanol (CH3-CH2-OH), es también un agente inflamatorio. Primero, irrita las paredes gastrointestinales del estómago al mismo tiempo que aumenta la producción de jugos gástricos, de esa manera aumentando la acidez del estómago y generando aún más irritación, más conocido como gastritis. Siendo el principal, pero no único responsable de las náuseas y vómitos asociados a la resaca. Además, el alcohol es un diurético, nos hace orinar más, causando deshidratación y como consecuencia de eso, dolor de cabeza y malestar general. Esto ocurre porque el etanol, al ser un inhibidor del sistema nervioso central, inhibe también la liberación de vasopresina por parte de la hipófisis. Cuando esto ocurre, los riñones dejan de recibir la señal de vasopresina y el agua en vez de ser retenida en nuestro cuerpo, es enviada a la vejiga y excretada en forma de orina. Pero, la orina no es solo agua, está llena de sales y metabolitos, necesarios para la función celular. Es así como la pérdida de agua y metabolitos generan sed, dolor de cabeza y ese malestar general que a veces es difícil de explicar. Por eso, es de conocimiento popular que una buena manera para evitar la caña es tomar agua, mucha agua, entremedio de cada vaso de alcohol.

Pobres asiáticos

No fomentamos el consumo excesivo de alcohol, pero no sabemos cómo termino nuestro amigo japonés.

Pero hay un factor que ha demostrado tener una relación directa con la severidad de la resaca; el aumento de acetaldehído (CH₃CHO) en la sangre. El hígado es el responsable de la degradación del alcohol. El primer producto del metabolismo del alcohol en el acetaldehído y se estima que puede ser entre 10-30 veces más tóxico que el alcohol mismo. Justamente, se ha convertido en el dato curioso por excelencia (lo siento, ya no es novedad) que la población de origen asiático tiene una mayor tendencia a tener caña. Esto ocurre porque poseen una mutación en el gen de la enzima que degrada el etanol y genera el acetaldehído, la alcohol deshidrogenasa, haciendo que esta enzima sea mucho más eficiente en convertir el alcohol en acetaldehído. Es más, una parte importante de ellos además (esto si es novedoso), tiene una mutación extra en la siguiente enzima de la ruta metabólica, la aldehído deshidrogensa 2, que convierte el acetaldehído en un compuesto inocuo, ácido acético o mejor conocido como el vinagre (CH3COOH). Es decir, la población asiática con ambas variantes del gen, producen acetaldehído más rápidamente y se demoran más tiempo en destruirlo. La receta perfecta para una caña infernal.

Aquí la formula para los Bioquímicos que nos leen:

Tío Lehninger estaría orgulloso de nosotros

Finalmente, uno de los efectos más evidentes para todos los que hemos sufrido una resaca, el dolor de cabeza. Esa horrible sensación de que estalla. Nuevamente, seguro hay una variedad de causas, pero lo que se sabe es que el alcohol genera vasolidatación de los vasos sanguíneos, en todo nuestro cuerpo. En particular, la vasolidatación en el cerebro, genera dolor de cabeza. Es por eso que ingerir vasocontrictores, como la cafeína (C8H10N4O2), pueden ayudar con el dolor de cabeza.

Pero por, sobre todo, una cosa está clara, la causa de la resaca es el exceso de alcohol. Por eso, es importante saber beber con responsabilidad, cuidar nuestros cuerpos y nos exponernos a nosotros y a otras personas a situaciones de riesgo. Disfruta responsablemente, pero si se te pasan las copas, al menos ahora sabes porqué al día siguiente te sientes así.

 

Referencias:

https://www.smithsonianmag.com/science-nature/your-complete-guide-to-the-science-of-hangovers-180948074/

https://pubs.niaaa.nih.gov/publications/arh22-1/54-60.pdf
https://academic.oup.com/alcalc/article-abstract/54/3/196/5420612?redirectedFrom=fulltext

Imágenes:

Empire.com

https://macguffin007.com

Espacios de Ciencias: El Instituto de Higiene

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Instituto Higiene

Seguramente no lo sabías, pero cruzando el Mapocho desde Cal y Canto, en Independecia 56, nos encontramos con un Monumento Nacional en el cual durante décadas confluyeron la ciencia y la justicia: el Laboratorio de Toxicología del Instituto de Higiene. 

Pabellón de Química

El Instituto de Higiene creado en 1892, estaba inicialmente orientado exclusivamente al control de la higiene pública y privada del país. Sin embargo la creciente preocupación de la población por las adulteraciones de productos manufacturados y fármacos, la presencia de tóxicos y químicos en el hogar para el control de plagas, además de los crímenes asociados a los venenos, requirieron del desarrollo de nuevas tecnologías forenses capaces de identificar o descartar la presencia de estas sustancias.

De esta forma, esta nueva institución reemplazó la autoridad que anteriormente habían tenido los sentidos –gusto, vista y olfato– en la identificación de los tóxicos y apoyó a los juzgados en aquellos pleitos que requerían de la ciencia y del análisis. Esta tarea de identificación e interpretación requirió nuevos conocimientos, metodologías, espacios y actores; en suma, nuevos procesos científicos capaces de dialogar con el veneno.

Operario de la época en "Gabinete de Toxicología” 1910.
Operario de la época en Gabinete de Toxicología” 1910.

A este espacio llegaron cientos de elementos para ser periciados por sus toxicólogos y ensayadores, desde restos orgánicos a trozos de alimentos y medicinas, identificando en ellos morfina, cianuro, estricnina, sublimados, entre varios otros. En ellos también se gestó una cultura forense que aún no se institucionalizaba del todo en la academia, y se refinaron saberes químicos en proceso de validación. 

Si bien la alianza entre la ciencia y la justicia, bajo el laboratorio del Instituto no fue una asociación fácil, representó un sitio fundamental para la construcción del saber toxicológico y el desarrollo de la química forense a finales del siglo XIX.

María José Correa
Académica de la U. Andrés Bello y Doctora en Historia. Sus áreas de investigación son la historia de la medicina y de la ciencia forense (Fondecyt 11150340) en el siglo XIX e inicios del XX.
Imágenes:

Pedro Lautaro Ferrer, “Pabellón de Química”, Álbum Gráfico del Instituto de Higiene de Santiago, Santiago, Instituto de Higiene, 1910, sin número de página.

El Gato de Schrödinger: ¿Vivo o muerto?

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El Gato de Schrödinger

A comienzos de 1935, Edwin Schrödinger propone un experimento imaginario para mostrar una de las interpretaciones más significativas de la mecánica cuántica: el gato de Schrödinger.

En este experimento, se plantea un sistema que se encuentra formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato en su interior, una botella de gas venenoso y un dispositivo, el cual contiene una sola partícula radiactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse en un tiempo determinado, de manera que si la partícula se desintegra, el veneno se libera y mata al gato (Schrodinger, 1935).

Luego que haya transcurrido el tiempo establecido, la probabilidad de que el dispositivo se haya activado y el gato estuviese muerto es del 50%, mismo valor para la situación si estuviera vivo. De acuerdo a la mecánica cuántica, la descripción correcta del sistema será el resultado de la superposición de los estados “vivo” y muerto”, sin embargo, una vez que abrimos la caja para comprobar el estado del gato, éste estará vivo o muerto.

El gato de Schrödinger, imagen recreada del experimento mental. Fuente: piensayparadoja.wordpress.com

Es en este momento, donde es relevante recordar una propiedad crucial que poseen los electrones (partículas elementales de los átomos), conocida como “superposición”.

Dicha propiedad, señala que los electrones pueden estar simultáneamente en dos lugares a la vez, pudiendo ser detectados por dos sensores, hecho que nos hace pensar que el gato está vivo y muerto a la vez. Esto cambiará dramáticamente, cuando abramos la caja y perturbemos el sistema, reduciendo solo a que el gato está vivo o muerto.

Es a partir de esta situación, donde la interpretación del fenómeno lleva a una perspectiva sobre la realidad que nos rodea. 

Diferentes interpretaciones

Una primera aproximación es a partir de la “interpretación de Copenhague”, la que se basa en el colapso de la función de onda, y que señala que la sola acción de observar la caja, modifica el estado del sistema mostrando un gato vivo o muerto. Otra posibilidad, es la “interpretación de múltiples universos”, de Hugh Everett, en donde todas las opciones existen y son reales, generando un multiverso. Ninguna realidad puede interactuar con la otra, por las mismas propiedades de la mecánica cuántica.

Un camino diferente, es a través de la “interpretación racional”, la que difiere de la primera y establece un camino diferente entre los estados del observador y el propio sistema. Acá, cuando ambos posean la misma información, solo entonces se podrá colapsar la función de onda en un último estado.

Sheldon Cooper, Big Bang Theory.

Independiente de la interpretación que se quiera dar, el experimento mental del “gato de Schrödinger” sigue fascinando y generando amplios debates sobre la naturaleza de la realidad y su estructura subyacente. 

Quizás el gato esté vivo y muerto a la vez, y nosotros solo seamos una posible realidad dentro de un conjunto infinito de posibilidades. 

Infinita diversidad, en infinitas posibilidades.

 

Referencias

Otero Carvajal, L. (2008). La teoría cuántica y la discontinuidad de la física. Umbral, 1-88.

Schrodinger, E. (1935). La situación actual en la mecánica cuántica. Berlín, Alemania.

 

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