Dafny Godoy

No es novedad afirmar que el uso de plástico en los últimos años ha crecido a pasos agigantado [1,2] y, tanto es el exceso de desechos que existe hoy en día, que escasean  lugares donde no se encuentren objetos con diferentes formas, colores y tamaños [3].

Como es de esperar, a medida que aumenta la cantidad dedesechos, también ha aumentado de forma correspondiente el ingreso de desechos plásticos al medio marino [1,2].

Se estima que más de 8.000 de toneladas de plásticos se arrojan al mar cada año (equivalente a verter un camión de basura por minuto) [13], causado serios daños ambientales producto de su tiempo de permanencia (se estima que puede tardar hasta miles de años en ser degradado) [4,3]. Producto de esto, hoy el plástico es considerado como un contaminante persistente [2], siendo una amenaza constante para la biota y especialmente para la fauna marina.

Sin embargo, el problema del plástico es mayor de lo que creemos. Si bien la basura en suspensión representa una amenaza directa para todos los animales, afectando principalmente a grandes vertebrados marinos, los cuales pueden, incluso, llegar a morir producto de la pérdida de diferentes capacidades o bien ser presas fáciles de depredadores, también hay un problema que muchas veces no es percibido por nosotros.

Muchos de los desechos terminan cayendo al fondo del océano [1] donde se acumulan en el sedimento y pueden ser capaces de inhibir el intercambio gaseoso entre la columna de agua y los poros del fondo.

¿Su resultado? Zonas anóxicas (sin oxígeno) que provocan problemas de hipoxia (falta de oxígeno) en las especies bentónicas como los nidarios, crustáceos, equinodermos y moluscos [5].

Por otra parte, a medida que pasa el tiempo el plástico que se encuentra en el océano, ya sea el que baja a las profundidades o el que se mantiene en suspensión, se va fragmentando poco a poco a microplástico (esto es <5 milímetros) [7, 8]. Aquí no sólo estamos hablando de bolsas, sino que productos cosméticos o de limpieza, entre otros [8], que son transportados al mar por sistemas de tratamiento de agua residuales, ríos y vientos [13].

Este microplasticoal flotar está disponible en la columna de agua para una gran cantidad de organismos planctónicos y otras especies en etapa larval [8]. La densidad que presentan los microplásticos en la columna de agua es uno de los mayores problemas para el ecosistema marino.

Esto se produce porque su disponibilidad determina el consumo de los organismo de niveles tróficos inferiores (plancton), los cuales se alimentan de sus pequeños fragmentos y estos a su vez son consumidos por organismo de niveles tróficos superiores (peces, tiburones, aves y mamíferos) [7].

Este fenómeno convierte al plancton en un vector para la transferencia de microplásticos a través de la tramatrófica, provocando su bioacumulación y biomagnificación [7].

Por lo mismo toma real importancia la información y la toma de decisiones activas que realizamos sobre los desechos que se generan, los que afectan a una biodiversidad que muchas veces es invisible para nosotros generando consecuencias insospechadas sobre el ecosistema.

En la próxima columna hablaremos de los estudios hechos por programa Científicos de la Basura durante el 2016. Un equipo de ciencia ciudadana de la Región de Coquimbo que han trabajado en concientizar sobre el daño del plástico en las costas de Chile.

Referencias:

[1] Laist, D.W. 1987. Overview of the biological effects of lost and discarded plastic debris in the marine environment. Mar. Pollut. Bull. 18(6): 319-326.

[2] Moore, C.J., 2008 .Synthetic polymers in the marine environment: a rapidly increasing, long-term threat. Environ.Res.108,131–139.

[3] Long, M. Moriceau B., Gallinari M. Lambert C., Huvet A.,Raffray J. &Soudant P. 2015. Interactions between microplastics and phytoplankton aggregates: Impact on their respective fates. Marine Chemistry. 175: 39–46.

[4] Perdomo G. 2002. Plásticos y Medio Ambiente. Revista Iberoamericana Polímeros. 3(2)

[5] Taylor M., GwinnettC., Robinson L. & Woodall L. 2016. .Plastic microfibre ingestion by deep-sea organisms. Scientific Reports, 6 (2016), p. 33997

[6] Lima, A.R., Costa M.F., Barletta M., 2014. Distribution patterns of microplastics withinthe plankton of a tropical estuary. Environ. Res. 132, 146–155.

[7] Goldberg E. D.,1997. Plasticizing the Seafloor: An Overview, Environmental Technology, 18:2, 195-201

[8] Gregory, M.R.. 1996. Plastic ‘scrubbers’ in hand cleansers: a further (and minor) source for marine pollution identified. Mar. Pollut. Bull. 32, 867–871.

[9] Teuten E.L., Rowland, S.J., Galloway, T.S., &Thompson, R.C., 2007. Potential for plastics to transport hydrophobic contaminants. Environ. Sci. Technol. 41, 7759–7764.

[10] Zeliger 2003Toxic Effects of Chemical Mixtures, Archives of Environmental Health: An International Journal. 58(1):23–29.

[11] Zeliger H. 2013: Lipophilic chemical exposure as a cause of type 2 diabetes (T2D). Rev Environ Health; 28(1): 9–20

[12] Zeliger, H. I. 2013. Lipophilic chemical exposure as a cause of cardiovascular disease. Interdisciplinary Toxicology, 6(2), 55–62.

Foto principal: Francis Pérez

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Dafny Godoy
Soy licenciada en Ciencias del Mar y actualmente realizo mi tesis para optar al titulo de Biología Marina en la Universidad Católica del Norte. Sus áreas de investigación e interés son la ecología marina, pesquería, modelamiento ecotrófico y manejo sustentable de recursos costeros.

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