Christian Castro

El pasado 20 de marzo a las 18:58 PM (hora de Chile) vivimos la llegada del Otoño en el hemisferio sur (o de la Primavera si nos lees desde el hemisferio norte).

El otoño es una estación que se inicia con el equinoccio otoñal y se extiende hasta el solsticio invernal. Se caracteriza por tener días cada vez más cortos, mañanas y noches más frescas, y lo más bonito: vemos a los árboles que dejan el verde, color que entrega el pigmento clorofila, para dar paso a tonalidades amarillas, características de los pigmentos menos abundantes como los carotenoides, y finalmente, inundar con  hojas rojas y cafés, dadas por las antocianinas y taninos [1].

Este espectáculo, que hasta no hace mucho podía tardar varias semanas, hoy se ha visto acelerado. De esta forma, rápidamente vemos árboles desnudos como parte de una estrategia sublime de la naturaleza para disminuir al máximo la pérdida de energía en una especie de hibernación.

 

Sin embargo, y al mismo tiempo, aún en gran parte de nuestro país se perciben días calurosos acompañado con proyecciones meteorológicas que contemplan temperaturas máximas sobre lo normal y pocas lluvias entre abril y mayo [2]. Esto nos invita a plantearnos la siguiente pregunta:

¿Estarán las estaciones del año sufriendo efectos directos del cambio climático y el calentamiento global?

Viviendo en la época del cambio climático te aseguro que alguna vez has escuchado o leído comentarios respecto a que los causantes, en gran medida, hemos sido nosotros como humanidad (causas antropogénicas).

Si, es verdad que somos los culpables [3,4], aunque lamentablemente aún existen quienes lo niegan. También son ciertos los cambios de temperaturas del planeta, en los patrones de precipitación, en el nivel del mar, las capas de hielo polares y glaciares, la acidez del océano, entre otros. No obstante, uno de estos cambios que nos dolería de seguro y del cual no se ha comentado demasiado, será la disminución de las cuatro estaciones que se viven en las latitudes medias de nuestro planeta. ¿Será cierto que dentro de poco sólo tendremos verano e invierno?

Chile en el Antropoceno

Las temperaturas en nuestro país han ido con una tendencia lineal en aumento desde los últimos 50 años (ver figura), principalmente en la zona centro-sur donde se concentra casi el 90% de la población [5]. Dentro de ellas, la temporada otoñal no queda exenta.

 


Fuente: Anomalías en temperaturas extremas, Zona Centro. Dirección Meteorológica de Chile, 2018

Valores positivos (barras rojas) representan temperaturas mayores (calentamiento) a las del periodo normal, y los valores negativos (barras azules) temperaturas inferiores (enfriamiento) a las normales. La línea continua corresponde a la tendencia lineal del periodo total.

Frente a estas y otras investigaciones que entregan datos de la misma índole, algunos científicos nacionales han declarado que hemos perdido la batalla contra el cambio climático y que ya es prácticamente un hecho que las estaciones se irán reduciendo. Además, han comunicado que ya no están las cuatro estaciones demarcadas, sino que hay un largo verano muy cálido, muy seco, y un invierno relativamente corto [6]. Pero las evidencias respecto a que se eliminen particularmente el otoño y la primavera no son tan concluyentes. Me atrevería a decir que han cometido una exageración y les explicaré por qué.

Primero debemos considerar que clima y tiempo son términos que se refieren a distintas escalas temporales. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica  de Estados Unidos (NOAA) define al clima como el promedio del tiempo meteorológico en un periodo de 30 años. Mientras que tiempo es la situación atmosférica que se presenta en un determinado momento. Climatólogos afirman que el clima es, en muchos sentidos, más sencillo de predecir que el tiempo (el tiempo meteorológico es caótico) [7].

Las estaciones se pueden definir según dos modelos: El astronómico y el meteorológico. Para el primero se definen como fenómeno astronómico ya que son producto del movimiento de la Tierra alrededor del Sol -sumado a la inclinación del eje terrestre-.  Respecto al modelo meteorológico, popularizado desde mediados del siglo XX por el Servicio Nacional del Tiempo en EE.UU. (https://www.weather.gov/), las estaciones son agrupadas por meses. De esta forma, el otoño en hemisferio sur quedaría definido por los meses de marzo, abril y mayo.

Dicho lo anterior, mientras que el cambio climático no afecta la inclinación de la Tierra, si tiene potenciales implicaciones en otros factores que influencian al clima chileno como el fenómeno de la corriente de La Niña y El Niño, el anticiclón del Pacífico, el área de baja presión circumpolar austral y la corriente fría de Humboldt [8]. Estos fenómenos pueden producir que se perciban “llegadas” de estaciones anticipadas o tardías en el calendario.

A falta de bolas de cristal, los investigadores de la climatología mundial basan sus estudios en modelos y simulaciones que permiten confeccionar escenarios futuros. Así el consenso más claro es que si aumenta más de 2°C la temperatura global de aquí al año 2100, sus efectos serán irreversibles. En la actualidad vamos en poco más de 1°C (así que preocupémonos). Las olas de calor, aumentos en el nivel del mar y situaciones como inundaciones, sequías y tormentas serán la tónica de un planeta que no actuó a tiempo [9]. Es decir, el calentamiento global nos puede situar en modificaciones climáticas que nos impliquen mayor número de fenómenos extremos.

¿Entonces qué hacemos para evitar la tragedia?

El Centro chileno de Ciencia del Clima y la Resiliencia, (CR)2, en su reciente informe “Antropoceno en Chile” ha manifestado que existe la necesidad de crear nuevas políticas públicas que promuevan no sólo avances tecnológicos sino que también cambios de comportamiento y transformaciones sociales. En esta línea soy un convencido de que cambios en nuestros hábitos de consumo y decisiones personales diarias contribuyen a mitigar los efectos del cambio climático.

Por eso los invito a que sean agentes activos para que no sólo aún exista otoño sino que también podamos seguir viviendo en paz.

Tengamos claro que continuaremos teniendo otoño ya que las estaciones son un fenómeno astronómico que seguirá ocurriendo producto del movimiento de la Tierra alrededor del sol -sumado a la inclinación del eje terrestre-, sin embargo, con las condiciones y estilos de vida actuales estamos llevando a nuestro planeta hacia un escenario único e imprevisible que puede acelerar un cambio de era climática (posiblemente con condiciones catastróficas).

Referencias:

[1] The Process of Leaf Color Change. Harvard Forest.

[2] Boletín de Tendencias Climáticas, Dirección Meteorológica de Chile. Edición Marzo 2019.

[3] Global Warming of 1.5 ºC. Special Report. IPCC. (2018).

[4] Steffen, W., Broadgate, W., Deutsch, L., Gaffney, O. & Ludwig, C. The trajectory of the anthropocene: The great acceleration. Anthr. Rev. 2, 81–98 (2015).

[5] Cuarto Reporte del Estado del Medio Ambiente. Capítulo: Cambio Climático. Ministerio del Medio Ambiente. Chile, (2018).

[6] Las estaciones mudan de domicilio con el cambio climático. La Tercera (2018).

[7] Premio a los creadores de la ‘bola de cristal’ del cambio climático. El Español (2017) (Disponible en: https://www.elespanol.com/ciencia/ecologia/20170110/184982025_0.html)

[8] Chile Nuestro País. Clima y vegetación. Biblioteca del Congreso Nacional de Chile.

[9] Pringle, P. Effects of Climate Change on 1.5° Temperature Rise Relevant to the Pacific Islands. Pacific Marine Climate Change Report Card: Science Review (2018), pp 189-200.

Fotografía principal: Beatriz Buttazzoni.

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