Mauricio Aspé

Creo que todos estamos de acuerdo en que la ciencia tradicional no tiene las respuestas para todo. Esto corre tanto para preguntas a cuestiones relevantísimas, pero de interés “oscuramente” teórico, como para asuntos de interés más práctico e inmediato, como la cura de enfermedades. Por su importancia social, no es de extrañar que las últimas resulten más relevantes para la población general.

Ya lo decía Newton: “Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano”. Más aún, desde la neurobiología (con trabajos como los de Humberto Maturana y Francisco Varela) sabemos que nuestro sistema nervioso construye realidades. Al menos en el caso de los humanos, estas realidades construidas son intersubjetivas [1]; o sea, no se construyen individualmente, sino en la interacción de diferentes individuos. Ahora, afirmar por esto que toda realidad u opinión es igualmente válida, es una arrogancia que puede ser peligrosa. En una sociedad medianamente compleja, todos los actores aportamos con un grano de arena, desde nuestras motivaciones, talentos y especialidades, a obtener e implementar soluciones para las necesidades que como humanidad enfrentamos. Pero que todos tengamos experticias distintas no significa que todos seamos expertos en todo ni que nuestra experticia sea incuestionable.

Einstein afirmaba: “Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”. Planteado al revés: “Hay temas en los que algunos somos menos ignorantes que otros”. Ciertamente la ciencia puede, junto a otros actores, aportar de un modo muy útil en muchos de estos temas. En la presente opinión, quiero referirme al status de charlatanería de muchas de las denominadas “terapias alternativas”, y a la culpa que los científicos tenemos al respecto. Expondré mi opinión tomando como ejemplo la afirmación de que “las emociones inciden en nuestras enfermedades”.

Sabemos, a partir de numerosos estudios, que las emociones inciden en nuestros cuerpos (lo que no es descabellado si dejamos de pensar en mente y cuerpo como entidades separadas e irreconciliables: de hecho, las emociones son indisociables de su correlato fisiológico [2]).

La hipótesis de que las emociones pueden facilitar o prevenir enfermedades es una hipótesis plausible y atractiva, y existen muchos científicos serios trabajando en ello.

 

El problema está cuando aparecen ciertos “especialistas” que llegan al punto de cobrar por un tratamiento que ellos afirman cura una enfermedad, a partir de esta asociación vaga (“las emociones inciden en nuestros cuerpos, por tanto te vendo una cura para tu enfermedad”). Este camino, que nos convierte de “ignorantes honestos” a charlatanes, tiene varios pasos, que podría resumir así:

Pregrado en charlatanería

Cuando digo “dado que las emociones inciden en nuestros cuerpos” (nótese ya algo raro, dado que las emociones son parte de nuestro cuerpo), “entonces, yo sé que la emoción (específica) E causa el trastorno (específico) T”. Ya no estamos reconociendo el océano de ignorancia, y podemos llegar a afirmaciones del tipo “el odio causa cáncer” o, peor aún, algo como que el cáncer en los niños es el reflejo del odio de sus padres [3]. La frase, además de peligrosa, es singularmente descorazonada.

Magíster en charlatanería

Yo no sólo que la emoción E causa el trastorno T, sino que también conozco el mecanismo M que hace que E cause T. Aquí no sólo estamos dejando de reconocer que ignoramos el océano, sino que además estamos afirmando cosas, arrogantemente, respecto al océano que ignoramos.

Doctor en charlatanería

No sólo conozco el mecanismo M que provoca que E cause T, sino que también sé cómo curar la enfermedad T con el procedimiento P. Ahora tengo el poder de curación, un nuevo nivel de arrogancia sobre el océano que ignoramos.

Doctor honoris causa en charlatanería

 Este es el paso final: te vendo el tratamiento. Los seminarios sobre “activación cuántica de la glándula pineal” (sic) cuestan, aproximadamente, $150.000. En marzo de este año el bullado Dr. Soto tenía agotadas sus horas de atención médica para todo el 2017. Como anécdota, una vez llame a uno de estos seminarios, diciendo que era un trabajador de escasos recursos que estaba interesado en inscribirme, pero quería saber primero en qué consistía la “activación cuántica”, porque me interesaba ese tema. Créanme que la respuesta, además de petulante (les dije que trabajaba en una actividad generalmente asociada con bajo nivel educacional), no mostraba el más mínimo conocimiento sobre mecánica cuántica. Inmediatamente recordé a Richard Feynman, Nobel de física, uno de los eminentes en este tema: “Si usted piensa que entiende la mecánica cuántica… entonces usted no entiende la mecánica cuántica”. Pero créame que el asunto puede ser aún peor:

Algunos de estos charlatanes incitan a la gente a abandonar los tratamientos convencionales.

 

Ahora, usted se preguntará: ¿Por qué la culpa es de nosotros, los científicos? Es nuestra culpa porque esta situación difícilmente cambiará en la medida en que construyamos muros entre nosotros, con nuestro metódico, pero acotado conocimiento, y el resto de la población. Y nosotros hemos cooperado en levantar estos muros cuando incurrimos en (al menos) dos errores: uno es el cientificismo [4] y, el otro, los vicios presentes en el sistema bajo el cual hacemos ciencia; vicios contra los cuales no hemos luchado con el suficiente vigor.

Pecamos de cientificismo cada vez que, por ejemplo, descartamos a priori intuiciones que pueden ser bastante válidas (y muchas veces muy imaginativas) porque pensamos que la realidad se reduce a nuestro campo de especialización. Si no hay una publicación indexada “demostrando” la existencia del fenómeno, entonces el fenómeno no existe. Pensar así, si aplicamos rigor lógico, es absurdo.

El mundo es algo mucho más rico que lo publicado en las revistas científicas. Casos vergonzosos han ocurrido donde negamos la existencia de algo o abusamos de la acusación de “teoría de la conspiración” y luego se destapa que el azúcar sí tiene efectos nocivos [5-7], que sí hay una relación entre tabaco y cáncer [8-10], o que sí existe intervención de la industria farmacéutica en la investigación científica [11-14], mientras negábamos estos fenómenos porque “no existe un paper publicado que lo demuestre” (o, peor aún, porque nuestros papers afirmaban que esto no ocurría [5-14]). Quizá un caso ejemplar es el de la economía: creo que el resto de la población percibe, con justa razón, que la actividad de los economistas parece ser “más la de porristas de los negocios y las finanzas que la de un médico del funcionamiento económico de la sociedad”[15]. Estos casos nos ponen en el mismo status que el de los charlatanes que tanto criticamos.

En cuanto a los vicios contra los que no luchamos con el suficiente vigor, la ciencia, al menos en Chile, parece ser más “una actividad de interés privado subsidiada por el Estado, es decir, con recursos de toda la sociedad” [16], que una actividad orientada con algún sentido de impacto social. Recordemos que la ciencia se financia, en buena medida, con fondos públicos. Más aún: la ciencia no es individual, sino esencialmente social. Newton vislumbró sus descubrimientos parado “sobre hombros de gigantes”; esto es, sobre un montón de conocimientos desarrollados por la comunidad humana que lo antecedió.

Por otra parte, en la actualidad trabajamos bajo un esquema de incentivos orientado casi exclusivamente a la publicación de papers en revistas indexadas. Está bien, el científico debe comunicar a sus pares, bajo los más rigurosos estándares técnicos, las investigaciones con que aporta al conocimiento humano. Pero tanto contenido ultra específico y aislado conlleva, paradójicamente, a que a veces la ciencia pierda contenido. ¿Cómo esperar que la población general profundice sus conocimientos científicos si el producto final de nuestro trabajo queda expresado, casi exclusivamente, en un lenguaje que a veces ni nosotros mismos entendemos? ¿Cómo esperamos acercar a la población si, en el fondo, lo que estamos haciendo es armar un muro y, estando arriba, patear la escalera?

En conclusión, aislados, cientificistas, produciendo exclusivamente para una publicación que nadie entenderá, para sobrevivir en condiciones que no hemos sido capaces de cambiar. Actuando así, ¿Cómo esperamos que la gente se nos acerque y nos considere actores importantes? ¿O que apoye que haya más presupuesto para ciencia? ¿Cómo esperamos que considere que el estatus epistemológico del conocimiento científico es superior al del charlatán de turno, cercano, empático, que habla en un lenguaje comprensible?

Ok. Exageré. Evidentemente, no toda la culpa es de los científicos. Pero comencemos por asumir nuestra parte.

Referencias y links de interés:

[1] https://introduccionlenguaje2010.files.wordpress.com/2010/10/varela-francisco-conocer.pdf

[2] https://www.youtube.com/watch?v=uefD0Tydc9Q&t=14s

[3] http://www.eldinamo.cl/tendencias/2017/04/04/doctor-de-canal-13-ahora-dice-que-los-ninos-pueden-tener-cancer-por-que-son-espejos-de-sus-papas/

[4] https://es.wikipedia.org/wiki/Cientificismo

[5] https://www.nytimes.com/es/2016/09/14/como-la-industria-del-azucar-logro-manipular-la-ciencia-de-la-nutricion/

[6] http://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/article-abstract/2548255

[7] https://www.nytimes.com/es/2015/08/20/coca-cola-financia-a-cientificos-que-buscan-explicaciones-alternativas-para-la-obesidad/

[8] http://www.elmundo.es/elmundosalud/2005/01/14/tabaco/1105703563.html

[9] http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0140673600020985

[10] http://ajph.aphapublications.org/doi/abs/10.2105/AJPH.2004.061507

[11] https://www.scientificamerican.com/espanol/noticias/muchos-estudios-de-antidepresivos-estan-contaminados-por-la-influencia-de-la-industria-farmaceutica/

[12] http://www.jclinepi.com/article/S0895-4356%2815%2900429-1/abstract

[13] http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1137-66272005000100001

[14] http://journals.plos.org/plosmedicine/article?id=10.1371/journal.pmed.0040286

[15] http://sttpml.org/wp-content/uploads/2014/08/capitalism-and-its-economics-a-critical-history-douglas-dowd.pdf pp xii

[16] http://ciperchile.cl/2016/12/19/ciencia-sin-alma-la-impronta-neoliberal-en-la-investigacion-cientifica-chilena/

Imagen principal: La Venganza de Hipatia

Mauricio Aspé
Psicólogo. Doctor en Ciencias, mención Neurociencia en la Universidad de Valparaíso. Investigador de la División de Neurociencia Social de la Comunidad de Investigación de la Cooperativa "La Tejedora". Su área de especialización es la neurobiología de la toma de decisiones económicas humanas, con especial énfasis en conductas prosociales y preferencias institucionales endógenas.

11 Comentarios

  1. Saludos. Soy Jorge Seguel. Soy instructor de Meditación y además médico-anestesiólogo. Estoy parado entre la Ciencia y la Espiritualidad viendo como ocurre una seria conversación entre estas 2 vertientes. En esta búsqueda me encontré con el trabajo de Francisco Varela respecto a iniciar diálogos entre Budismo y Neurociencia. De hecho él fué el fundador de esta línea de trabajo junto al Dalai Lama y al psicólogo Richard Davidson.
    El cómo las emociones impactan nuestro cuerpo físico y las enfermedades da para mucho en el mundo de las terapias “alternativas”. Creo que vale más la pena enfocar el impacto de estas terapias en como son capaces de generar estilos de vida y mentes saludables. Según la epigenética, las emociones o el estrés son sólo un factor más que puede regular que genes se expresan y cuales no. Pero no es el único factor , están los contaminantes, tabaco , radiaciones etc.
    La Meditación está siendo tomada por la Neurociencia para analizar su impacto en nuestra salud y los resultados son esperanzadores , pero no milagrosos. Si tienes apendicitis te vas a tener que operar o si tienes cáncer probablemente vas a necesitar quimioterapia, radioterapia o cirugía. Pero podrías sobrellevar de mejor manera esas enfermedades con una instrucción de Meditación o quizás otra terapia. No sabemos qué cosas curan estas terapias y está en proceso de investigación si pueden prevenir algunas enfermedades.
    Lo mejor es informarse y saber quién es el terapeuta que vas a ver , cuál es su vinculación con la Medicina convencional y si existe algún respaldo serio de su trabajo hecho por la Ciencia en fuentes acreditadas.
    Atte
    Jorge Seguel

    • Estimado Jorge,
      estoy muy de acuerdo con lo que planteas, y qué bonito el lugar donde estás parado: ciencia y espiritualidad. Creo que no hay por qué pensar en que hay un abismo insalvable entre ambas. También estoy de acuerdo con que muchas terapias fuera de la “medicina tradicional” pueden ser muy útiles, pero hay que tener cuidado de no abandonar tratamientos convencionales que han mostrado ser útiles en el tratamiento de enfermedades: en lo personal, me preocupa mucho que algunos charlatanes (ojo, que mucha gente que cultiva terapias que no son parte de la medicina tradicional no es charlatana, por el contrario) instan, a sus “pacientes” a incluso abandonar los tratamientos médicos en pos de curarse con medios que se ha mostrado no tienen ninguna utilidad en mejorar el cuadro.

      Saludos cordiales.

  2. Como va?… Personalmente aprecio vuestras palabras, sin duda… En mi experiencia y opinión la medicina impartida en algunas clínicas (no diré todas, porque no tengo idea) no ha sido más exitosa que la “medicina” charlatana de personas que sólo quieren beneficiarse económicamente con el dolor ajeno… e perdido no a una, sino a varias personas muy queridas, sin recibir más que cuentas putrefactas por el servicio no prestado (si llevas tu camioneta al taller para reparar el carburador y no logran hacerlo te cobran como sí lo hubiesen hecho? No entiendo el criterio cientifico para construir la factura en las clínicas)..

    A mi entender, el método científico es un ejercicio de fe donde se decide por convención que confiaremos en la veracidad y calidad de los resultados y, aunque yo mismo realice el experimento obteniendo los mismos resultados, no podré avalar de manera infinita que se volverán a repetir en el futuro infinito. En física cuántica, (corríjanme si entendí mal no soy especialista en esa teoría), existe el entrelasamiento de partículas, lo que implica que dos partículas se vinculan a tal punto que, incluso al encontrarse enormemente distanciadas entre sí, responde una al alterar a la otra y de manera instantánea como sí existiese una energía fantasma que no respondiese a la velocidad “máxima” que es la de la luz según la teoría de la relatividad. Einstein consideró este fenómeno descrito en las fórmulas de la teoría como un error imposible y absurdo llegando a morir con esa convicción siendo de hecho uno de sus más fervientes discípulos quien, en la búsqueda de demostrar que toda la teoría cuántica estaba equivocada, realizó el experimento obteniendo para su sorpresa pruebas que corroboran la veracidad del fenómeno descrito validando lo cuántico. ante estos descubrimientos solo confio pues no está en mis prioridades ni posibilidades repetir los experimentos para corroborar sus veracidades. asumo que la comunidad científica no es una tropa de charlatanes confabulados para hecerme creer en esta surrealista posibilidad de entrelasamiento entre partículas y me permito sentir que de verdad es cierto siendo un fenómeno que de hecho puede estar ocurriendo en este mismo instante en mi propio cuerpo…
    Sinceramente la ciencia ha de asumir la insertidumbre como factor importante… Es técnicamente imposible cotejar todas las variantes frente a un fenómeno. es peligrosamente arrogante actuar como sí la técnica actual fuese insuperable y actuar asumiendo que un presumible fenómeno no observable con los equipos actuales no podrá medirse en 500 años más. Bueno me puse un poco latero pero con respeto y mucho interés. Un gran saludo

    • Hola estimado,
      entiendo tus puntos y comparto tu crítica a cómo se imparte la medicina actual. Hay varios factores, científicos y extra-científicos: dentro de los últimos, destacaría un sistema de incentivos centrado principalmente en el lucro y egoísmo individual.

      Claro que no podemos asegurar que los mismos resultados de un experimento se repliquen al infinito, ni negar la existencia de la incertidumbre. Esas son cosas que, en general, se consideran en ciencia, a menos que sea una ciencia funcionando de modo viciado. Hay aspectos tanto estructurales como personales que vician el su funcionamiento, y por eso es bueno conversar con científicos y ser críticos con ella. Interesante tu interés en la mecánica cuántica: ojalá tengas la oportunidad de discutir esos conceptos con algún físico interesado en el tema (yo sé muy poco), y lleguen a ciertos consensos al respecto.

      ¡Saludos!

  3. Con todo el respeto del mundo, encuentro muy arrogante lo que escribes, para mi científico es una palabra grande y se debe tomar con humildad. Las pesonas no somos estúpidas. Somos muchos profesionales que no siendo científicos perfectamente podemos entender un artículo científico. Yo creo que esto va más allá de saber entender a los científicos cómo dices tu. Puede ser algo social, cultural, economico,etc., muchas variables, pero también en cierto grado la medicina o algunos médicos contribuyen a esto. Cada vez me decepciono más. Atienden horrible, apenas nos escuchan, cobran demasiado, ademas (como dije antes, no todos) están cobrando el mismo precio de su consulta por revisión de exámenes que mandaron a realizar para poder diagnosticar, y si se equivocan en su diagnóstico, debemos pagar nuevamente o cambiar de doctor hasta que se encuentre el verdadero diagnóstico. Siempre están ocupados para el paciente. ¿Que opción tiene una persona de bajos recursos? Claro que hay charlatanes. En cuanto al producto mencionado por el doctor en cuestión, es uno más de todos los productos que se ocupan para tratar de salvar la vida de un ser querido y te puedo decir que personas con nivel educacional alto también buscan el escorpión azul de Cuba, zeolita, etc. Creo como tu que se debe parar de alguna manera la charlatanería, pero no con arrogancia.

    • Lo que dices es consistente con lo que dice la columna. Pero también con algunos errores que hay en ella que constato en un comentario de más abajo.
      Saludos.

    • Entiendo y comparto tu malestar respecto a cómo se imparte la medicina. A mí también me ha tocado, y quiza debí incluirla más explícitamente en mi crítica. Pero no entiendo en qué punto específico te parece que trato como estúpidas a las personas. De hecho, culpo a los científicos cuando digo “pecamos de cientificismo cada vez que, por ejemplo, descartamos a priori intuiciones que pueden ser bastante válidas (y muchas veces muy imaginativas) porque pensamos que la realidad se reduce a nuestro campo de especialización.” Me refería a intuiciones o conocimientos de la población general que son descartados por una pseudo actitud científica cerrada y pedante. Ahora, creo que el punto central es que, en general, no debemos descartar el potencial poder curativo de los productos que mencionas, pero sí estar atento con los charlatanes que intentan venderte una cura, aprovechándose del dolor ajeno. Muchas veces te instan a abandonar los tratamientos convencionales y eso, además de arrogante, es muy peligroso. Lamentablemente, el doctor que menciono es uno de ellos.

  4. Estimado autor:
    Hay varias cosas que comentar de la columna y que me dejan un poco preocupado dado que pretende ser una defensa de la ciencia para oponerse al creciente y peligroso nivel de charlatanería que existe hoy en nuestro país.

    Primero que todo, yo no llamaría así sin más “científicismo” a la postura que le pones ese nombre (incluso si hay un artículo de WIKIPEDIA que lo respalda). Hay que tener más cuidado, estimado. En la literatura actual al respecto se le llama “científicismo” al actuar de acuerdo a la ciencia. Y no creo que la ciencia actúe, o deba actuar, así como dices en la definición del término. Tal vez a eso que quieres representar le llamaría “científicismo ingenuo”, o simplemente “posturas ingenuas a favor de la ciencia”.
    Por otro lado, también tendría mucho cuidado al hacer afirmaciones ontológicas tales como “las emociones son parte de nuestro cuerpo”. Eso es casarse con posturas metafísicas que podrían ser difíciles de defender o que no contribuirían en mucho con las cosas que quieres argumentar.
    Sin embargo, en general muy buena la intención tras el artículo, de hecho concuerdo con que los científicos tenemos algo de culpa en todo esto. Pero difiero rotundamente en cuales son las soluciones que debemos buscar. De hecho, considero que la solución que planteas (si es que planteas alguna, pues no lo veo para nada claro), es totalmente fútil. O incluso, si es que es lo que creo que propones, inadecuada. El problema es mucho más complejo de lo que se ve a simple vista y hace falta investigación seria al respecto. Solo puedo decir dos cosas al respecto:
    – La evidencia sociológica actual ha demostrado que la gente que rechaza a la ciencia es, en un porcentaje importante gente instruida, vale decir, gente que no desconoce la ciencia. Esto, junto con otras cosas (que se han estudiado empíricamente o que podrían estudiarse eventualmente) nos dice que la divulgación científica, si bien podría ser necesaria, está más que lejos de ser suficiente para cambiar el estado de las cosas.
    – Tu dices, literalmente que debemos cambiar eso de estar ” produciendo exclusivamente para una publicación que nadie entenderá”. Primero que todo, si nadie la entendiera entonces no sería científica, pues los científicos del área la entienden, y se publica precisamente porque la ciencia es conocimiento público que puede ser sometido a crítica y a reevaluación. Ahora, concuerdo que el sistema de publicaciones está viciado de varias formas distintas. Sin embargo, voy al hecho de que tu planteas que hay que cambiar las cosas para “acercar la ciencia a la gente” (y esta pregunta se la he hecho a muucho de los que plantean que hay que “dejar de hacer ciencia solo en el laboratorio y en los papers para llevarla a la gente”, o que hay que “democratizar la ciencia”, y aún nadie me responde) ¿Cómo se hace eso EN CONCRETO?

    Espero que veas estos comentarios y, si realmente te interese el tema, los consideres. Espero que sigas con esto, pues aún somos pocos quienes estamos tratando de hacer algo al respecto.
    Saludos!

    Como post-data, te recomendaría ser más riguroso con tus referencias. Por ejemplo, citar un video de Youtube donde se entrevista a Varela, por más bonito que sea lo que se dice, no aporta mucho a respaldar lo que quieres respaldar. Entiendo que quieras llegar a más gente y a no-científicos. Pero en eso hay que ser igualmente “científico”, y eso no se contradice en “acercar la ciencia” a los no científicos (O sea, actuar de acuerdo a la ciencia… algo que usualmente se llama “cientificismo”, a diferencia de lo que sea que le pones ese nombre).
    Y bueno, respecto a la alfabetización científica, al problema mente-cuerpo, a la pseudociencia, a la objetividad en la ciencia, al cambio científico, etc. hay muchísima bibliografía, pues hay mucha gente investigando ese tipo de cosas y otras muy relacionadas, sería interesante que la miraras.

    • Hola estimado,
      agradezco tus comentarios y comparto tu preocupación por el problema, aunque, también, me quedan ciertas dudas respecto a lo que planteas. Bajo la misma línea de cómo uno de los factores que inciden en la existencia de lo que denominamos “charlatanería” son los muros que hemos interpuesto entre los científicos y la población general, replicaría:
      – Más que una defensa a la ciencia, el artículo es una crítica al modo en que hacemos ciencia.
      – El significado que le doy a “cientificismo” es el que le da la Real Academia de la Lengua Española. ¿No te parece que la RAE es una buena fuente para establecer un lenguaje común con el resto de la población? ¿Y que quizá la acepción sea más adecuada que lo que ciertos círculos de la literatura actual llaman “cientificismo”?
      – ¿Cómo podrías defender la afirmación “las emociones NO son parte de nuestro cuerpo”?
      – ¿Podrías sustentar, a partir de algun artículo cientifico, tu afirmación de que la gente que rechaza la ciencia es, en un porcentaje importante, gente que conoce la ciencia? Hasta donde yo conozco, la evidencia no es concluyente al respecto. Además, no me parece que “ser intruido” sea lo mismo que “conocer de ciencia”: conozco gente que es muy instruida en un monton de ámbitos, pero no en ciencia.
      – Si aún nadie te da una respuesta convincente sobre como se “democratiza” la ciencia en concreto, ¿No será el momento de, más que insistir en esas preguntas (yo no tengo respuestas claras), comenzar a plantear soluciones?
      – El video de Varela, además de bonito y cumplir con los efectos de la columna (difusión), respalda justamente lo que afirmo cuando lo cito. ¿Por que podría ser “poco cientifico” poner un link a un interesante diálogo entre, precisamente, dos científicos? ¿Tendría sentido hacer difusión posteando sólo links a papers en inglés?
      – No entiendo de dónde infieres que no he (ni hemos, con otros compañeros) mirado las investigaciones que mencionas.

      ¡Saludos!

  5. Si bien concuerdo plenamente con la mayoría de sus postulados, creo q no se puede pretender científica la posición del investigador que por ejemplo, investiga al psicoanálisis leyendo libros y/o publicaciones y sistematizando contenidos, pero jamás hizo su propio recorrido analítico ni analizó jamás a un paciente.

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