Valentina Wyman

La decisión constituye una manifestación de libertad. Decidir qué quiero hacer, hacia dónde quiero ir, con quién quiero trabajar y dónde quiero trabajar, etc., son actos que pueden marcar nuestras vidas y experiencias. Ahora bien, ante situaciones de mucha incertidumbre, ¿qué elementos pueden ser útiles para fundamentar o canalizar de mejor manera una decisión?

A veces, se nos hace fácil cuestionar las decisiones de los demás, dar consejos y pensar en qué haría yo si fuese tú. Como cultura, solemos mirar el pasto del vecino más verde y más atractivo que el que nosotros mismos hemos regado. Sin embargo, a la hora de elegir entre dos o más opciones se nos hace difícil y solemos buscar las respuestas de nuestras decisiones en otras personas. A lo mejor, pensamos y/o creemos que ellos pueden “ver” en nosotros/as esa esencia, fortaleza o motor que no hemos sido capaces de descubrir o que simplemente nos rehusamos a ver.

Si bien es cierto, es nuestro deber aprovechar, comprender y reflexionar de cada experiencia cuál fue el rol que jugué y qué factores determinaron o limitaron cierto(s) comportamiento(s); lograr un autoconocimiento es un proceso consciente y continuo que requiere escucharse a sí mismo como también, recibir el feedback de aquellos que nos rodean. Implica ser consciente de cómo aprendo, qué quiero hacer; tolerar las diferencias existentes con lo demás; reconocer el potencial de cada integrante del equipo; detectar desafíos; conocer los valores que me rigen y hacia dónde voy a focalizar mi energía para lograr mi objetivo de vida y aquellos que son parte de la etapa específica que se está viviendo.

El autoconocimiento, permite que nos gestionemos a nosotros mismos, nos empodera y de cierta forma, no permite aprovechar nuestros momentos de libertad. No obstante, la dependencia económica muchas veces nos lleva a ceder y transar nuestras convicciones en realizar actividades que no nos potencian o en las que se no somos buenos, impactando a nuestro desarrollo y el entorno.

Buscar un trabajo es una tarea simple al compararla con el desafío de encontrar un trabajo que nos cause satisfacción tanto por lo que nos entrega como por lo que podemos aportar.  Conocerse a sí mismo es fundamental para encontrar el lugar que potencia nuestras fortalezas y desde donde podamos trabajar las debilidades.

¿Estás ejerciendo el rol qué crees que es el que permite que explotes tu potencial? ¿Tienes claro qué es lo que te apasiona? ¿Eres capaz de ver en tus colegas sus fortalezas? ¿Eres capaz de ver tus fortalezas?

En términos formales, la “carrera” científica es una elección y, según entiendo, no es algo que se entre a estudiar directamente en la universidad, sino que es un camino al que puedes optar durante y/o luego de terminar el pregrado.

Sin embargo, ganas de ser científico y un par de papers con un pregrado no bastan para optar a un puesto de trabajo que ofrezca desarrollo profesional y un valor horas hombre de mercado.  

Lamentablemente, para dedicarse a la investigación, en muchas instituciones el talento tiene que ser respaldado por un postgrado (doctorado, al menos). Sin embargo, por más que tu motor sea la investigación, las actividades administrativas y las clases son parte del pack de hacer investigación en universidades.

¿Cuántas veces hemos escuchado de investigadores que son “dioses” y sus clases son espantosas? ¿Cuántas veces hemos estados en cátedras de profesores excelentes pero que son poco valorados dentro de sus pares porque tienen baja producción? ¿Tiene sentido que seamos todos medidos de la misma manera, si no estamos jugando un rol desde nuestra fortaleza? ¿Cuán libres son los científicos para auto gestionar su talento y decidir qué quieren hacer? ¿Las instituciones nos limitan o abren puertas?

Si el conocimiento es poder, ¿por qué los gestores y generadores del conocimiento no tienen el poder de elegir su rol dentro de la sociedad?

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Valentina Wyman
Magíster en Ciencias de la Ingeniería Quimica. Sus áreas de investigación son la gestión y valorización de residuos agrícolas mediante la producción de biogas y enzimas. Es egresada de la primera generación de la academia ADA de Girls in Tech. Escríbenos a contacto@chilecientífico.com