Termina el dieciocho, época de fiesta, de comienzo de la primavera, asados, empanadas y muchos brindis. Unos más, otros menos, todos hemos sufrido las consecuencias de estos jolgorios patrióticos.

Caña, cruda, resaca, en términos médicos, veisalgia (kveis – intranquilidad después del libertinaje + algia – dolor) es uno de los males más frecuentes estos días. Si se te pasan los vasos de la cuenta, vas a tener caña. Pero ¿qué es lo que la genera? Se manejan varias posibles causas: deshidratación, baja de azúcar en la sangre, pérdida de electrolitos o vitaminas, entre las más conocidas. La verdad es que probablemente y como casi todo en la vida, la resaca tiene un origen multivariable.

El principal componente alcohólico, el etanol (CH3-CH2-OH), es también un agente inflamatorio. Primero, irrita las paredes gastrointestinales del estómago al mismo tiempo que aumenta la producción de jugos gástricos, de esa manera aumentando la acidez del estómago y generando aún más irritación, más conocido como gastritis. Siendo el principal, pero no único responsable de las náuseas y vómitos asociados a la resaca. Además, el alcohol es un diurético, nos hace orinar más, causando deshidratación y como consecuencia de eso, dolor de cabeza y malestar general. Esto ocurre porque el etanol, al ser un inhibidor del sistema nervioso central, inhibe también la liberación de vasopresina por parte de la hipófisis. Cuando esto ocurre, los riñones dejan de recibir la señal de vasopresina y el agua en vez de ser retenida en nuestro cuerpo, es enviada a la vejiga y excretada en forma de orina. Pero, la orina no es solo agua, está llena de sales y metabolitos, necesarios para la función celular. Es así como la pérdida de agua y metabolitos generan sed, dolor de cabeza y ese malestar general que a veces es difícil de explicar. Por eso, es de conocimiento popular que una buena manera para evitar la caña es tomar agua, mucha agua, entremedio de cada vaso de alcohol.

Pobres asiáticos

No fomentamos el consumo excesivo de alcohol, pero no sabemos cómo termino nuestro amigo japonés.

Pero hay un factor que ha demostrado tener una relación directa con la severidad de la resaca; el aumento de acetaldehído (CH₃CHO) en la sangre. El hígado es el responsable de la degradación del alcohol. El primer producto del metabolismo del alcohol en el acetaldehído y se estima que puede ser entre 10-30 veces más tóxico que el alcohol mismo. Justamente, se ha convertido en el dato curioso por excelencia (lo siento, ya no es novedad) que la población de origen asiático tiene una mayor tendencia a tener caña. Esto ocurre porque poseen una mutación en el gen de la enzima que degrada el etanol y genera el acetaldehído, la alcohol deshidrogenasa, haciendo que esta enzima sea mucho más eficiente en convertir el alcohol en acetaldehído. Es más, una parte importante de ellos además (esto si es novedoso), tiene una mutación extra en la siguiente enzima de la ruta metabólica, la aldehído deshidrogensa 2, que convierte el acetaldehído en un compuesto inocuo, ácido acético o mejor conocido como el vinagre (CH3COOH). Es decir, la población asiática con ambas variantes del gen, producen acetaldehído más rápidamente y se demoran más tiempo en destruirlo. La receta perfecta para una caña infernal.

Aquí la formula para los Bioquímicos que nos leen:

Tío Lehninger estaría orgulloso de nosotros

Finalmente, uno de los efectos más evidentes para todos los que hemos sufrido una resaca, el dolor de cabeza. Esa horrible sensación de que estalla. Nuevamente, seguro hay una variedad de causas, pero lo que se sabe es que el alcohol genera vasolidatación de los vasos sanguíneos, en todo nuestro cuerpo. En particular, la vasolidatación en el cerebro, genera dolor de cabeza. Es por eso que ingerir vasocontrictores, como la cafeína (C8H10N4O2), pueden ayudar con el dolor de cabeza.

Pero por, sobre todo, una cosa está clara, la causa de la resaca es el exceso de alcohol. Por eso, es importante saber beber con responsabilidad, cuidar nuestros cuerpos y nos exponernos a nosotros y a otras personas a situaciones de riesgo. Disfruta responsablemente, pero si se te pasan las copas, al menos ahora sabes porqué al día siguiente te sientes así.

 

Referencias:

https://www.smithsonianmag.com/science-nature/your-complete-guide-to-the-science-of-hangovers-180948074/

https://pubs.niaaa.nih.gov/publications/arh22-1/54-60.pdf
https://academic.oup.com/alcalc/article-abstract/54/3/196/5420612?redirectedFrom=fulltext

Imágenes:

Empire.com

https://macguffin007.com

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Carla Montecinos
Magíster en Ciencias Biológicas. Candidata a doctora en Biología Celular y Molecular y en Neurociencias. Su investigación estudia los componentes moleculares, tanto fisiológicos como fisiopatológicos, en el sistema nervioso central. Escríbenos a contacto@chilecientífico.com