Entre el 7 de junio y el 7 de julio, en Francia, se juega el Mundial Femenino de Fútbol FIFA bajo el lema ‘Atrévete a brillar’ (Dare to shine). En paralelo, entre el 14 de junio y el 7 de julio se desarrolla la Copa América 2019 en Brasil. El que la 46ª edición de esta última no se llame Copa América ‘masculina’ se debe a que el fútbol, históricamente, ha sido un terreno masculino. Sin embargo, las definiciones están cambiando y existen varias señales que nos hacen sentir optimistas: la cobertura al Mundial Femenino FIFA es una de ellas.

Al respecto, y al igual como lo han hecho diferentes medios, no queremos perder el sentido de realidad porque más allá de los históricos minutos en pantalla y los titulares en la prensa que reciba la selección femenina aún queda mucho por hacer para poder hablar de equidad de género. Y no sólo en Chile sino que en el mundo. Por ello, a continuación presentamos un breve análisis que refleja cómo el fútbol profesional en nuestro país refleja la desigualdad de género existente en Chile

Eduardo Galeano escribió que, en su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político, o de religión, pero jamás de equipo de fútbol. Queremos entender que por ‘hombre’ el escritor apela a toda la humanidad; sin embargo, la cita es ilustrativa de la invisibilización de las mujeres en espacios tradicionalmente masculinos, como el fútbol. ¿Puede una mujer cambiar de pareja, de partido político, de religión, y seguir hasta la muerte a un equipo de fútbol? Sí, puede. Si nos resulta tan extraño es porque esta imagen contraviene a los estereotipos de género y en ellos podemos encontrar una de las causas de por qué son pocas las mujeres que juegan fútbol

Según  la última Encuesta Adimark-GfK del fútbol chileno 2019 sólo un 2%de las mujeres juega al fútbol en Chile, a pesar que el 40% de las entrevistadas señala interesarse por este deporte. Al respecto, es importante destacar el mismo estudio muestra que entre 2018 y 2019 se duplicó el porcentaje de mujeres que declaran jugar al fútbol; lo cual, en parte, algunos atribuyen a la mayor visibilización de la selección femenina. En este sentido, ¿cuánto sabemos de las condiciones en que trabajan las futbolistas profesionales en Chile? 

Pese a existir desde 1991,  para muchas personas, la selección femenina de fútbol profesional se hizo conocida luego de la transmisión de la Copa América Femenina en 2018. Su gran desempeño en el torneo les significó el segundo lugar y la primera clasificación de una selección chilena a un Mundial Femenino. Luego vinieron los primeros titulares y minutos en pantalla para ‘La Rojita’, como en un comienzo se les conoció. Sin embargo, el 2018 fue un año futbolero marcado por el Mundial de Rusia (al que no clasificó la selección masculina) pero, también, un año feminista, marcado por las manifestaciones de mujeres y organizaciones pro igualdad de género.

Prontamente, ahora ‘Las Rojas’ se hicieron conocidas por sus historias de esfuerzo, superación, y trabajo en equipo ante el anterior abandono de los medios y la permanente negligencia de la institucionalidad del fútbol. Esto, creemos, es ilustrativo de las respuestas y luchas que las mujeres han dado en pos de la igualdad de género en otros espacios.

Por ejemplo, entre 2014 y 2017, la selección femenina sufrió un período de inactividad (en donde no disputó ningún partido) debido a la falta de apoyo de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP). Esto significó que el equipo fuese marginado del ranking FIFA.

Ante esta situación, las mismas jugadoras y otras mujeres ligadas al fútbol (entrenadoras, periodistas, aficionadas, etc) deciden organizarse con la convicción de revitalizar e institucionalizar el fútbol femenino: nacen, entonces, la Corporación de Fomento de Fútbol Femenino (COFFUF) – organización sin fines de lucro que viene impulsando y visibilizando el trabajo de las futbolistas chilenas – y la Asociación Nacional de Jugadoras de Fútbol Femenino de Chile (ANJUFF) – la cual busca mejorar las condiciones de las jugadoras profesionales y desarrollar el fútbol femenino. 

El surgimiento de organizaciones que difundan y protejan el trabajo de las futbolistas profesionales nos habla, no sólo de la invisibilización de las mujeres en espacios históricamente masculinos (al igual que la cita de Galeano); si no que también del trabajo activo de estas mismas organizaciones para revertir la desigualdad de género. A nivel comunicacional y de la opinión pública ya notamos un cambio.

Encuesta GFK Adimark del Fútbol 2019.

Retomando la última Encuesta Adimark-GfK, ésta muestra que el 76% de los entrevistados sostiene que ‘en Chile no se le da la misma importancia al fútbol masculino que el femenino’, lo cual indica un mayor conocimiento y valoración del fútbol femenino. Más aún, el 73% de las personas encuestadas señala estar de acuerdo con ‘la selección chilena de fútbol femenino actualmente tiene un mejor desempeño que la selección chilena de fútbol masculino’, mientras el 66% piensa que ‘le irá bien o excelente en el Mundial de Francia’, lo cual denota un importante reconocimiento del trabajo de la selección femenina. Pero tiene esto correlato con la realidad en que los y las jugadoras de fútbol profesional se desempeñan actualmente?

Si analizamos el campeonato nacional, el número de equipos masculinos y femeninos es casi igual (16 y 14, respectivamente en Primera División). No obstante, mientras todos los planteles masculinos son profesionales, Santiago Morning – el actual campeón de la liga femenina- es el único plantel que cuenta con contratos profesionales y sólo para 7 jugadoras del plantel. Asimismo, mientras la totalidad de los jugadores profesionales cuentan con un seguro médico, sólo 637 jugadoras cuentan con seguro médico por parte de la ANFP desde mayo de 2019.

Hasta entonces, la totalidad de las atención kinesiológicas y médicas eran cubiertas de manera personal o familiar. Si analizamos la composición de los equipos dirigenciales y técnicos, en el primero no existen mujeres mientras que en los segundos sólo destaca Paula Navarro como integrante del equipo técnico del primer equipo masculino de Santiago Morning (pese a la polémica en que ‘le fue negada’ la posibilidad de transformarse en directora técnica) y Stephanie Díaz, en el mismo equipo, a cargo de la preparación de arqueras. 

Si revisamos el sitio web oficial de la ANFP, el perfil de los clubes sólo dan información sobre los equipos masculinos (sobre el director técnico, número de títulos, rendimiento, etc); relegando a los equipos femeninos y las jugadoras a la sección de noticias o a la sección de estadísticas. Sólo revisando estas últimas, nos encontramos con que el campeonato femenino cuenta con 14 planteles en Primera División y 5 equipos en la Primera B.

Y si analizamos la situación de ambas selecciones, encontramos que la selección femenino tiene 28 años de existencia versus los 124 años de la masculina, lo cual es entendible dentro del contexto histórico. Pero lo interesante es lo que se ha logrado en tan sólo 28 años de existencia: un segundo lugar en una Copa América, una clasificación a un Mundial, y ocupar el lugar 39 en el ranking FIFA. Al tiempo en que escribíamos esta columna, Las Rojas se despedían de la cita mundialera a pesar de estar a un gol de clasificar a la segunda ronda como mejor tercero.

En julio de 2020 tendrán la oportunidad de ir por el repechaje para los Juegos Olímpicos de Japón 2020. Si bien es un plantel más joven que el masculino (con una edad promedio de 25 versus 29 años), es un equipo que con menos experiencia ha demostrado que es un equipo de gran rendimiento y proyección. A modo de comparación, si bien la selección masculina ha ganado 2 Copas Américas y actualmente ocupa el lugar 16 en el ranking FIFA, se demoró 71 años en clasificar a un Mundial (obviando el torneo de 1962).

Lo que intentamos plasmar aquí no es la rivalidad entre dos selecciones, sino que dar cuenta que las desigualdades existentes en el fútbol son reflejo de desigualdades de género estructurales. Por un lado, la igualdad de género (en cualquier ámbito) ha necesitado de la organización de las mujeres que cuestionen y trabajen por cambiar el statu quo; mientras que, por otro, también necesita de cambios institucionales. Esperamos que ésta sea una de las consecuencias de la participación en el Mundial de Francia.

Sin embargo, creemos que hay que tener cuidado con la perspectiva en que se analiza y justifica dicho cambio: Esperamos que no se enmarque únicamente en la lógica del rendimiento, del triunfalismo, de la compensación, ni de la meritocracia: sino que venga a garantizar condiciones y oportunidades justas para esta generación de futbolistas y para las que vendrán

Christiane Endler
Christiane Endler. Imagen ADN.

Imaginemos por un momento, lo que puede significar para niñas y niños de 10 años, ver a mujeres alegres y talentosas, siguiendo su pasión, haciendo gritar a estadios completos con los colores de la Roja. Así como para algunos, Salas, Zamorano, Sánchez, Vidal o Medel son ídolos ahora. Quizás alguien dirá, en 10 años más:

– Oye, ¿te acuerdas cuando Endler tapó ese tiro?

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