Christian Castro

Todos hemos escuchado o leído alguna vez: “Este producto es libre de químicos”. Me pregunto de qué estará hecho entonces…¿estará hecho de éter o algún tipo de material novedoso? pues la verdad es que la química está en todo y por ende vivimos rodeados de “químicos”. Incluso se ha reportado como una fobia a la excesiva aversión irracional o prejuiciosa sobre cualquier producto o vínculo con la química basándose más en las emociones que en información real (hola quimiofobia [1]).

Pero seamos sinceros: Todo lo que nos rodea está formado por átomos que se unen para formar moléculas y la química es la ciencia maravillosa que nos permite estudiar cómo se combinan. Repito, la química está en todo.  Debemos tener presente en nuestro discurso que algo “natural” como el veneno de una araña puede ser muy tóxico, y a su vez, algo “artificial” ser muy inocuo.

Sin embargo, soy consciente de la existencia de personajes a lo largo de la historia que han utilizado el lado “más oscuro” de la química [2,3]. Por ejemplo, con el fin de crear sustancias sintéticas que utilizadas en exceso ocasionan contaminaciones a ecosistemas, aplicaciones bélicas, compuestos que atentan contra la salud, entre otros múltiples efectos negativos que podamos imaginar.

Lamentablemente la codicia y avaricia no son ajenas a la ciencia dado que es una labor realizada, al fin y al cabo, por humanos pero considero que empañar la evolución y  desarrollo de la ciencia química por lo mencionado anteriormente sería muy injusto con la disciplina.

Una vez leí que las personas que trabajan en química son los seres más creativos del planeta, pues literalmente crean cosas que nunca antes han existido [4] y no puedo estar más de acuerdo. Por ejemplo, detrás de los smartphones que utilizamos, quien “crea” no es la compañía, sino el químico que concibió y fabricó nuevos materiales capaces de generar pantallas táctiles y con potencial de conducir información.

Coincidentemente, 50 años antes de este anuncio, Max von Laue obtenía un Premio Nobel por descubrir la técnica de difracción de rayos X mediante cristales.

Cuando me refiero a “el químico” lo hago de manera genérica. Esta disciplina se ha construído no sólo al alero de los hombres sino que también de mujeres. Por mencionar a un par, basta con recordar a la emblemática Marie Curie (Nobel de Química en 1911 [5]) y Dorothy Hodgkin, como símbolos del siglo XX.

Es probable que a Dorothy no la conozcas, pero quiero tomarme la licencia para presentártela y que la admires al igual que yo de aquí en adelante. Ella es una química de la cual no se habla mucho pero ya que mencioné aspectos de las buenas aplicaciones de la química y coincidentemente esta semana conmemora su natalicio 109°, es justo hablar de ella en profundidad:

Dorothy Crowfoot Hodgkin (1910-1994) fue una trabajadora química infatigable que nació un 12 de Mayo de 1910 en El Cairo, Egipto, cuando este territorio era parte de una colonia inglesa. Posteriormente, tras el fin de la primera guerra mundial, se estableció en el viejo continente junto a su familia y desde pequeña se interesó por la ciencia gracias a un libro obsequiado por su madre [6].

A la temprana edad de 24 años, y cuando comenzaba su doctorado en química en la Universidad de Cambridge, fue diagnosticada con una artritis reumatoide, enfermedad crónica inflamatoria en las articulaciones que afecta a todo el cuerpo y con un cuadro clínico que progresivamente puede llevar a diversos grados de invalidez. A pesar de este anuncio que la acompañará toda su vida, no vio mermada su pasión y dedicación por la química estructural, en particular con los cristales y la cristalografía de rayos X. Una vez terminados sus estudios, la Dra Hodgkin logró una plaza como académica en la Universidad de Oxford (Somerville College) en tiempos en los cuales era muy difícil que una mujer casada prosiguiera una carrera académica.  

Siempre consideró que quería ver las estructuras tridimensionales de moléculas con importancia biológica. De esta forma, tuvo un primer acercamiento a ellas gracias a un tipo de colesterol [7] en 1945, pudo dilucidar su estructura completa y esto no hizo más que motivarla a continuar.

La determinación consecutiva de las estructuras de la penicilina y la vitamina B12 (de ¡181 átomos!) le valieron méritos de sobra para obtener el Premio Nobel de Química en 1964 por su aporte notable en la cristalografía de rayos X. No obstante, en su momento, la prensa británica local tituló esto como “Ama de casa gana un Nobel” [8].

El aporte de Dorothy Hodgkin fue fundamental para el entendimiento de las propiedades biológicas de éstas y otras moléculas. Incluso, tras 35 años de trabajo, dilucidó con su grupo en 1969 a la estructura de la insulina. Sembrando así un aporte tremendo en lo que sería la comprensión y el tratamiento de patologías relacionadas a su uso, como la diabetes [9].

“Fui capturada de por vida por la química y los cristales”.[1] Dorothy Crowfoot Hodgkin.
Además de su magnífico aporte en el laboratorio, Dorothy estuvo siempre preocupada por la responsabilidad social de los científicos. Fue electa y aún hasta ahora es la única presidenta que ha habido en las Conferencias de Pugwash, que son una organización internacional que reúne a académicos y figuras públicas para trabajar en la reducción del peligro de los conflictos armados y para buscar soluciones a las amenazas a la seguridad global. La Dra Hodgkin siempre reconoció la influencia de su madre en inculcarle la lucha por las inequidades sociales y en particular, hizo lo que pudo por combatir el uso de las armas, especialmente nucleares. Como consecuencia de aquello recibió el Premio Lenin por la Paz en 1985.

 

Dicho esto sobre la Dra Hodgkin, es prudente volver al título que nos convoca y repensar de qué manera la palabra “química” genera miedo, desconfianza y rechazo. Quizás uno de los motivos es que se piensa en ella como un conjunto de laboratorios e intereses y no le asociamos rostros que generen mayor confianza. Te invito a utilizar de ejemplo casos como éste, en los que la química junto a una brillante mujer nos ha brindado beneficios y avances en el conocimiento, para considerarla como una disciplina igual de vanguardista que la astrofísica o la genética. La química es la ciencia que está en la base de toda la revolución farmacológica y médica, industrial  y de telecomunicaciones, o incluso de la biología sintética.

Finalmente porque este domingo 12 de mayo cumpliría 109 años y por todo lo que contribuyó a comprender la química y biomoléculas relevantes para nuestra existencia, hoy te saludamos Dorothy Crowfoot Hodgkin.

Referencias:

[1] Quimiofobia. Wikipedia, la enciclopedia libre.

[2] Garlaschelli L. y Carrer A. ‘El “científico loco”: Una historia de la investigación en los límites’. Capítulo 4: Viaje alucinante: la ciencia hippie de los años 1970.

[3] Ibíd [2]. Capítulo 6: Ciencia y poder: armas y control de la mente.

[4] Estupinya, P. “El Ladrón de Cerebros. Comer cerezas con los ojos cerrados” Capítulo: Poesías invisibles para expandir la mente y la vida. Un respeto por la química.

[5] Garcia P, Daniela y Garcia B, Cristián. Marie Curie, Una gran científica, una gran mujer. Rev. chil. radiol.

[6] Oakes, Elizabeth H. International Encyclopedia Of Women Scientists. New York, NY: Facts On File, Inc. (2002)

[7] http://www.chemspider.com/Chemical-Structure.18598715.html

[8] “Oxford housewife wins Nobel” Daily Mail, 1964: 

[9] Crystal Vision. Dorothy Hodgkin & the Nobel Prize. Somerville College. 

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Christian Castro
Licenciado en bioquímica. Alumni Fundación Ciencia Joven. Escríbenos a contacto@chilecientífico.com