Seguro la conoces. Seguro la usaste. Seguro querías saber qué te deparaba el destino para cuando fueras mayor.

Muchos expertos en tecnología vieron con preocupación el uso de esta aplicación ya que viola los derechos fundamentales de privacidad, por lo cual recomendaron borrarla de los teléfonos móviles. Pero otros profesionales vimos esta espontánea viralidad con consternación por una razón completamente diferente, pues observamos cómo este fenómeno encubría un tipo de discriminación poco “conocida”: el edadismo (o discriminación por edad).

Las imágenes de pelos canos y arrugas fueron un caldo de cultivo para comentarios edadistas, tanto positivos como negativos. “Ay no!! ¿Así me veré de mayor?”, “igual me veo regia de abuela” entre otras tantas declaraciones (en otros tonos mucho más vulgares y peyorativos) que no hacen más que patentar las actitudes edadistas presentes en nuestra sociedad. Pero, no los juzgo.

No estaban reaccionando a aquella imagen personal envejecida, sino, a la idea de envejecer. Detrás de estas afirmaciones se evidencia el miedo y la ansiedad de verse físicamente “desgastado”, “con arrugas”, “no joven”. Vivimos en una sociedad que exalta la juventud y la producción como valor esencial. En ese mismo sentido, se manifiesta por sobretodo, la incertidumbre de volverse mayor en un país llamado Chile, donde las generaciones menores advierten diariamente cómo las personas mayores son el grupo más excluído y vulnerabilizado.

Felipe Avello. Viña del Mar 2050. Instagram.

La contrarrespuesta a miles de fotografías fue certera y rápida. Memes  que no dejaban espacio para la discusión: “Para qué quieres verte de viejo. Ya sabemos que tendrás una pensión miserable”.

Y si, ese debiese ser el fin último de esta aplicación, convocando masivamente a la reflexión. Pensar en qué sociedad queremos vivir y luchar por ella, imaginar qué tipo de vejez queremos y preguntarnos qué estamos haciendo para lograrla, trabajar para que nuestro futuro sea mil veces mejor que el de los más de 3 millones de mayores que hoy habitan nuestro país.

Porque el cambio parte por casa y nadie nació edadista. Es hora de dejar esos estereotipos y prejuicios, para sí velar porque todos (sin importar la edad) nos sintamos parte de esta franja larga y angosta llamada Chile.

Agnieszka Bozanic Fundadora GeroActivismo
PhD(c) Medicina e Investigación Traslacional Universidad de Barcelona
Master en Psicogerontología Universidad de Barcelona

@Agni_Bozanic

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