Lorena Díaz

¿Puedes adivinar qué representa esta imagen?

¡Es el proceso de maduración de un plátano!

Cuando el plátano está inmaduro, su cáscara tiene un color verde. Cuando el plátano madura y está listo para ser consumido, su cáscara es de color amarillo. Y ya, cuando se pasa de su etapa de maduración y está muy blando y cremoso, su cáscara toma un color negro.

Así como el plátano, todas las frutas atraviesan un proceso de maduración. Esto gracias a un conjunto de hormonas vegetales, denominadas fitohormonas.

Así como en humanos, las fitohormonas regulan aspectos tales como el crecimiento y desarrollo de la planta, desde la embriogénesis hasta la vida adulta, la defensa contra patógenos, la tolerancia al estrés y el desarrollo reproductivo. A diferencia de lo que ocurre en animales, donde existen células y órganos especializados en la secreción de hormonas, cada célula en una planta es capaz de secretar fitohormonas. Estas se secretan en concentraciones extremadamente bajas [1] [2].

Las fitohormonas están presentes en todo el reino vegetal, incluso en algas, y se dividen en 5 grupos principales: auxinas, citoquininas, giberelinas, ácido absícico y etileno [2].

Aunque aún no se dilucida completamente, los estudios indican que la maduración se produce por una acción coordinada de fitohormonas en el fruto. Esta combinación de cambios hormonales actúa sobre la composición de la pared celular, sobre la concentración de pigmentos como la clorofila y sobre la concentración de azúcares. Por eso la fruta madura es más blanda, en general más oscura, y más dulce. Cuando la semilla alcanza su madurez, la fruta está preparada para su proceso de maduración. Durante este período se produce un descenso en los niveles de auxinas, giberelinas y citoquininas, en simultáneo con un aumento de ácido absícico y etileno, las dos hormonas encargadas de la maduración del fruto [3].

Hay frutas que continúan su proceso de maduración después de ser cosechadas, es decir, arrancadas de su árbol. Algunos ejemplos son el damasco, el plátano, el melón, el kiwi, el nectarín, el durazno, la pera y la ciruela. En contraste, aquellas frutas que debieran ser compradas “listas para comer”, ya maduras, son las manzanas, las cerezas, las uvas, las naranjas, las piñas, las frutillas y las sandías [4].

Vamos a la feria

Algunas frutas como las manzanas, peras y melones, son muy sensibles al etileno, y es por eso que cuando se dejan al lado de un racimo de plátanos, manzanas o paltas maduras, que producen cantidades moderadas de etileno, maduran más rápido [5]. Asimismo, cuando dejas la fruta en un contenedor cerrado, el etileno se concentra y maduran más rápido. Por el contrario, las bajas temperaturas disminuyen la producción de etileno, lo que mantiene tus frutas y verduras por más tiempo.

Ahora que ya saben un poco más de la maduración de frutas, pueden ir a la feria y hacer una compra inteligente para la semana!

Referencias:

[1] http://www.scienceindia.in/home/view_article/70

[2] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3870953/

[3] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3870953/

[4] https://food.unl.edu/fruits-continue-ripen-after-theyre-picked

[5] https://www.sciencefocus.com/nature/why-do-bananas-make-fruit-ripen-faster/

Imagen portada cocoparisienne.

 

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Lorena Díaz
Ingeniera en Biotecnología, diplomada en Comunicación Digital. Asistente Administrativa del Instituto Milenio de Astrofísica MAS. Escríbenos a contacto@chilecientífico.com