La falacia de la ciencia entretenida

Dinka Acevedo

Entre las muchas fórmulas descritas para acercar la ciencia al público en general, una de las cosas que siempre se dice es la necesidad de hacer ciencia entretenida para captar a la gente.  Sin embargo, este es un concepto que puede ser discutido por varias razones:

1. Hablar de ciencia entretenida asume por contraposición que la ciencia sería aburrida. Hasta ahora no conozco ningún científico que no disfrute y sienta pasión por su labor, mas allá de las dificultades de la institucionalidad que escapan de la ciencia misma.

2. Lo entretenido no siempre es significativo. El concepto de entretención, asociado a lo divertido,  tiene que ver con una evasión temporal de las preocupaciones, pero que no asegura interés con una temática particular a largo plazo.  Uno puede pasar horas compartiendo memes con los amigos, y dicho momento de entretención no va a implicar nada más que eso.  Así,  hacer volcanes con plasticina podrá ser entretenido, pero seguramente se recuerde menos a lo largo de la vida que haber ido a conocer el volcán mas cercano a la ciudad.

3. En lugar de hablar de ciencia entretenida, sería mejor referirse a ciencia significativa. Los estudios de Ausubel  dicen que el ser humano tiene la disposición a aprender de verdad sólo aquello a lo que le encuentra sentido o lógica. Cuando una persona encuentra en la ciencia respuestas a temáticas de su propio interés y que lo conecten con su vida cotidiana, estará frente a una experiencia significativa que perdurará en el tiempo y que con mucha seguridad también le resulte entretenida.

4. Así, la entretención como recurso puede ser válido para captar el interés, pero solo será efectiva si en su diseño considera la forma de presentar una temática que tenga sentido para el público, y no sea un mero momento de esparcimiento que se diluya y se olvide al tener un nuevo distractor en este mundo lleno de estímulos. Para ello es necesario conocer a las personas a las que se quiere comunicar, preguntarle cómo vive, cuáles son sus intereses y qué problemas le gustaría solucionar.

Hacer esta distinción puede ser de utilidad para quienes están motivados en acercar la ciencia a las personas, una labor necesaria y vital para abrir un mundo nuevo a quienes todavía están lejos de la ciencia, la tecnología y la innovación.