Lorena Díaz

Todos hemos escuchado el dicho popular “Desayuna como Rey, almuerza como Príncipe y cena como mendigo”. Esta frase refuerza la idea de que el desayuno es la comida más importante del día y que no debe ser obviada de la dieta diaria. Sin embargo, una alarmante cantidad de personas no desayuna, ya sea por tiempo, porque les da asco comer tan temprano en la mañana, o porque siguen alguna dieta de moda que les impone ayunar.

El ayuno intermitente es una de las tendencias fitness más comentadas del último tiempo, ya que promete pérdida de peso, mejora del estado de salud y simplificación del estilo de vida. Tiene por lo menos 3 modalidades (ver imagen), siendo la más simple la que consiste en ayunar por un día completo, 24 horas, una o dos veces a la semana. A diferencia de otras dietas que alcanzan niveles parecidos de popularidad, el ayuno intermitente ha sido ampliamente estudiado y existe respaldo científico para sus beneficios, por ejemplo, la prevención de diabetes tipo 2 en adultos con sobrepeso y obesidad [1].

En roedores, el ayuno intermitente o periódico protege contra la diabetes, cáncer, enfermedades cardíacas y neurodegeneración; mientras que en humanos ayuda a reducir la obesidad, hipertensión, asma y artritis reumatoide. Estos estudios han permitido concluir que el ayuno tiene el potencial de retrasar el envejecimiento, al mismo tiempo que ayuda a prevenir y tratar enfermedades al minimizar los efectos secundarios causados por intervenciones dietarias crónicas [2].

Sin embargo, la evidencia científica al respecto aún no llega a consenso y todo depende del modelo de estudio y el tiempo de tratamiento, entre otras variables. Es así como diferentes estudios se han encargado de comprobar la importancia de un desayuno contundente para iniciar el día. La evidencia científica asegura que debemos ingerir una mayor de cantidad calorías en la mañana, para así lograr activar correctamente nuestro metabolismo y de esa forma evitar la obesidad. El consumo de desayuno afecta el apetito, el procesamiento de la energía y las respuesta endocrina y metabólica asociadas a las comidas posteriores [3]. Mientras que “saltarse” el desayuno se asocia con un riesgo aumentado de diabetes  [4].

A pesar de que el consenso indica que tomar desayuno es un hábito saludable, cerca de un tercio de la población en países desarrollados no toma desayuno [5]. En Chile, un alto porcentaje de los trabajadores prefiere no tomar desayuno con tal de llegar a la hora al trabajo. Otros escogen tomar desayuno en el trabajo, varias horas después de despertar. Los menos saludables recurren a locales de comida rápida y reemplazan su desayuno y almuerzo por un completo o un sándwich contundente. El desayuno típico chileno incluye pan de harina blanca, acompañamientos con baja cantidad de fibra dietaria y de proteínas magras.

Una reciente revisión sistemática y meta-análisis sugiere que la adición de desayuno al plan de alimentación diario puede no ser una buena estrategia para la pérdida de peso. No obstante, sus autores son cautelosos al señalar que se debe tener cuidado con la recomendación de no tomar desayuno en adultos y que se necesitan más ensayos controlados de alta calidad para examinar el rol del desayuno en el mantenimiento del peso ideal [6]. Este descubrimiento desafía la premisa de que saltarse el desayuno desacelera el metabolismo y conduce a comer en exceso más tarde en el día.

Finalmente, todo depende del estado de salud y el propósito de quien decide seguir un régimen alimentario en particular. En cualquier caso, es siempre recomendable ir al médico especialista y consultar cuál es la dieta idónea para cada uno, según estatura, peso, estilo de vida y patologías pre-existentes. Por ejemplo, si se tiene problemas con el metabolismo de azúcares, o problemas a la tiroides, no es recomendable “jugar” de esta manera con la alimentación diaria. Si se tiene una alimentación balanceada y un peso saludable, no hay motivo por el cual experimentar con el ayuno intermitente.

Los estudios científicos arrojan resultados variables ya que las poblaciones estudiadas son diversas, en algunos casos se estudian los efectos del ayuno en pacientes con obesidad, en otros, en adultos con peso normal pero con alguna patología de alta incidencia poblacional. Por eso recalcamos la importancia de consultar con el médico tratante. Lo que es claro es que la alimentación es fundamental para funcionar en el día a día, mantener una vida saludable y mitigar los efectos negativos del envejecimiento.

Referencias:

[1] Barnosky AR, Hoddy KK, Unterman TG, Varady KA (2014). Translational Research Volume 164, Issue 4, Pages 302-311. https://doi.org/10.1016/j.trsl.2014.05.013

[2] Longo VD, Mattson MP (2014). Fasting: Molecular Mechanisms and Clinical Applications. Cell Metabolism, 19(2): 181–192. doi: 10.1016/j.cmet.2013.12.008

[3] Astbury NM,  Taylor MA, Macdonald IA (2011). Breakfast Consumption Affects Appetite, Energy Intake, and the Metabolic and Endocrine Responses to Foods Consumed Later in the Day in Male Habitual Breakfast Eaters. The Journal of Nutrition, Volume 141, Issue 7, Pages 1381–1389. https://doi.org/10.3945/jn.110.128645

[4] Ballon A, Neuenschwander M, Schlesinger S (2018). Breakfast Skipping Is Associated with Increased Risk of Type 2 Diabetes among Adults: A Systematic Review and Meta-Analysis of Prospective Cohort Studies. The Journal of Nutrition, Volume 149, Issue 1, Pages 106–113. https://doi.org/10.1093/jn/nxy194

[5] Rita Rubin, MA (2019). Does Skipping Breakfast Lead to Weight Loss or Weight Gain? AMA. Publicado online 1 de Mayo. doi:10.1001/jama.2019.2927

[6] Sievert K, Hussain SM, Page MJ, Wang Y, Hughes HJ, Malek M, Cicuttini FM (2018). Effect of breakfast on weight and energy intake: systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. BMJ; 364. doi: https://doi.org/10.1136/bmj.l42

 

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Lorena Díaz
Asistente Administrativa del Instituto Milenio de Astrofísica MAS Escríbenos a contacto@chilecientífico.com