El mundo envejece rápidamente y Chile no escapa a este fenómeno, se estima que para 2050 seremos el país más envejecido de Latinoamérica, con la esperanza de vida más alta de la región [1].

Por otro lado, sabemos que vivimos en una sociedad racista, clasista, machista… al parecer la discriminación es un estilo de vida en nuestro país. Es por esto que no es extraño decir que también somos edadistas, es decir, discriminamos por edad.

La discriminación por edad, o edadismo, tiene como base un estereotipo, es decir, pensamientos, creencias y expectativas sesgadas y falsas hacia otros individuos [2]. Por ejemplo, el estereotipo más común hacia las personas mayores es el de enfermedad, esto a pesar de que más del 85% de las personas mayores en Chile son lo suficientemente saludable para desarrollar sus actividades diarias [3].

Lamentablemente, el edadismo es más sutil y complejo que las otras formas de discriminación, como lo son el machismo o el racismo [2], manifiestándose a través de toda nuestra vida, en todos los ámbitos, y en comportamientos que abarcan desde el nivel macro, como las campaña anti-edad que vemos en los medios de comunicación, así como a nivel micro, donde el lenguaje cotidiano se transforma en una herramienta paternalista e infantilizadora [2].

Esto queda ejemplificado en los sucesos cometidos en contra de Miguel Kiwi, académico y doctor en Física de 80 años; y de Ilka Soza, profesora normalista de 78 años. A ambos se les le negó la solicitud de una nueva tarjeta de crédito, bajo el argumento que habían traspasado el límite de edad para hacer este proceso. “Aquí somos descartables”, dice Kiwi.

Esta clase discriminación la han sentido muchos mayores. Según el Estudio Fuerza Mayor [4], el 61% de los mayores piensan que los demás subestima sus capacidades debido a la edad. Por otra parte, la Quinta Encuesta Nacional de Inclusión y Exclusión Social (2017) arroja que los adultos mayores no son considerados como sujetos relevantes para el desarrollo de nuestra sociedad.

Es sabido que el fenómeno del edadismo influye directamente en la conducta de las personas mayores, pues existe una interiorización de la imagen negativa. Esta funciona como una “profecía autocumplida” [5], es decir, se adoptan estas imágenes negativas, se hacen parte de la vida y se actúa en concordancia con esto: “ya estoy viejo, no sirvo para nada”.

Esto tiene un alto impacto en la salud de las personas mayores dañando la percepción acerca de la propia salud [6], aumentando la sensación de soledad [6], reduciendo las ganas de vivir [7], bajando la autoestima, permitiendo que se desarrolle una y una sensación de poco bienestar [8], además de repercutir en el rendimiento cognitivo, lo cual está asociado a la Enfermedad de Alzheimer [9].

Se dice que las personas que interiorizan el edadismo viven 7,5 años menos que aquellos que viven sin preocuparse de estos prejuicios [10] ¡¡casi 8 años!!

Existe vasta evidencia acerca del impacto que tiene el edadismo en la salud y bienestar de las personas mayores, por lo cual se hace urgente combatirlo con campañas de sensibilización y promoción de una imagen positiva del envejecimiento y vejez, y así mejorar la calidad de vida de esta población en aumento.

Lamentablemente, aún no respondemos al llamado que hace la Organización Mundial de la Salud para fomentar políticas públicas con el fin de reducir el edadismo, un tipo de discriminación igual de inaceptable que el racismo o el machismo.

Con el edadismo hacemos explicito el terror a envejecer, a ser obsoletos, a pasar de moda.

Hagámonos cargo de estos miedos y cambiemos el paradigma. Involucrémonos en esta lucha, pues es luchar por uno mismo: luchar contra esas voces internas que te dicen eres “muy viejo o muy vieja” para esto o aquello, haciéndonos complices de nuestra propia marginación anticipada.

El envejecimiento no es el “problema”, la barrera principal es la discriminación, que si no la combatimos ahora nos afectará en el futuro. Quizás no ahora, pero pronto, más pronto de lo que piensas.

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Referencias

[1] Organización Mundial de la Salud (2016) Informe mundial sobre el envejecimiento y la salud. Extraído de: http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/186466/1/9789240694873_spa.pdf

[2] Gendron, T., Welleford, A.,  Inker, J.,  White, J.  (2015) The Language of Ageism: Why We Need to Use Words Carefully. The Gerontologist, 56(6), 997–1006.

[3] Encuesta Caracterización Socieconómica Nacional (CASEN) (2015). Adultos Mayores. Síntesis de Resultados. Extraído de: http://observatorio.ministeriodesarrollosocial.gob.cl/casen-multidimensional/casen/docs/CASEN_2015_Resultados_adultos_mayores.pdf

[4] Consejo Nacional de Televisión (CNTV) (2009) Informe resultados Estudio Fuerza Mayor: Una Radiografía del Adulto Mayor Chileno. Extraído de: https://www.cntv.cl/cntv/site/artic/20110317/asocfile/20110317161223/fuerzamayor2009.pdf

[5] Losada, A. (2004). Edadismo: consecuencias de los estereotipos, del prejuicio y la discriminación en la atención a las personas mayores. Algunas pautas para la intervención. Informes Portal Mayores, 14.

[6] Coudin, G., & Alexopoulos, T. (2010). ‘Help me! I’m old!’ How negative aging stereotypes create dependency among older adults. Aging Ment Health, 14(5), 516-23.

[7] Marques, S., Lima, M. L., Abrams, D. and Swift, H. (2014). Will to live in older people’s medical decisions: immediate and delayed effects of aging stereotypes. Journal of Applied Social Psychology, 44, 399–408.

[8] Rothermund, K. (2005). Effects of age stereotypes on self-views and adaptation. In W. Greve, K. Rothermund and D. Wentura (eds.), The Adaptive Self. Personal Continuity and Intentional Self-development (pp. 223–242). Göttingen, Germany: Hogrefe.

[9] Levy, S.R. (2016). Toward Reducing Ageism: PEACE (Positive Education about Aging and Contact Experiences) Model. Gerontologist, 00, 1–7.

[10] Levy, B., Slade, M., Kunkel, S., Kasl, S. (2002). Longevity Increased by Positive Self-Perceptions of Aging. Journal of Personality and Social Psychology, 83(2), 261- 270.

Agnieszka Bozanic L. Activista por una imagen positiva del envejecimiento y vejez #GeroActivismo. Doctoranda en Medicina en Universidad de Barcelona. Psicogerontóloga Universidad de Barcelona. Psicóloga Universidad de Chile

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1 Comentario

  1. Mientras la ciencia investiga en cómo prolongar la vida, habrá que ver qué clase de vida será ésta.

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