Camila Ponce

Comparto con ustedes un relato migrante, que ocurre en un avión de regreso a Chile, luego de dos meses viviendo en Costa Rica en el marco de una pasantía postdoctoral.

Lo primero que hizo al sentarse fue ponerse el cinturón. Medía un 1,80, tenía la piel color ébano, e iba vestido con su mejor ropa como si fuera a una entrevista de trabajo o al bautizo de su hija. Yo en cambio iba relajada, lista para dormir una larga siesta.

Jamás extendió el asiento y se puso los audífonos pero no parecía entender la pantalla del avión ni el idioma en el que estaban las películas. Quería salir de mi “paradigma de la individualidad” como me decían unos colegas por ahí –sobre todo porque era chilena- pero no lo hacía, simplemente lo observaba de reojo. Cuando le dieron almuerzo tampoco entendió nada, y aceptó cualquier cosa. Cuando se levantó al baño, pensé “este es mi momento”, ya que iba al lado de la ventana. Cuando una señora empujó la puerta del baño se dio cuenta que había alguien ahí: era él que no había cerrado bien.

En ese momento el sobrecargo me dijo:
– Es que ellos no entienden, tienen una cultura muy limitada”- mientras me servía un vaso con agua.
– En realidad no sé si es limitada, pero parece que nunca se ha subido a un avión antes y no habla español – le respondí devolviéndole el vaso vacío.
– Sí, es cierto. Igual en su país han hecho una gran labor con ellos. Hay un montón que viajan todos los días – en ese momento me puse pálida o roja, no lo recuerdo bien. Se me secó la boca, mientras recordaba la imagen de Joane y de su pareja, los discursos anti migrantes de estas elecciones, de la gente en la calle, y balbuceando le dije:
– En realidad no me parece que los traten tan bien como usted dice, deberían tratarlos mucho mejor.

Pasaron unas horas en las que intenté dormir pero no podía y lo observaba mirando un capítulo de Friends. En ese momento apareció una azafata que nos entregó un documento de aduana. Por primera vez me miró a los ojos, con sus ojos rojos y con cara de pregunta, pero de su boca no salió ninguna palabra. En ese momento no aguanté más y decidí romper el hielo. Su francés era perfecto aunque hablaba muy bajito y entrecortado. Le escribí su documento y luego me contó que tenía 26 años y que era la primera vez lejos de Haití. Nunca había andado en un avión y estaba cesante desde la secundaria. Creía que Chile las cosas le iban a salir bien y que iba a poder estudiar con la ayuda de su hermano que trabajaba en un “market”. Le gustaba ir a misa todos los domingos y rápidamente me preguntó cuál era mi religión. Se quedó callado cuando le dije que no era creyente. Me preguntó si creía que podría encontrar trabajo. Se me hizo un nudo en la garganta y me acordé de la xenofobia y de todos esos comentarios racistas en las redes sociales. Le dije que todo estaría bien, que encontraría algo y que podría estudiar también, pero que tenía que aprender el idioma.

Me acordé como me sentía la primera vez que me fui de Chile. Al pasar por inmigración, le hicieron sacar toda su plata y contarla dos veces delante de todo el mundo, pero después de eso su pasaporte estaba sellado. Antes de partir, le dejé mi número en caso de que necesitara alguna ayuda chilena.

Hoy me desperté tarde y ya tengo más de 5 mensajes y una llamada perdida de Charles.

Camila Ponce
Doctora en Sociología por la École des Hautes Études en Sciences Sociales de Paris (EHESS) en el laboratorio Centre d'Études Sociologiques et Politiques Raymond Aron (CESPRA), y de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. Máster en Políticas Comparadas Mención América Latina de l'Institut d'Études Politiques de Paris (Sciences-Po Paris). Socióloga de la UC. Es miembro del Research Committee RC47 "Social Classes and Social Movements" del International Sociological Association (ISA). Actualmente se desempeña como investigadora en el Centro de Investigación en Juventud (CEJU), de la Universidad Católica Silva Henríquez (UCSH). Sus temas de investigación refieren a los movimientos sociales, las juventudes, las subjetividades y la socialización política.

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