Otra historia sobre mujeres en ciencias

Desde el año 2015 cada 11 de febrero celebramos el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia para compartir historias sobre lo que grandes mujeres han sido capaces de hacer frente a la adversidad en el rubro. Sin embargo, hay un gran ausente que debe ser conmemorado: las trayectorias de quienes debieron abandonar el camino por falta de equidad.

Cuando la astronomía comenzó a necesitar muchas más personas para realizar importantes tareas de cálculo y registro (sin aumentar significativamente sus presupuestos), los observatorios de Europa y América contrataron mujeres. Las famosas computadoras de Harvard son el grupo de astrónomas más conocidas de esta tendencia liberal de finales del siglo XIX [1].

En 1909, Chile replicó este ingreso masivo de mujeres en el Observatorio Astronómico Nacional [2]. Lamentablemente, éstas duraron pocos años, puesto que el gobierno descubrió que la gran mayoría fue víctima de abusos laborales de diverso tipo. Sin embargo, en vez de reparar y hacer justicia, la institucionalidad optó por eliminar a las que incomodaban con sus denuncias. Un siglo después nos enfrentamos a un escenario similar: mujeres en ciencia, bajo condiciones parecidas al siglo pasado… “incomodando” a la institucionalidad [3], pero más organizadas y especializadas en temas de género [4].

En un caso similar al Observatorio Astronómico Nacional, la película Talentos Ocultos (2016) destaca la labor de tres mujeres afroamericanas que trabajaron como matemáticas en la NASA, quienes exitosamente calcularon las trayectorias de vuelo del proyecto Mercury y el vuelo a la Luna del Apolo 11 (1969) (huffingtonpost.es)

En la presentación de la Hoja de Ruta para la Igualdad de Género en Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, realizada hace 3 semanas (24 enero, 2020), se puso el foco en que más niñas opten por estudiar carreras científicas [5], dejándonos a las mujeres investigadoras profundamente preocupadas. Esto, debido a que la academia chilena es aún un espacio muy poco seguro para las mujeres, famoso por sus casos de acoso sexual [6] y políticas discriminatorias de fomento a la investigación nacional. ¿Con qué cuentos entonces vamos a motivar a las niñas de hoy?

Katie Bouman, una estudiante graduada del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en Ingeniería Eléctrica y Ciencias de la Computación, dirigió el desarrollo de un algoritmo que pudo ayudar a conseguir la primera imagen de un agujero negro.

Somos la mayoría de la sociedad y aún así ganamos menos que los hombres [7]. Tenemos aún escasos cargos de poder, trabajamos el doble, somos invisibilizadas, abusadas y explotadas de distinta forma en cada espacio en el que nos desempeñamos [8] y, además, todavía no podemos decidir sobre nuestro propio cuerpo. ¿Qué va a cambiar si somos más doctoras, más ingenieras, más biólogas o más lo que sea? Sin duda, se ahorrará en RRHH, como el observatorio de Harvard o el OAN hace 100 años: ¡seremos más mano de obra especializada a un precio más bajo! ¿Cuántos investigadores responsables, directores de institutos, núcleos, anillos y centros de investigación van a firmar más artículos científicos escritos por sus co-investigadoras, tesistas y posdoctorantes?. Todos y todas conocemos el escenario. Los diagnósticos ya se han realizado.

Si un porcentaje minoritario de la investigación en Chile es desarrollada por las mujeres, es principalmente porque a lo largo de nuestra formación desertamos [9]. Renunciamos, porque no dejan que participemos del quehacer científico tranquilas, seguras y en igualdad de condiciones. Abandonamos nuestras carreras investigadoras, porque los hombres que lideran el conocimiento en Chile nos miden con una vara más alta que a ellos mismos, porque nos evalúan peor que a otros hombres (sólo por el hecho de que nos saben mujeres). Algunas, incluso han tenido que renunciar a sus carreras científicas, en sus pregrados o postgrados, porque les han pedido sexo a cambio de aprobarles la tesis [10]. Muchas abortamos la misión y nos guardamos nuestras habilidades en agotamiento, porque tenemos que producir el doble y trabajar el triple: criando, cuidando, limpiando, gestionando hogares. Con todo, pareciera que quienes toman decisiones en los distintos niveles no quieren que esto cambie.

Nueva Institucionalidad Chilena en ciencia

Si el gobierno sigue financiando la investigación de acosadores y abusadores sexuales (o laborales) ¿cómo podemos trabajar seguras? ¿Cómo podemos denunciarlos siquiera si de ellos depende nuestra evaluación, puntaje, fondo, proyecto o puesto de trabajo? Ya todas hemos visto lo que pasa si denunciamos: pierdes los proyectos ganados [11].

Sin reales y fuertes políticas afirmativas tempranas que garanticen una justa medición de nuestra productividad, no podemos ni siquiera competir. Un CV ciego, como lo ha propuesto el MinCTCI poco ayuda al anonimato en una comunidad académica pequeña y atomizada. Privilegiar mujeres si logran igual puntaje que hombres, ayuda poco y no garantiza justicia social, porque no estamos en igualdad de condiciones para conseguir esos puntajes.

¡Necesitamos mediciones diferenciadas!: Tendemos a producir menos que los hombres, porque hacemos más en esta sociedad, y las tareas de crianza, cuidado, limpieza y gestión de hogares no terminan cuando se corta el postnatal o la lactancia. Por el contrario, muchas de éstas son tareas permanentes que cumplen las mujeres a lo largo de su vida (y no sólo las madres).

Afiche dia Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia
Afiche día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia 2019.

Desde hace 5 años, celebramos el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia [12] y hoy nos llenaremos de museos interactivos e historias bonitas sobre lo que grandes mujeres han sido capaces de hacer frente a la adversidad en el rubro. No contaremos las trayectorias de quienes abandonaron el camino y fueron devoradas por las dificultades. No lo haremos, porque esas historias no quedan escritas y los finales tristes no venden.

¡Ojalá nos contaran menos cuentos! Ojalá la institucionalidad y la comunidad científica en Chile pusiera más empeño en reconocer el género privilegiadamente masculino de nuestra investigación nacional y tomara medidas urgentes y concretas para eliminar la discriminación contra las mujeres. Sólo de esta forma podremos garantizarles a las niñas de hoy, que mañana podrán desplegar todo su interés, curiosidad y esfuerzo en contextos menos violentos, más justos y equitativos.

Referencias.

[1] Dava Sobel (2017), El universo de cristal. La historia de las mujeres de Harvard que nos acercaron las estrellas. Editorial Capitan Swing.https://www.smithsonianmag.com/history/the-women-who-mapped-the-universe-and-still-couldnt-get-any-respect-9287444/?no-ist

[2] https://chilecientifico.com/por-que-sabemos-poco-sobre-las-aportaciones-de-las-cientificas/

[3] https://twitter.com/min_ciencia/status/1220722202728968192

[4] https://redinvestigadoras.cl

[5] https://minmujeryeg.gob.cl/?p=37980

[6] https://www.latercera.com/nacional/noticia/acoso-sexual-investigan-132-casos-16-universidades/252893/

[7]http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—dcomm/—publ/documents/publication/wcms_233953.pdf

[8] http://biblioteca.digital.gob.cl/handle/123456789/3636

[9] https://www.youtube.com/watch?v=ywm4FNhwx-8

[10] https://redinvestigadoras.cl/2019/08/05/lanzamiento-del-libro-de-la-campana-amitambien/

[11]https://redinvestigadoras.cl/2019/04/10/conicyt-resuelve-cerrar-proyecto-de-insercion-de-vania-figueroa-universidad-de-ohiggins-debe-devolver-todos-los-recursos-asignados/

[12] https://www.un.org/en/ga/search/view_doc.asp?symbol=A/RES/70/212&Lang=S

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