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¿Biología: función o potencial?

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En nuestro país vuelve a surgir el debate sobre si debemos legislar y aprobar leyes relativas al comportamiento sexual (1). Si bien la filiación homosexual es un debate necesario, parece un cuento sin final el mal uso de la biología (con alusiones a la teoría de la evolución, o a la “naturaleza” de las especies) como base valórica para la construcción de argumentos para justificar alguna posición en particular. Algunos mencionan ideas más o menos del tipo “hombres y mujeres estamos diseñados para procrear, porque, si no es así, ¿entonces por qué tenemos la anatomía que lo permite?” (2,3,4)

Esto presenta problemas en diversas dimensiones. Por mencionar algunas: primero, debemos entender que, si algo no “fuese permitido” por la biología, simplemente no existiría. Segundo, la existencia de una anatomía o un comportamiento en particular no significa que estos estuviesen diseñados para llevar a cabo o ejecutar algo en particular. Tercero, si la anatomía o comportamiento se usan con otros objetivos, ¿significa que estamos yendo en contra de su diseño y, por ende, de su biología? Cuarto, si hay un uso “de novo” que le damos a esta anatomía ¿deberíamos rechazarlo tajantemente y prohibirlo? Por último, ¿cómo definimos cuál es el propósito para cada una de las partes de nuestra anatomía, o de cada una de nuestras conductas? ¿En qué nos basamos para definirlos? (5).

Debemos considerar que somos más y mucho más que la suma de nuestras partes, y el medio que nos rodea no es el mismo donde aparecieron, a través de la evolución, las características biológicas que nos hacen lo que somos como especie hoy en día. Consideremos nuestras manos, el número, distribución y tipo de huesos que la componen, el número de dedos, su forma, su capacidad prensil y táctil; ¿cuál es la o las funciones para las que fue “diseñada”, ya hace aproximadamente 2.3 millones años, cuando nuestros antepasados comenzaron a usar y diseñar las primeras herramientas? (6) ¿Su diseño original responde a las necesidades actuales en este ambiente híper tecnologizado y modificado por nosotros mismos? Así como el ambiente actual no es el mismo de hace 2.3 millones de años, nuestra especie no es la misma. Los potenciales usos asociados a nuestra biología van en constante cambio y aumento.

Pensemos ahora en la boca: si nos enfocamos solo en el propósito último de la supervivencia, su diseño solo debería permitirnos el usarla para alimentarnos (y en parte para comunicarnos), ya que, básicamente, es lo único que de forma directa nos permite evitar morir de inanición. Sin embargo, al igual que las manos, le damos otros usos. Entonces, ¿es antinatural usarla para el lenguaje hablado, o para expresar cariño a través de un beso, entre otros objetivos? Si la respuesta es sí, ¿deberíamos prohibir estos nuevos usos? Queda claro que el hecho de que algo exista en nuestra biología no significa que cumpla un propósito único. ¿Qué hacemos, por ejemplo, con el “diseño y propósito” de nuestros órganos vestigiales, los cuales ya no utilizamos?

Chimp lip smacking could solve mystery of human speech evolution | UK News  | Sky News

Por último, pensemos en los genitales y gónadas: podríamos afirmar que al menos una función cumple, la de permitir la reproducción. Pero, ¿significa esto que todos y todas deberíamos usarlos con este fin último? ¿Qué pasa con las personas estériles o infértiles? ¿O las mujeres menopaúsicas? ¿O con quienes prefieren abstenerse del sexo por motivos religiosos, de salud o simple preferencia? Si por biología nuestro desarrollo permite que las mujeres tengan su menarquia (primera menstruación) y hombres comiencen a producir espermatozoides antes de los 15 años, entonces, ¿deberían hacer uso de su biología para ser padres desde que emerge esa capacidad? ¿Deberíamos permitir que un hombre tenga como esposa a una mujer menopaúsica, la que no le dará más hijos o hijas?

Debemos tener claro que nuestra biología (por ejemplo, nuestra anatomía) existe porque nos ha permitido sobrevivir y moldear el ambiente que nos rodea como especie, pero no es correcto afirmar que tiene como fin esa única función. Una cosa es la función y otra es el potencial: el diseño biológico cumple una función particular (no necesariamente para la cual fue “diseñado”, su propósito inicial) pero, además, tiene potencial, en el sentido en que podría cumplir otras funciones, asociadas a otros propósitos. Sí, potencialmente hablando todos tenemos la capacidad de procrear, pero ¿estamos por esto obligados a hacerlo? ¿Somos menos por no responder a “ese propósito” asociado a un “diseño” particular?

En resumen, como expuse en “Contra la falacia de una homosexualidad «antinatura», debemos ser muy cuidadosos a la hora de usar la biología como base valórica y moral de nuestra especie. El rango de conductas dentro de las especies es extremadamente diverso, la mayor parte de los diseños no cumplen una única función, y tienen el potencial de cumplir otras. Por el contrario, lo que esto nos sugiere es que ni los comportamientos que vemos en la naturaleza ni nuestra propia anatomía pueden usarse como sustento para ningún sistema valórico o moral.

Valeska Cid Jofré.

Profesora de Biología mención Cs Naturales – UMCE
Magíster en Ciencias Biológicas – U de Chile
Doctora en Ciencias m. Neurociencias – U de Valparaíso

Referencias

  1. https://www.senado.cl/noticias/matrimonio-igualitario/matrimonio-igualitario-inician-discusion-en-particular-del-proyecto
  2. https://www.radiopaulina.cl/2021/06/15/senadora-ebensperger-por-matrimonio-igualitario-la-filiacion-homoparental-no-esta-permitida-por-la-biologia/
  3. https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2021/06/21/moreira-por-matrimonio-igualitario-no-es-discriminacion-respetar-la-naturaleza-del-matrimonio.shtml
  4. https://www.nytimes.com/2008/10/12/nyregion/12marriage.html
  5. https://evolution-outreach.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12052-014-0011-6
  6. https://humanorigins.si.edu/education/introduction-human-evolution#:~:text=Human%20evolution%20is%20the%20lengthy,of%20approximately%20six%20million%20years

Nueva ley para erradicar la violencia de género en la educación superior

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Hace tan sólo 5 meses escuché a un profesor universitario excusarse de que el video de explotación sexual infantil que se le encontró en uno de sus dispositivos electrónicos no mostraba a «niñas» de 10 u 11 años masturbándose, sino de «mujeres entre 16 y 20 años». Para él, parece que hay una regla que trasciende la ley que considera mujeres a adolescentes menores de edad, opinión que otras personas podrían compartir, pero que resulta preocupante en una persona con una alta formación universitaria (magíster y doctorado), que dirige una carrera universitaria y que le hace clases a estudiantes femeninas entre 17 y 20 años.

Este doctor, académico e investigador que se dice deconstruido, parece aún no comprender del todo que en Chile, la mayoría de edad se cumple recién a los 18 años y que diversas investigaciones nacionales e internacionales de las últimas cinco décadas han demostrado la existencia de una cultura de la violación[1] y de la pedofilia[2] que es avalada por la industria del porno, la publicidad y los medios de comunicación.[3]

Académicos de este tipo parecen no comprender aún que como educadores y educadoras universitarias ejercemos poder, pues somos quienes enseñamos y quienes calificamos. En nuestras manos está la responsabilidad de formar a futuros y futuras profesionales. En resumen, las personas que nos dedicamos a la formación en la educación superior somos responsables de lo que hacemos, lo que decimos y también de lo que pensamos, en lo público y en lo privado.

Tanto para la sociedad como para la academia nacional, pareciera que hay una escala de machismos y violencias. Algunas son permitidas y merecen su defensa, mientras que otras sí que son repudiadas.[4] Pareciera ser que es menos grave que académicos tengan/consuman videos de explotación sexual infantil de menores de  16 años, que de menores de 11 años. Hay un límite moral que pareciera que no ha sido transgredido y que hace que esta acción sea más perdonable y nos permita ignorarla.

Da igual si esta misma persona ejerce actualmente violencia psicológica contra una de sus colegas de la universidad y ha sido funado por sus propias alumnas que lo acusaron de encubrir acosadores en la misma casa de estudios. 

Todo ello, no repercute en su evaluación académica, en su posibilidad de adjudicarse proyectos concursables, en el ejercicio de cargos de gestión, como lo es la dirección de una carrera universitaria.

Red de Investigadoras en el Senado de Chile.

Profesores, académicos, investigadores, directivos como él hay en los distintas instituciones de educación superior, públicas y privadas, universidades y centros de formación técnica, pese a que la mayoría de las universidades cuentan con políticas o reglamentos que sancionan el acoso sexual.[5] Personas como él dirigen la formación y las trayectorias profesionales de miles de mujeres en nuestro país. Ejercen poder, control y violencia psicológica, verbal, económica, física y sexual de manera impune, protegida, justificada porque si son adolescentes o si son “estudiantes universitarias”, pareciera ser que “no es tan grave”.[6]

Ley contra el acoso sexual

Afortunadamente, hay agrupaciones feministas como la Asociación Red de Investigadoras entre muchas otras que han luchado y siguen luchando por erradicar la violencia patriarcal de los espacios de formación.[7] El jueves 5 de agosto de 2021, tras 3 años de tramitación que refundó 3 proyectos al respecto, se aprobó en el senado la ley contra el acoso sexual en la educación superior.[8]

Esta ley pretende no sólo tipificar el acoso sexual y la violencia de género, si no que también promueve en todas las instituciones de educación superior la creación de políticas integrales orientadas a prevenir, investigar, sancionar y erradicar el acoso sexual, la violencia y la discriminación de género de estos espacios, como también proteger y reparar a las víctimas, para de este modo establecer ambientes seguros y libres de acoso sexual, violencia y discriminación de género.[9]

Cuando esta ley sea promulgada las instituciones de educación superior públicas y privadas, tendrán el plazo de un año para instaurar políticas y unidades específicas contra el acoso sexual. Esto será obligatorio para todas las universidades, institutos profesionales, centros de formación técnica, las academias de Estudios Políticos y Estratágicos, de Ciencias Policiales de Carabineros de Chile, como las de Guerra y Politécnicas. A su vez deberán incorporar estas políticas las escuelas policiales y militares como las escuelas de Armas y Especialidades de las Fuerzas Armadas, las Escuelas Matrices de Oficiales de las Fuerzas Armadas, las escuelas de Carabineros y de Oficiales de Carabineros, la Escuela Técnica Aeronáutica de la Dirección General de Aeronáutica Civil, la Escuela de Gendarmería, la Escuela de Investigaciones Policiales y el Instituto Superior de la PDI.[10] Las que no adopten esta política en los términos dispuestos por esta ley que esperamos se promulgue a la brevedad, no podrán acceder u obtener la acreditación institucional del sistema nacional de aseguramiento de la calidad de la educación superior.[11] De esta forma se espera que esta nueva ley contribuya al cambio cultural para construir una sociedad más justa y en la que las mujeres podamos vivir libremente.[12]

Imagen principal. El Mostrador.


[1] https://www.latercera.com/paula/estaba-curada-guia-para-desnormalizar-la-cultura-de-la-violacion/

[2] WALKERDINE, V. (1999). A cultura popular e a erotização das garotinhas. Educação e Realidade, 24 (2):75-88.

[3] https://www.redalyc.org/pdf/3150/315025340009.pdf

[4] https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1174/021093913806751384

[5] https://www.latercera.com/nacional/noticia/encuesta-93-de-las-universidades-tienen-hoy-protocolos-antiacoso-sexual/QC6WYDPPYNELZLDJ42IJK3RHMA/

[6] https://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2016/12/27/repudio-a-gabriel-salazar-en-redes-por-calificar-de-acoso-estupido-abusos-sexuales-en-la-universidad-de-chile/

[7] https://redinvestigadoras.cl/2021/08/07/historia-de-la-ley-que-previene-y-sanciona-acoso-sexual-discriminacion-y-violencia-de-genero-en-educacion-superior/

[8] https://radio.uchile.cl/2021/08/05/senado-aprueba-proyecto-sobre-acoso-sexual-en-el-ambito-academico-y-queda-listo-para-ser-ley/

[9] https://www.latercera.com/politica/noticia/senado-aprueba-proyecto-de-ley-que-sanciona-el-acoso-sexual-en-el-ambito-academico-iniciativa-sera-despachada-al-ejecutivo-para-su-promulgacion/TNHRVYR7SNHTJNNEYAC76XQRQE/

[10] Ver más detalle en Oficio Nº 362/SEC/21 del 05 de agosto de 2021 en el siguiente link: https://www.senado.cl/appsenado/templates/tramitacion/index.php?boletin_ini=11750-04

[11] https://www.adnradio.cl/nacional/2021/08/09/despachan-proyecto-de-ley-que-busca-sancionar-el-acoso-sexual-en-la-educacion-superior.html

[12] https://www.latercera.com/que-pasa/noticia/una-ley-para-ayudar-a-empujar-cambios-culturales/MOVN2E5KFFBPXMBZ4FLVB236NI/

Humberto Maturana (1928-2021)

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“Si por abandonar así el timón de nuestro humano poder de reflexión que permite virar de curso, llegara el momento del inminente naufragio y del grito ¡sálvense quien pueda!, personalmente, espero no estar vivo para presenciar tal holocausto. En tanto no suceda, aún hay tiempo, ¿pero en qué emplearlo? Volvamos atrás. ¿En qué están empleando su tiempo los economistas, nuestros políticos, los educadores sociales, los medios de información?” *

Hoy, 6 de mayo de 2021, falleció Humberto Augusto Maturana Romecín, Humberto Maturana.
Criado por su madre Olga Romacín, asistente social, Humberto, durante su adolescencia, sobrevivió a la tuberculosis. Posteriormente estudió medicina, carrera que no finalizó para dedicarse a estudiar anatomía y neurofisiología en Londres, para luego realizar un doctorado en Biología en Harvard, Estados Unidos. Durante dos años trabajó como investigador en el prestigioso MIT, el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Tras esto, regresó a nuestro país para ejercer como ayudante del curso de Biología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, para luego ser profesor titular del Departamento de Biología en la misma casa de estudios. Fue nominado al Nobel junto a Jerome Lettvin por registrar por primera vez la actividad de una célula direccional de un órgano sensorial. Recibió el Premio Nacional de Ciencias en 1994.

Humberto Maturana publicó 20 libros, el último junto con Ximena Dávile, en 2019, a los 90 años. Junto a Francisco Varela desarrolló el concepto de autopoiesis, entregándonos una novedosa definición de lo vivo: está vivo lo que es capaz de producirse, de crearse a sí mismo.

Una entidad autopoiética es capaz de crear y destruir sus propios componentes, de modo tal que las interacciones entre sus componentes definen los límites de la entidad en el tiempo y el espacio

De aquí emerge el constructivismo: la entidades vivas se construyen a sí mismas, y es en el proceso de construirse donde los seres vivos definen, internamente, el modo en que responden al mundo externo. Esto tiene importantes corolarios para la epistemología y la neurobiología: nosotras/os, como entidades autopoiéticas, construimos activamente la realidad. La realidad no es una “fotografía” del mundo externo, sino el producto de cómo nuestra estructura interna mantiene su organización ante las perturbaciones impuestas por ese mundo externo. El mundo existe ahí, afuera; la realidad, aquí, en nuestro interior.

De esto no debemos desprender que la realidad “existe solo dentro de mí”. Por el contrario: dentro de todo ser vivo se construye una realidad propia, por lo que tenemos que “aceptar al otro como un legítimo otro”. Tampoco debemos desprender que el mundo externo carezca de importancia: creamos nuestra realidad en la medida en que disponemos de los insumos necesarios para hacerlo. Negándole al otro el alimento, la educación, el trabajo, el amor o el esparcimiento estaremos negándole los componentes necesarios para que, en su devenir autopoiético, éste sea capaz de construir con riqueza su propia realidad interna. Nada de esto es fantasía pseudocientífica ni proselitismo político: es biología.


Humberto Maturana Francisco Varela en el Libro Arbol de Conocimiento
Caricaturas de Maturana y Varela en su libro
El Árbol del Conocimiento

Humberto Maturana no solo era un excepcional biólogo y filósofo, un educador y un hombre político, sino además, por lo que trasciende de sus entrevistas, una persona profundamente humana.

Hoy despedimos a Humberto Maturana, y le agradecemos por su inmenso aporte al pensamiento. Seguro que no era perfecto, pero nadie lo es. Estamos convencidas y convencidos que en el futuro su legado seguirá formando mentes y corazones, y esperamos que sus palabras ―como las que citamos al inicio de esta columna/obituario― nos sepan guiar en este nuevo Chile que se avecina.

Texto confeccionado por Carla Montecinos y Mauricio Aspé en homenaje a Humberto Maturana.

*El árbol del Conocimiento: Las bases biológicas del entendimiento Humano.
Humberto Maturana R. Y Francisco Varela G.
Editorial Universitaria, 1994
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Autopoiesis: Varela, Francisco J.; & Maturana, Humberto R. (1973). De Máquinas y Seres Vivos: Una teoría sobre la organización biológica. Santiago de Chile: Editorial Universitaria.

Imagen principal. wikipedia.org (Rodrigo Fernández).

Y tú, ¿te vas a vacunar?

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Sinceramente, ya tenemos suficiente caos alrededor como para añadir malos entendidos con los que queremos ante la pregunta sobre si te vas a vacunar. Amigas anti-vacuna, vecinos conspiracionales, padres que no quieren usar máscaras porque “generan hipoxia”. Si alguna vez has estado en una situación similar, o si tú mismo eres uno de esos escépticos, aquí te va un kit de guerrilla para sobrellevar la conversación sin dañar la amistad.

En estos momentos, Chile está llevando a cabo la mayor campaña de vacunación de su Historia. En cada conversación, la pregunta que más se repite es “Y tú, ¿te vas a vacunar?”.

Es válida y hasta parece inofensiva, pero, entre tanta teoría conspirativa y noticias falsas, abre discusiones a veces difíciles de llevar.

La verdad es que la desinformación se filtra rápidamente incluso en nuestros protegidos círculos y, enfrentarla puede acarrear peleas más acaloradas y con  efectos más duraderos en nuestros lazos afectivos. Para ese próximo encuentro, te dejamos algunos consejos:

1. Identificar al REAL enemigo

No, no es la persona que te está porfiando, el real enemigo es la desinformación. Para enfrentarlo, primero es necesario bajar del pedestal de la moralidad o del conocimiento científico. Segundo, entender que el otro no es tonto ni un supervillano en potencia que quiere contagiar todo a su alrededor, lo más probable es que esa persona esté actuando según lo que ella considera “lo más correcto” basado en la información que posee.

Aquí corren todos los prejuicios y sesgos cognitivos que tanto tú como tu interlocutor traen de su historia de vida. Por mucho que nos creamos “lógicos” e inmunes a los sesgos cognitivos, están ahí y somos víctimas de ellos. Lo primero es reconocerlo, no invalidar a la persona frente tuyo y recuerda que tu enemigo es la desinformación y la falta de diálogo. 

Tip: Pregúntale si quiere hablar del tema o quiere que le envíes información. No impongas tu verdad si no te la han preguntado. La mayoría de las veces la respuesta a la pregunta “¿Quieres que te cuente lo que yo sé sobre las vacunas?” o «¿Quieres saber por qué yo sí me voy a vacunar?», será afirmativa.

Cuando preguntes si alguien se va a vacunar, te recomendamos escuchar sus argumentos con respeto.
Cuando hables con tus seres queridos, no seas agresivo pasivo como Julio César. Mejor, escucha a tu interlocutor, toma un par de segundos y retoma la conversación más tranquilos.

2. Comenzar desde el terreno en común

Habitualmente hay más puntos en común que los que crees y sobre todo, si hablas dentro de tu círculo cercano, aún con el más escéptico de nuestros tíos que difunden cadenas de dudosa procedencia por whatsapp. Preocupación por la abuelita que ya está muy delicada de salud; ganas de reencontrarse con el amigo que no ves hace meses; ansias por volver a trabajar. Parte por ahí, empatizando y hablando desde el terreno en común. Debemos recordar que  “el otro” no es el enemigo y que probablemente todos queremos lo mismo: Salir lo más pronto y airosos posible de esta pandemia.

Tip: Tal vez no estamos de acuerdo en cómo combatir la pandemia, con o sin cuarentenas, abrir o cerrar el comercio, vacunar o no vacunar. Pero sí estamos todos de acuerdo en que, de caer enfermos, los síntomas pueden ser muy desagradables y la hospitalización muy riesgosa. Nadie quiere vivir con esas consecuencias, ¿está dispuesto a asumirlas? 

3. No caigas en la trampa de repetir la desinformación

Si tus discusiones se dan más en el ambiente virtual ten cuidado de no propagar el mensaje que quieres desmentir en el intento. No le des RT citándolo con un emoji furioso (mejor saca un pantallazo para guardar la evidencia) y, sobre todo, antes de largarte con la información (o crítica), primero advierte del conflicto al lector.

Un estudio realizado por Hubspot estimó que, en promedio, sólo 1,64% de los links en Twitter son efectivamente abiertos. La mayoría de los usuarios más bien leen de manera distraída los titulares. Entonces, antes de explicar lo que vas a desmentir, alerta con grandes letras que lo que viene a continuación es falso, incompleto y/o sensacionalista.

Tip: Da vuelta las cartas, busca una narrativa. En vez de hablar de por qué las vacunas son seguras, habla de cómo era el mundo antes de las vacunas, por ejemplo, cómo en la actualidad, hay países en África en que las madres no nombran a sus bebés antes de los 2-3 años, porque no saben si sobrevivirán. Pero no nos quedemos en el terror, seremos más efectivos si, además, contamos cómo las vacunas podrían cambiar esa realidad si tuvieran acceso a ellas. 

4. Sé honesta/o y transparente

No podemos estar al tanto de todos los últimos descubrimientos, noticias y anuncios respecto al Coronavirus. Es un trabajo de tiempo completo y horas extras.

Por lo tanto, escoge bien tus fuentes (la OMS es un buen punto de partida). Pero, además, debemos ser criteriosos y entender que nadie es experto en todo. Un epidemiólogo, por mucha experiencia y grados académicos que tenga, no es experto en macroeconomía. Y una bióloga celular no entiende mucho de control de epidemias. Cada quien a los suyo. Esto aplica también a ti mismo y quien tienes al frente.

Tip: Hay una diferencia importante entre la intención de informar y la de persuadir a pensar como tú. Para lograr persuadir, la información pasa a ser secundaria y, ojo, que esa es la estrategia de aquellos que desinforman, son capaces de crear complejas teorías para auto-convencerse de que sus ideas preconcebidas están en lo correcto. Si queremos informar, presentamos evidencia. El cambio de opinión y la decisión sobre si se va a vacunar, será una consecuencia, no el fin.  

5. Elige tus batallas

Si, después de tu mejor esfuerzo de no agresión, ser empática/o, presentar bien la información y con honestidad, quien está frente tuyo o al otro lado de la pantalla, no cambió en nada su idea. No pierdas la esperanza y, sobretodo, no lo tomes personalmente.

Tip: Mejor toma un descanso, y prepárate para la próxima.

Esperamos que en unos meses más y después de conversaciones más o menos acaloradas, avancemos del «Y tú, ¿te vas a vacunar?» hacia la pregunta: “Y tú, ¿ya te vacunaste?”.

Bonus: te dejamos guía interactiva por los argumentos y contraargumentos más comunes en estas discusiones. Para tu dispositivo móvil y escritorio.

Autoras: Carla Montencinos y Paz Santander.

Por seguridad, justicia y equidad para las mujeres en ciencia

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Gracias a las manifestaciones feministas de 2018, actualmente el 93% de las universidades chilenas cuentan con un protocolo de acoso sexual y/o violencia de género. Sin embargo, no todas las universidades sancionan esta violencia cuando es ejercida por pares, o bien cuando la violencia sexual es ejercida fuera de las universidades.

Hoy es el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, el cual se instauró para reconocer la desventaja global en que nos encontramos las mujeres en los ámbitos científicos y tecnológicos. Como ejemplo, podemos mencionar que menos de un tercio de las personas que nos dedicamos a generar conocimiento científico en el mundo somos mujeres.[1]

Aunque en varias carreras profesionales nos matriculamos ―e incluso egresamos― más mujeres que hombres, a lo largo de la carrera científica (que contempla estudios de postgrado, becas de investigación, contrataciones y liderazgo de proyectos) la presencia de mujeres se va reduciendo, por distintas razones: discriminación, misoginia, aumento de cargas domésticas, brechas salariales y violencia sexual en los espacios educativos y laborales.[2]  La academia se caracteriza por ser privilegiadamente masculina y masculinizante, donde el abuso se disfraza de meritocracia y conocimiento al servicio del país. Una forma de este abuso es la violencia sexual, la cual se da bastante, pero se denuncia poco.[3]

El acoso sexual en contextos educativos ha afectado al 41,4% de las mujeres en Chile, y corresponde a toda práctica con connotación sexual ―implícita o explícita― ejercida de manera unidireccional, por una o más personas, hacia otra cuyo vínculo sea de tipo vertical u horizontal, y esté dada dentro de un contexto educacional. El acoso puede ser un acoso verbal o no verbal, físico, de registro audiovisual, o mediante chantaje.[4]

Gracias a las manifestaciones feministas de 2018, actualmente el 93% de las universidades chilenas cuentan con un protocolo de acoso sexual y/o violencia de género. Sin embargo, no todas las universidades sancionan esta violencia cuando es ejercida por pares, ni cuando es ejercida fuera de las universidades,[5] como en el caso del acoso sexual en entornos virtuales, terrenos, prácticas profesionales, grupos de estudio, trabajos en grupo, competencias deportivas, etc. Esto permite que el abuso quede impune, a pesar de haber ocurrido en instancias que forman parte del proceso educativo y de la experiencia universitaria, incluso en algunas que son requisitos de la carrera.

Peor aún: cuando las víctimas han decidido denunciar, muchas veces se les ha ignorado, cuestionado, puesto en duda o perjudicado en sus oportunidades educativas y laborales. Como si no fuera suficiente lo vivido, han tenido que ver cómo sus agresores siguen en impunidad, estudiando o trabajando en el mismo lugar, teniendo ellas que renunciar a sus trabajos o abandonar sus estudios.[6]  Otras mujeres han tenido que guardar silencio porque ―dado que la carrera académica depende constantemente de la revisión por pares y de la adjudicación de fondos públicos para investigación― en más de alguna ocasión los evaluadores son sus propios acosadores.

¿Qué cosas podrían hacerse al respecto? Deben, al menos, existir restricciones y criterios específicos para conformar equipos y paneles de evaluación de proyectos, y para la adjudicación de fondos públicos. Situaciones como las vistas en los últimos años, en que el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación entrega fondos públicos de investigación a académicos acusados de acoso sexual, son impresentables y no se pueden repetir.[7]

Los espacios académicos, fondos e instrumentos que permiten la generación de conocimientos deben sancionar a aquellas personas que cometan acoso sexual, ya sea dentro o fuera de los recintos académicos, en entornos físicos o virtuales, o cometidos tanto por pares como por superiores jerárquicos. Los procesos de denuncia deben contar con una investigación transparente, con medidas efectivas de protección a la víctima, y deben resolverse, aunque los victimarios renuncien a las instituciones durante el proceso. En este sentido, es indispensable dar prioridad al proyecto de ley sobre acoso sexual en el ámbito académico, el cual se encuentra actualmente en su tercer trámite constitucional.[8]

Se hace urgente contar con una legislación que prohíba y sancione el acoso sexual en los espacios universitarios, porque allí es donde se forman quienes desean hacer investigación en Chile. Si realmente queremos más mujeres y niñas en ciencias debemos, como país, garantizar espacios seguros para desplegar ese desarrollo y formar a esas investigadoras. De lo contrario se seguirán reproduciendo las mismas inequidades, injusticias y violencias de género que ya bien conocemos, sólo que con un lindo slogan cada 11 de febrero. 


[1]https://es.unesco.org/commemorations/womenandgirlinscienceday

[2]https://youtu.be/ywm4FNhwx-8

[3]Navarro-Guzmán, C., Ferrer-Pérez, V.A., & Bosch-Fiol, E. (2016). Sexual harassment in the university: Analysis of a measurement scale. Universitas Psychologica, 15(2), 15-25.

[4]https://www.ocac.cl/wp-content/uploads/2020/07/Informe-encuesta-OCAC-2020.-Radiograf%C3%ADa-del-acoso-sexual-en-Chile.pdf

[5]https://equidaddegenero.mineduc.cl/assets/pdf/Observatorio%20de%20G%C3%A9nero%20-%20Universidades%202020%20(1).pdf

[6]https://www.eldesconcierto.cl/nacional/2018/05/17/testimonio-de-una-victima-de-violencia-sexual-lo-que-sucede-detras-de-las-apariencias-de-la-uc.html

[7]https://www.eldesconcierto.cl/nacional/2019/12/29/carta-hasta-cuando-entregan-fondos-de-investigacion-a-acosadores.html

[8]https://www.camara.cl/legislacion/ProyectosDeLey/tramitacion.aspx?prmID=12270&prmBOLETIN=11750-04

Lo «retractado» no quita la cita

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De 200 artículos sobre SARS-CoV-2 y COVID-19 publicados en 2020, la mitad aún cita artículos retractados por errores metodológicos.

La editorial Science analizó 200 artículos sobre SARS-CoV-2 y COVID-19 publicados después de junio de 2020 que reveló que, en 105 de ellos, aún se mantienen las citas a 2 artículos retractados, sin hacer mención a que fueron retractados.

El primer artículo corresponde a uno publicado en The New England Journal of Medicine (NEJM) y el segundo a uno en The Lancet. Ambos fueron retractados en junio del año pasado, luego de ser publicados en mayo del mismo año.

¿Por qué se retractaron? El trabajo de las dos publicaciones se desarrolló usando la base de datos de Surgisphere, una compañía operada por el médico Sapan Desai. Ésta se jactaba de ser la más grande y sofisticada del mundo, con el registro médico de más de 100 mil pacientes COVID-19, de 671 hospitales, en 6 continentes.

Sin embargo, tras un examen minucioso, se identificó que Surgisphere no sólo tenía información sospechosa, sino que además, era imposible de trazar.

Uno de los artÍculos retractados corresponde al uso de la hidroxicloroquina para el tratamiento de la COVID-19.d Image
El artÍculo retractado corresponde al uso de la hidroxicloroquina para el tratamiendo de la COVID-19.

No dan abasto

En un escenario sin pandemia, solo en el campo de biomedicina, anualmente se publican alrededor de 1 millón de artículos académicos. Más o menos, 2 publicaciones por minuto, cada una de las cuales debió pasar por un proceso de revisión que, normalmente, tomaba 150 días en promedio en caso de Nature y 125, en PLoS One.

El 2020, con la avalancha de artículos sobre COVID-19 y la urgencia por publicarlos para poner a disposición la información relevante a la comunidad científica, logró un hito sin precedentes: que el tiempo de revisión se redujera incluso a la mitad en algunas revistas.

Esta reducción en los tiempos de revisión, sin duda positiva en un sentido, tuvo como consecuencia que algunos artículos cuestionables sobre coronavirus se publicaron en revistas de alto prestigio, para luego ser retractados. No solo las editoriales sucumbieron a la presión de la inmediatez, sino que también las y los autores de artículos sobre coronavirus, según el estudio de Science. 

Las consecuencias

El artículo en NEJM aseguraba que pacientes en tratamiento con medicamentos para la presión arterial no presentan un riesgo elevado de mortalidad por COVID-19. En tanto, tras realizar un ensayo clínico no aleatorio, el artículo en The Lancet señaló que el uso de hidroxicloroquina para COVID-19 era dañino en lugar de beneficioso. Ante los riesgos que señalaba este último artículo, incluso se ordenó la detención de otros ensayos clínicos sobre el potencial terapéutico de este fármaco en pacientes hospitalizados.

En algunos de esas 105 publicaciones, los artículos retractados se utilizaron los artículos retractados (Retracted) como fuente primaria para meta-análisis. Sin embargo, en la mayoría la cita se limitó a contexto. Una cantidad minoritaria, 12 artículos, se publicaron en revistas connotadas.

Los editores de las revistas en que se publicaron este centenar de artículos señalaron que, en general, no se fijan en el estado de las referencias y argumentaron que «ese es trabajo de los autores». Por su parte, los co-autores en los 2 artículos retractados se defendieron diciendo que habían visto el resumen de la base de datos de Surgisphere, pero no los pormenores.

Autores, revista de elite bajo la lupa tras articulos retractados  | Science
Sapan Desai, Mandeep Mehra, and Amit N. Patel. Autores del artículo The Lancet. Imagen de SOUTHERN ILLINOIS UNIVERSITY SCHOOL OF MEDICINE; © STU ROSNER; LAURA SEITZ/DESERET NEWS.

Es debatible si estas situaciones corresponden a errores humanos, un trabajo mal hecho o una irresponsabilidad. Incluso podríamos cuestionar el modelo de productividad científica y evaluación académica, que demanda altos estándares de publicación y deja de lado otros aspectos importantes de la profesión.

Por último, no hay que olvidar que detrás de los artículos, de las editoriales y de la investigación científica hay personas. Por lo tanto, los tiempos y las limitaciones del quehacer científico están determinados por las capacidades humanas. Ni más, ni menos.

Fuente:

[1] Landhuis, E. Scientific literature: Information overload. Nature 535, 457–458 (2016). https://doi.org/10.1038/nj7612-457a

[2] Else H. How a torrent of COVID science changed research publishing — in seven charts. Nature 588, 553 (2020). https://doi.org/10.1038/d41586-020-03564-y

[3] Powell K. The waiting game. Nature 530, 148–151 (2016). https://doi.org/10.1038/530148a

[4] Piller C. Disgraced COVID-19 studies are still routinely cited. Science. 2021, 371(6527):331-332. doi: 10.1126/science.371.6527.331.

[5] Organización Mundial de la Salud. Derribando mitos Novel Coronavirus 2019. https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public/myth-busters

Imagen: The Guardian.

Contra la falacia de una homosexualidad «antinatura»

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Hablar de homosexualidad aún tiene la cualidad de generar controversia, a pesar de que definitivamente no es un tema nuevo. Si bien el término como tal fue acuñado recién a finales del siglo XIX, existen registros de relatos en torno al comportamiento homosexual que datan de hace más de 14 siglos, en la antigua Grecia1. Estas primeras reflexiones se centraron en el estatus y el rol de los hombres libres homosexuales, los cuales eran muy criticados (no así las mujeres y los esclavos, ya que no se consideraban importantes). Más adelante, de la mano del avance del cristianismo por Europa, la concepción de lo inmoral estuvo más centrada en el sexo prematrimonial y luego en la práctica de la sodomía (sin importar el sexo de los individuos), la cual se castigaba con la muerte. Posteriormente, el único acto sexual permitido era el que ocurría dentro del matrimonio2.

Curiosamente, entre los siglos XII y XIV, comenzó a aparecer con fuerza en la Iglesia Católica, el concepto de “natural” como sinónimo de moral, con lo cual se prohibió y castigó no solo el sexo homosexual, sino también el sexo extramarital, el sexo sin procreación dentro del matrimonio y, a veces, la masturbación. La procreación en el matrimonio pasó a ser un fin en sí mismo, y el único acto sexual ―y moral― permitido era la penetración vaginal. Esta visión fomentó posteriormente el desarrollo de una línea fuertemente influyente en Occidente: la de la “ley natural”3.

Mi intención aquí no es hacer historia de la homosexualidad, ni sobre las discusiones morales y filosóficas de ella, sino centrarme en el mal uso que hacen algunos de la biología como sustento para argumentar en contra de ella.

Empecemos: ¿existen actos homosexuales en los otros animales que viven en forma “natural”? Sí, absolutamente. Existen miles de casos documentados, basados en observaciones de campo, de diversos géneros y especies animales que exhiben un rango amplio de conductas homosexuales. Desde observaciones de encuentros sexuales casuales (aislados), ya sea de animales adultos o juveniles, hasta comportamientos mucho más complejos, como la crianza conjunta de crías por parte de una pareja de animales del mismo sexo, e incluso casos de “travestismo” en peces, dependiendo de la proporción de machos y hembras dentro del grupo (lo que se denomina sex ratio)4,5. La homosexualidad no es, en absoluto, “antinatura”.

A mí parecer, el hecho de ocupar la biología (además del contexto ecológico y evolutivo) de otros animales como sustento de lo que es natural, y por ende “moral”, para extrapolarlo a nuestra especie, además de no tener sustento biológico, es un ejercicio vacío. Por varias razones.

La primera, es que se debe diferenciar lo que es un acto homosexual de la homosexualidad, ya que la ocurrencia de la primera no siempre conlleva a la segunda: un acto homosexual puede ser un hecho aislado, pero la homosexualidad es una orientación, algo más permanente, la cual puede o no ser reflejo del comportamiento sexual de las personas. Dicho de otro modo: una persona podría haber tenido un encuentro (o acto) homosexual en su vida, pero no identificarse como homosexual, o nunca haber tenido un acto homosexual, pero sí identificarse como homosexual.  Además, existe un complejo proceso de identificación individual de por medio, por lo cual es debatible que en individuos de otras especies animales haya un razonamiento respecto a su propia identidad sexual.

En segundo lugar, los animales no tienen estándares ni construcciones morales para sus actos: no se rigen bajo un sistema ético, por lo cual las conductas vistas en el reino animal (parricidio, infanticidio, violaciones, necrofilia, incesto, etc.) no pueden ser catalogadas de “morales” o “inmorales”.

Tercero, si ocupáramos el comportamiento animal como base moral de nuestro comportamiento, ¿el de cuáles animales en particular elegiríamos, y por qué? ¿Por qué no aceptamos, entonces, todo el abanico de conductas? La cantidad de comportamientos en torno a la reproducción, elección y mantención de pareja, sistemas de apareamientos y otros es tan rica y diversa, que habría muchas conductas que incluso nos parecerían aberrantes y nada de “buenas” para nuestra especie. 

Ejemplos en la naturaleza

En algunas aves, cuando la hembra vuelve al nido, el macho le revisa y le picotea la cloaca para sacar el semen de otros machos, además de vigilarla durante el período reproductivo6. En algunos insectos, los machos penetran en el abdomen a hembras y a veces a otros machos (lo que se denomina “inseminación traumática”) para que éstos, cuando copulen, eyaculen su esperma7,8. También tenemos los conocidos casos de infanticidio, cuando un macho da muerte a las crías del macho previo, para así provocar que la hembra vuelva a entrar en celo; o los casos de hembras que dan muerte a los machos después de la cópula (canibalismo sexual)9. Pero también están aquellos animales que nunca se reproducen, pero ayudan en la crianza de sus parientes10. Finalmente, podríamos mencionar innumerables sistemas de apareamiento entre animales polígamos, monógamos seriados, monógamos sociales, promiscuos, y una infinidad de puntos intermedios entre ellos.

Nuestra especie es la que, a lo largo de la historia, ha construido bases valóricas y morales en torno al comportamiento, de la mano de leyes que las regulan y/o castigan. Es por esto que ocupar como referencia moral a otras especies que no poseen una estructura valórica que sustente y controle sus comportamientos es fútil. Lo que sí podemos hacer es seguir estudiando, contemplando y admirando la espectacular y hermosa diversidad en el reino animal, Homo sapiens incluido.

Valeska Cid Jofré

Profesora de Biología mención Ciencias Naturales – UMCE
Magíster en Ciencias Biológicas – U de Chile
Doctora en Ciencias mención Neurociencias – U de Valparaíso

Las referencias utilizadas aquí:

  1. The Guardian. (2007). Mad about the boy.

  2. Stanford Encyclopedia of Philosophy. (2020). Homosexuality.

  3. Boswell, J. (2005).

    Christianity, social tolerance, and homosexuality: gay people in Western Europe from the beginning of the Christian era to the fourteenth century Chicago: University of Chicago Press, 8th Edition.

  4. Bagemihl, B. (2000).

    Biological exuberance: Animal homosexuality and natural diversity., St. Martin’s Press, New York, 2000.

  5. Roughgarden, J. (2004).

    Evolution’s Rainbow: Diversity, Gender, and Sexuality in Nature and People University of California Press.

  6. Møller AP, Ninni P. (1998).

    Sperm competition and sexual selection—a meta-analysis of paternity studies of birds, Behav Ecol Sociobiol, Vol. 43, pp. 345-358.

  7. Sun, C. (2011). Violent Mating: Traumatic Insemination in Bed Bugs and other Cimicids.

  8. Peinert, M., Wipfler, B., Jetschke, G., Kleinteich, T., Gorb, S. N., Beutel, R. G., & Pohl, H. (2016).

    Traumatic insemination and female counter-adaptation in Strepsiptera (Insecta). Scientific Reports, 6(1), 1-10.

  9. Suttle, K. M. (1999). The Evolution of Sexual Cannibalism.

  10. Skutch, A. (1961).

    Helpers among Birds. The Condor, 63(3), 198-226.

Imagen principal. Licencia Canvas.

Bienvenidos. ¡Y felicitaciones!

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En octubre, mientras Bill Bryson comunicaba la decisión de bajar definitivamente su lápiz y retirarse -después de narrar por 35 años las maravillas de la ciencia-, en Chile levantábamos el nuestro. Millones de personas se dirigieron a las urnas con un lápiz pasta azul para manifestarse en las urnas en el histórico plebiscito constitucional que se fraguó tras el estallido social de otro octubre, el de un lejano 2019.

“Estoy encantado de que pudieras hacerlo. Llegar aquí no fue fácil. Lo sé. De hecho, sospecho que fue un poco más difícil de lo que crees”, escribió Bryson en la introducción de su libro “Una breve historia de todas las cosas”. Claro que él se refería a los átomos y cómo llegaron a conformar básicamente todas las cosas, pero, en un acto de vandalismo creativo, robamos sus palabras para referirnos a la Constitución que se comienza a gestar y a esta revista, que se comienza a escribir.

Manoseando aún más la metáfora de los átomos, vemos en ambos procesos (Constitución y revista) el espacio para la conformación de una cosa que sea la suma de todas las cosas. Es más, esperamos de ambos procesos que presenten también propiedades emergentes, a través de la comunicación y el aprendizaje entre diversos actores. Pero, ¿cómo sacamos algo en limpio entre tal multitud? 

Desde nuestro rincón de ChileCientífico, apostamos por articular esas voces que se escuchan fuerte, y también las que no suenan tan alto. Quisimos re-apropiarnos del modelo clásico de publicación en revistas académicas y llevarlo a la calle: que no implique pagar por publicar ni por leer el contenido, que incorpore la visión de instituciones que tradicionalmente no están representadas (o que, de serlo, se pierden dentro del océano enorme de publicaciones hiper-especializadas) y en un formato replicable, más encantador y menos aséptico. Un proyecto comunitario.

Nuestra invitación para las y los autores fue a vivir una experiencia formativa desde el proceso de desarrollo de una propuesta a la publicación del artículo. Nuestra invitación para las y los lectores es a disfrutar, compartir y fundar esta revista. 

Bienvenidos a nuestra primera (auto-gestionada) edición. Un proyecto con convocatoria abierta para el mundo académico de todas las disciplinas y organizaciones sociales, con toda la rigurosidad de una revista científica, pero escrita con dedicación y revisada por un colectivo de ojos que se enfrenta a un gran desafío: publicar algo que de verdad queramos leer un domingo, imprimirla y llevarla a la próxima reunión o marcha. 

Equipo Editorial.

Plebiscito 2020 en La Araucanía: ¿Por qué no ganó el Rechazo?

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Araucanía

Camila Mella &  Denisse Sepúlveda*.

Comúnmente se representa a La Araucanía como una región de derecha. Dicha representación se ha nutrido de los resultados electorales regionales en comparación al resto del país. Por ejemplo, en el Plebiscito de 1988, La Araucanía fue una de las únicas dos regiones en donde triunfó el Sí [1]. Del mismo modo, la región destacó en la última elección presidencial tanto por el triunfo de Sebastián Piñera como por la votación alcanzada por José Antonio Kast, siendo el territorio donde ambos candidatos de derecha alcanzaron la mayor votación a nivel regional en el país. 

En relación con el Plebiscito constitucional, se presagiaba que el Rechazo se impondría por lo que el triunfo del Apruebo y Convención Constitucional han sido calificados como “sorpresivos”. Pero, ¿es así?, ¿Cuánto hay de sorpresa y cuánto hay de dinámicas obviadas al momento de leer electoralmente a la Araucanía? Para responder estas preguntas, a continuación, presentamos un resumen de los principales resultados obtenidos en la región, seguido por la presentación de tres de varias dinámicas que debiesen ser consideradas para comprenderlos. Dichos factores, a su vez, se esbozan como potenciales líneas de investigación y de interpretación en vista de las elecciones de abril 2021.

Nuestro objetivo es dar cuenta que existen estigmas y miradas reduccionistas que limitan a la Araucanía a los vaivenes del conflicto entre el Estado chileno y el pueblo Mapuche. En este sentido, es necesario enfatizar que no desconocemos la importancia de dicho conflicto en la realidad socioeconómica y política de la región. Sin embargo, al mismo tiempo, reconocemos que existen otras dinámicas relevantes el escenario político de la región. 

¿Cómo votaron los/as habitantes de La Araucanía en el Plebiscito 2020?

Según los resultados publicados por el Servicio Electoral [2], La Araucanía siguió la tendencia nacional, con el Apruebo y la Convención Constitucional como las opciones más votadas. Sin embargo, es preciso destacar dos tendencias.

En primer lugar, ambas alternativas obtuvieron sus menores votaciones, en términos relativos, precisamente en La Araucanía. Mientras el Apruebo alcanzó el 66% de las preferencias, ubicándose bajo 12 puntos del porcentaje nacional (78,2%); la Convención Constitucional hizo lo mismo con el 70% de los votos, con casi 8 puntos bajo la tendencia país (78,9%).

En segundo lugar, si bien las opciones anteriores triunfaron en todas las comunas de La Araucanía, existe bastante heterogeneidad en los resultados. Es posible distinguir que el Apruebo y la Convención Constitucional fueron menos populares en la provincia de Malleco (al norte) que en la provincia de Cautín (al sur). 

A grandes rasgos, es posible señalar que tres de cada cinco habitantes de Malleco aprobaron la idea de una nueva constitución elaborada a través de la convención constitucional; mientras que cuatro de cada cinco habitantes de Cautín siguieron esta tendencia. La diferencia a nivel provincial, sugerimos, se vincula tanto con la territorialización del conflicto del Estado chileno-Mapuche – pues la mayoría de las comunas con más enfrentamientos se ubican en Malleco (como Ercilla o Collipulli) – como con el peso electoral y demográfico de Temuco – capital regional ubicada en la provincia de Cautín.

Con relación a la participación electoral en el plebiscito constitucional, sin embargo, La Araucanía no siguió la tendencia nacional como en los ejemplos anteriores. En este sentido, el aumento de votantes calificado como “histórico” [3] al alcanzar el 50% del padrón electoral, no se replicó en la región. Por un lado, La Araucanía, luego de Aysén, fue la segunda región con menor participación electoral con un 40% (en comunas rurales como Curacautín y Lonquimay la participación apenas superó el 30%). Por otro lado, la participación electoral no solo es baja, si no que descendió en comparación con la de las elecciones presidenciales de 2017. Dicha caída, nuevamente, es heterogénea dependiendo de la comuna, oscilando entre el 27 y 5% [4]. 

¿Qué (otros) factores deberíamos considerar para analizar los resultados de La Araucanía? 

1. Heterogeneidad y el peso político relativo de la derecha 

Los resultados anteriores, si bien se alinean con las tendencias nacionales, también muestran que el escenario electoral es heterogéneo en La Araucanía. Dichas diferencias regionales pocas veces son destacadas pese a que se han ido consolidando desde 1990. Existe evidencia que demuestra que la adscripción electoral difiere si consideramos los resultados de las elecciones locales y nacionales [5]: mientras en las primeras se han impuesto candidaturas de centroizquierda; en las segundas, candidaturas de centroderecha. Por ejemplo, en las elecciones presidenciales y parlamentarias siempre se ha impuesto la centroderecha, exceptuando los años de las candidaturas de Michelle Bachelet. El apoyo hacia este sector también se ilustra en el triunfo sucesivo de parlamentarios “importados” desde Santiago, sin vínculos previos con el territorio, en representación de comunas rurales, tal como el caso del senador Felipe Kast y el diputado Rojo Edwards (por el distrito 23, que incluye comunas como Carahue y Puerto Saavedra) [6]. Del mismo modo, el apoyo hacia la centroizquierda se consolidó en Temuco entre 1992 y 2008 [7], en donde la municipalidad estuvo liderada por alcaldes de la Concertación. 

Los resultados del Plebiscito 2020, también, permiten destacar que las posiciones de centroderecha tienen mayor peso político en términos relativos en La Araucanía en comparación con otras regiones. En otras palabras: si bien no representan la mayoría absoluta, la derecha sí representa un porcentaje mayor del electorado en La Araucanía que a nivel nacional. Entre los procesos históricos que han permitido esta configuración podemos distinguir la baja capacidad estatal presente en la región, la forma en que se ha constituido la elite regional [8], y la prevalencia del conflicto del Estado chileno-Mapuche, entre otros. De esta manera, es posible sugerir que la baja presencia del Estado en la provisión de bienes sociales genera las condiciones para el surgimiento de redes informales y la persistencia de prácticas como el patronazgo [9]. 

Del mismo modo, debido a la elevada pobreza y desigualdad, las elites económicas de La Araucanía (vinculadas al sector silvoagropecuario, manufacturero, y turístico) tienen una influencia política (casi sin contrapeso) al estar organizadas en gremios y asociaciones [10]. Finalmente, la tensión permanente alrededor del conflicto chileno-mapuche parece haber promovido la adhesión a sectores de la derecha populista, al definir la noción de comunidad nacional en oposición a lo Mapuche [11].

2. La participación política de los/as jóvenes 

Es necesario comenzar precisando que entendemos la participación política de dos maneras: primeramente, con relación a la participación electoral; y, además, como el involucramiento en grupos y movilizaciones sociales. En este sentido, pese a que hubo una menor participación en el Plebiscito 2020 que en elecciones anteriores, el descenso en el número de votantes se relacionaría con la abstención en los sectores de mayor edad y no con el abstencionismo juvenil: por el contrario, distintos politólogos sugieren que la participación entre los menores de 35 años aumentó [12,13]. En relación con la participación política de este grupo, es importante destacar que la región ha vivido un importante involucramiento político, vinculado al estallido social y a los movimientos sociales asociados a una variedad de demandas. 

Como se mencionó anteriormente, la baja presencia del Estado es uno de los principales factores que explicarían la alta asociatividad informal en la región: según datos de la Encuesta CASEN 2017, el 40% de la población participa en organizaciones sociales, siendo el porcentaje más alto del país. En términos de movilizaciones sociales, cabe destacar que La Araucanía ha alcanzado notoriedad nacional, siendo una de las primeras regiones en donde se derribaron estatuas de conquistadores y colonos españoles en 2019 [14], y en donde se han impulsado demandas feministas a raíz de los casos de Erica Hagan y Antonia Barros. En este sentido, existe evidencia que sugiere que en la región existe una movilización continua a raíz de una conflictividad permanente que incluye áreas que trascienden el conflicto del Estado chileno-mapuche, y que se vinculan a demandas laborales, salariales, medioambientales, entre otras [15].

3. El efecto pandemia

Es imposible separar la participación electoral del 25 de abril de la pandemia de la COVID19 y su gestión en el país. El pasado 25 de octubre, distintas comunas se encontraban en proceso de re-confinamiento, entre las cuales se encontraban Temuco y Padre Las Casas, las comunas con mayor número de habitantes. No es menor, que La Araucanía sea hoy la región que acumula el mayor número de contagios en el país [16]; ni tampoco que comunas que aumentaron considerablemente la participación electoral se ubican en regiones en fase de desconfinamiento. En este sentido, el retroceso hacia fases más restrictivas en la gestión de la pandemia debe ser ponderado como un factor en el descenso de la participación electoral en los grupos de mayor edad.

Como ya mencionamos, la falta de capacidad estatal es una de las características centrales de La Araucanía, en donde un tercio de la población reside en zonas rurales según el Censo 2017 [17]. Al respecto, es preciso señalar que la evidencia señala que la participación electoral es menor entre los grupos más pobres, y con menor escolaridad, y residentes en zonas de baja densidad poblacional [18], características que comparte la población rural, además de no contar con buena conectividad ni medios de transporte. Estas tendencias, a su vez, se han agudizado desde 2012, con la introducción del voto voluntario [19]. Por consiguiente, una de las hipótesis a comprobar en posteriores investigaciones es hasta qué grado la gestión de la pandemia pudo haber influido en la participación electoral en el Plebiscito 2020.

* Denisse Sepúlveda y Camila Mella.
Sociólogas, Denisse (@denissesep) estudia raza, etnia, desigualdad, identidades y género en la Universidad de Ciencias Aplicadas y Artes de Suiza Occidental. Camila (@camilamella_s) realiza su doctorado en la Universidad de Oxford, analizando la desigualdad y política latinoamericana, además de la inclusión del enfoque de género en estadísticas sociales.

Citas;

  1. https://www.24horas.cl/data/30anosplebiscito1988/plebiscito-1988-revisa-los-resultados-por-region-2831486 (6/11/2020)

  2. http://www.servelelecciones.cl/ (27/10/2020)

  3. https://edition.cnn.com/plebiscito2020/plebiscito-constitucion-historica-cantidad-votantes_20201026/ (4/11/2020)

  4. https://producciondelespacio.org/2020/10/26/cartografias-del-apruebo-notas-de-trabajo (1/11/2020)

  5. http://www.ciir.cl/ciir.cl/wp-content/uploads/2019/07/policy-paper-UPP-n%C2%BA5-2019.pdf (1/11/2020)

  6. https://www.emol.com/noticias/Nacional/2020/10/30/1002182/Perfil-Distritos-Convencion-Constitucional-Elecciones.html (30/10/2020)

  7. https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Alcaldes_de_Temuco (7/11/2020)

  8. https://estudiossociologicos.colmex.mx/index.php/es/article/view/1491/1688#content/contributor_reference_1 (6/11/2020)

  9. Ponencia “Claves para comprender el estallido social en contexto de conflictividad permanente: el caso de la Araucanía” de Emilio Moya y Daniel Hernández, realizada el 4/11/2020 en la conferencia Desarrollo y Cohesión Social.

  10. https://www.latercera.com/pulso/noticia/sna-insta-al-gobierno-a-endurecer-acciones-policiales-para-enfrentar-la-violencia-en-la-araucania/6R2IXDDQ5BAZRNF35IEIOK44TQ/?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=facebook-dogtrack (10/11/2020)

  11.  Presentación “Is Latin America Immune to the Populist Radical Right? Analysing the Case of Chile”, de Cristóbal Rovira, realizada el 3/11/2020 en el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Oxford.

  12. Argumento expuesto en el webinar «The Referendum on Chile’s process towards a Constitutional Assembly», disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=k_zVRpVveOA&feature=emb_logo

  13. https://www.uchile.cl/noticias/170187/mayor-participacion-juvenil-y-coherencia-entre-los-votos (31/10/2020)

  14. https://www.theguardian.com/world/2019/nov/05/chile-statues-indigenous-mapuche-conquistadors (6/11/2020)

  15. Ponencia “Claves para comprender el estallido social en contexto de conflictividad permanente: el caso de la Araucanía” de Emilio Moya y Daniel Hernández, realizada el 4/11/2020 en la conferencia Desarrollo y Cohesión Social.

  16.  https://www.facebook.com/tvnredaraucaniaoficial/photos/pcb.3218800224915728/3218800108249073/ (10/11/2020)

  17. https://www.censo2017.cl/descargas/home/sintesis-de-resultados-censo2017.pdf (10/11/2020)

  18. http://www.ciir.cl/ciir.cl/wp-content/uploads/2019/07/policy-paper-UPP-n%C2%BA5-2019.pdf (10/11/2020)

  19. https://www.redalyc.org/pdf/773/77331488006.pdf (10/11/2020)

La investigación contribuye al bienestar del país y sus habitantes

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Carolina Gainza*. Este artículo se trabajó junto a periodistas, científicas y científicos de diversas disciplinas en el marco del Taller Malón de CHC.

¿Qué se imagina usted cuando se habla de ciencia? ¿Una persona de delantal blanco con un microscopio en un laboratorio? ¿No es eso lo que vemos una y otra vez en las imágenes que circulan sobre la generación de conocimiento? Las representaciones y el lenguaje son poderosos e influyen en nuestras formas de pensar y mirar el mundo. Las ciencias -sí, en plural- no deberían ser reducidas a ciertas prácticas dentro de ellas. Este imaginario invisibiliza otros saberes y su aporte a la sociedad, como el que se genera desde la investigación en Humanidades y Artes. Deberíamos reflexionar sobre qué está siendo invisibilizado en estos imaginarios y representaciones sobre la generación de saberes. En un momento en que todo está cambiando, mi manifiesto apela a la necesidad de modificar estas visiones y pensar el rol de la investigación desde el aporte de las distintas áreas del conocimiento.  

Los dos últimos fenómenos que hemos vivido como país, el Estallido Social del 18-O y la pandemia del COVID-19, han afectado las preguntas que nos hacemos respecto al rol de la investigación y la generación de saber. Evidenciando la importancia de las otras dimensiones de la condición humana -lo social, lo político y lo cultural- por sobre el foco exclusivo en lo económico. 

En este contexto es importante reflexionar sobre el lugar del conocimiento en la Constitución, especialmente si nos interesa defender que la investigación es un elemento que contribuye al bienestar del país y sus habitantes. Me gustaría abordar tres aspectos que conciernen al debate constituyente y que se vinculan al rol que cumple la investigación en las diversas áreas del saber. Pondré especial énfasis en las Artes, Humanidades y Ciencias Sociales, generalmente considerados prescindibles pero que tanto el Estallido Social como la pandemia nos han demostrado la imperiosa necesidad de que sean incorporadas en los debates sobre los aspectos sociales, culturales y políticos de estas crisis, y en consecuencia, en la discusión constitucional. 

La Constitución como garante del acceso al saber

El primer aspecto se relaciona con el derecho al acceso al conocimiento. El artículo 27 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos expresa que “Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten”. Desde todas las áreas deberíamos empujar que la Constitución garantice este derecho y fomente una discusión en el proceso constituyente, sobre cómo debería hacerse efectivo. 

Al respecto, desde la Asociación de Investigadores en Artes y Humanidades, a la cual pertenezco, se envió una carta en mayo del 2019 al Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (MinCTCI) la cual establecía la necesidad de fomentar el acceso abierto al saber generado desde la investigación nacional. Un ejemplo de la importancia de este tema son las trabas que hemos observado para acceder a estudios que se encuentran atrapados en revistas de pago y que son importantes para el debate en torno a la Pandemia y las medidas a tomar, lo cual repercute en la toma de decisiones que afectan a toda la población. Una forma de garantizar este derecho puede ser a través de políticas de acceso abierto impulsadas desde el Ministerio, que permitan a toda la comunidad no sólo acceder a estos saberes, sino que también participar de su generación. 

Si bien la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) impulsó una consulta abierta sobre acceso abierto, se requiere que el proceso sea participativo y que incluya a actores diversos. Los Estados deberían promover políticas públicas que garanticen que la investigación financiada con fondos públicos quede a disposición tanto de investigadores como del país, para impulsar un desarrollo multidimensional, no reducido solamente al crecimiento económico. 

La Cultura es un Derecho Humano

El Derecho a la Cultura es el segundo aspecto que no puede faltar en el debate constituyente. Diversos organismos internacionales han reconocido la importancia de la dimensión cultural para garantizar el acceso a la vida democrática y la participación ciudadana. La UNESCO, en su Declaración de Derechos Culturales, establece nueve puntos: tener una identidad cultural que nos represente; acceder al patrimonio cultural; participar en la vida cultural de una comunidad; decidir sobre el habla, la lengua o idioma; acceder sin fronteras a la actividad cultural; recibir educación; respeto por la autoría y la creación; acceder a la información; y el reconocimiento y consideración de la opinión en la definición de las políticas sociales y culturales. 

Los investigadores de las Artes, Humanidades y Ciencias Sociales colaboramos con nuestras investigaciones no sólo en la documentación que permite entregar evidencia respecto a la necesidad de garantizar estos derechos, o servir de puente entre la institucionalidad y las comunidades, sino que también con preguntas y análisis críticos que permiten dar cuenta de diversas perspectivas, debates y narrativas que aportan en la identificación de nuestras particularidades culturales, así como también de nuestra diversidad cultural. Es por esto que en el último tiempo varias organizaciones hemos trabajado en generar propuestas que permitan, desde las distintas áreas del conocimiento, promover el debate y que estos derechos no sólo sean incluidos en la Constitución sino que existan garantías de su cumplimiento. 

Un tercer elemento fundamental es fomentar el pensamiento crítico y la participación democrática. Esto está estrechamente vinculado con los dos puntos anteriores. La investigación en Artes, Humanidades y Ciencias Sociales genera conocimientos que aportan con insumos para el desarrollo de políticas públicas que fomentan la participación en la vida cultural y social. Mientras que el pensamiento crítico se relaciona con la posibilidad de que las personas sean capaces de evaluar las distintas realidades que enfrentan, cuestionar y reflexionar sobre sus condiciones de existencia, con el objetivo de convertirse en sujetos activos en la conducción de sus comunidades y países, y ser capaces, además, de imaginar más allá de lo posible. Esto último es relevante, porque nos saca del lugar de “consumidores” es decir, habitantes pasivos de un contexto que pareciera ser imposible de transformar. 

Debate Constituyente Diverso 

Si algo aprendimos durante el Estallido Social es la fuerza que tenemos para modificar lo existente, aquello que se nos presenta como dado. En este contexto, el debate constituyente debe procurar la participación inclusiva de todos los habitantes del país en la vida democrática, lo cual supone reconocer su diversidad. Lo anterior, que tiene que ver con promover una cultura participativa, se relaciona íntimamente con la reducción de brechas en el acceso al conocimiento, educación y cultura; incluso, con identificar la alfabetización tecnológica como un derecho garantizado en la Constitución.

Creo que estos son tres ejes en los que podemos aportar. La Constitución debería garantizar que, junto con los derechos económicos, se consideren y garanticen los derechos sociales, culturales y políticos de la ciudadanía. El Estallido Social empujó fuertemente este debate. Las Artes, Las Humanidades y Las Ciencias Sociales, consideradas generalmente áreas “poco útiles” -cada cierto tiempo aparecen declaraciones que proponen que no se debería invertir en ellas-, caricaturizadas como espacios de coloquios intelectuales sin ninguna utilidad práctica, han demostrado ser absolutamente necesarias para comprender las raíces del descontento y las desigualdades presentes en el país, así como para reflexionar sobre la construcción de significados y sentidos compartidos. 

Hoy enfrentamos nuevos desafíos en el contexto de la pandemia, donde han primado perspectivas que ponen acento en aspectos biomédicos, económicos o procesamiento de datos, lo cual olvida que la vida humana no se reduce a su manifestación biológica, económica o a estadísticas, sino que también somos seres sociales, culturales y políticos. Pero veámoslo desde el lado amable: las crisis que hemos vivido son una oportunidad política, donde se juega la pregunta, en el proceso constituyente, por qué tipo de sociedad queremos habitar. En este contexto, el rol de la investigación en Chile se vincula a su relevancia para aportar al cambio social. Y esto sólo se abordará de forma integral si somos capaces de pensar desde perspectivas transdisciplinarias, multiculturales y diversas. Mi manifiesto, entonces, clama por un mundo donde predominen los cruces y las colaboraciones, y no los binarismos que en el mundo de la investigación se reproducen en la primacía de las ciencias por sobre otras formas de conocer. Los desafíos que la Humanidad enfrenta hoy son demasiado complejos como para reducirlos a una sola mirada.

* Académica de la Escuela de Literatura Creativa y directora del Laboratorio Digital de la Universidad Diego Portales. Amante del canto y el baile, en música no tengo placeres culpables. Soy fanática de Matrix, película a la que debo mi interés en la cultura digital. Tengo dos hijes, de 15 y 23 años, dos perritas, Faf y Chupilca, y una Alexa. Mi twitter es
@cgainzade.

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