Hace unos días junto a un amigo pensábamos cómo hacer más cercano el entendimiento de las placas tectónicas, lo que inició como algo técnico terminó en un “Test de Personalidad de Placas Tectónicas” ¿Lo pueden creer? Lo entretenido del ejercicio es que las placas sí tienen un carácter, geológico claro está.

La teoría de placas tectónicas es el paradigma fundamental de las Ciencias de la Tierra, nos permite comprender una cantidad abrumadora de fenómenos naturales previamente desconcertantes, como el origen y la distribución de los cordones montañosos, la ubicación de continentes, la ocurrencia de terremotos o simplemente la actividad volcánica.

Ya a principios del siglo XX se teorizaba respecto a los “movimientos de placas”, pero fue en 1964, que los geofísicos ingleses Frederick Vine y Drummond Matthews publicaron un artículo en la revista Nature titulado Magnetic anomalies over oceanic ridges’ en el cual reportaron mediciones de anomalías magnéticas en los fondos marinos de Islandia. Es decir, el paradigma actual de las geociencias – algo así como el modelo atómico para la Química o el modelo del ADN para la Biología – tiene apenas 55 años, el cual respalda casi en su totalidad los estudios de la geología contemporánea.

Pero ¿cómo se comportan las placas? ¿Estos límites/márgenes que existen entre las placas tectónicas tendrán diferencias entre sí? Y si son distintas ¿cómo reconocemos o evidenciamos esas diferencias?  Antes de seguir es bueno tener en mente algunos conceptos claves:

Margen divergente: en este caso, desde el contacto entre las placas, se “crea” corteza, siendo una fisura por donde se emite de forma constante material nuevo (roca). Un ejemplo de esto son las dorsales oceánicas (ej., la dorsal Chile, entre la placa de Nazca y Antártica). En este caso existe extensión entre ambas placas.

Margen convergente: característico de un margen de subducción, en el que una placa se “mete” debajo de otra existiendo compresión entre ambas. Hablamos de que se “pierde” la corteza, fundiéndose la capa más externa de la tierra subductada en el manto. Un ejemplo de este proceso es la conocida placa de Nazca, la que se ha introducido por debajo de la placa Sudamericana a lo largo de la historia geológica.

Fosa:  Estructura geológica formada por una zona alargada de la corteza terrestre o del fondo de los océanos hundida respecto a los bloques laterales (el hoyo entre la placa que se hunde y la que es subducida).

Por otro lado, es bueno recordar que los tiempos geológicos se mueven a otra escala, si pensáramos los eventos geológicos como una posta de 4 mil metros planos desde el origen de la tierra hasta el día de hoy, la existencia de los dinosaurios solo habría recorrido unos 164 metros (y los humanos modernos no alcanzamos a recorrer 2 centímetros).

Por ejemplo, el Cenozoico, también conocido como la era de los mamíferos, es algo “joven”, sin embargo, inició hace 65 millones de años. El Jurásico, Cretácico y Triásico pertenecen a la Era Mesozoica, iniciando hace unos 252 millones de años, siendo algo “viejo” el Paleozoico que inició hace unos 541 millones de años (véase la tabla cronoestratigráfica).

Con el fin de comprender el funcionamiento de las placas hablaremos estrictamente del margen chileno, en el cual se ejemplifican muy bien estas características (por ende, sus personalidades), notando los distintos temperamentos que tienen las 3 placas que se encuentran en el Pacífico.

Así como existe un punto triple geográfico, alojado en el norte donde convergen los Estados de Chile, Perú y Bolivia, las placas Sudamericana, Antártica y Nazca también comparten en la península de Taitao, Región de Aysén, un punto triple tectónico. Ahí la placa de Nazca se desliza por debajo de la placa Continental estableciéndose un margen convergente, mientras que entre Nazca y Antártica podemos observar lo que se conoce como la dorsal Chile, un margen divergente.

La Placa Sudamericana limita con la placa del Caribe, Norteamericana, Antártica, Nazca y Africana. Como todas las placas se encuentra en constante movimiento, sin embargo, el continente sólo recibe subducción por el oeste tanto de la Placa de Nazca como de Antártica. Al existir subducción, la Placa de Nazca propicia la formación del cinturón de fuego del pacífico, y al introducirse por debajo de la Placa Continental le inyecta agua y corteza oceánica lo que a grandes presiones y temperaturas se funde formando actividad magmática, la cual se manifiesta en el volcanismo (ósea Nazca literalmente desespera a ratos a la placa Sudamericana).

La Placa de Nazca limita con la placa Sudamericana, Antártica, Pacífico Oriental, Cocos y subduce, es decir, se hunde por debajo de la placa Sudamericana, entre 6 a 8 cm/año desde hace unos 25 millones de años [4]. Este esfuerzo es más o menos constante a lo largo del margen chileno, siendo el ángulo aproximado con el que la placa se introduce por debajo del continente entre 20 a 30 grados, salvo a la altura de la isla Juan Fernández – 33°S – donde la subducción es plana, razón por la cual difícilmente encontraremos volcanismo activo en esas latitudes [2].

Al norte de los 33°S la subducción es más “hambrienta” y no permite la acumulación de sedimentos, dicho en técnico la tasa de subducción es más rápida que la tasa de sedimentación (cantidad de sedimentos que se acumulan dentro de la fosa). De hecho, la famosa fosa de Atacama es, en parte, consecuencia de esto, siendo literalmente un hoyo en las costas del norte [3].

Al sur de los 33°S la subducción es más recatada (podríamos decir que está a dieta) facilitando la acumulación de sedimentos [4]. Como además la Placa de Nazca está presionando hacia el continente, se forma un margen acumulativo y/o acrecionario, esto es que los sedimentos se acumulan en el hoyo y además se comprimen. Esta no es la única variable que propicia esto, por ejemplo, otro factor importante es la edad de la placa. Desde la península del Taitao hacia el norte la placa es cada vez más vieja, mientras más “adulta” la placa más fría está, por lo tanto, se encuentra más pesada y se hunde más, facilitando que los sedimentos entren a mayor profundidad [1].  

La Placa Antártica limita con la Placa de Nazca, Sudamericana, Africana, Australiana, Scotia (Placa presente en la punta del extremo Sur de Chile) y Pacífico. Subduce aproximadamente 2 cm/año desde hace unos 25 millones de años a la placa Sudamericana [4].

La dorsal Chile vendría siendo el margen divergente entre Antártica y Nazca, este margen divergente se encuentra con el margen de subducción hace 14 millones de años lo que hoy conocemos como el Triple punto “tectónico”[4]. Muy similar a lo que ocurre al sur de los 33°S con la Placa de Nazca, la Placa Antártica al sur del punto triple también fomenta la acreción o acumulación de sedimentos.

En síntesis, en nuestro país existe una diversidad tectónica reflejada en estas tres placas, y ha dejado a lo largo de nuestra historia diversos terremotos y erupciones volcánicas que desde la presencia de la humanidad en nuestras tierras nos han acompañado. Por lo mismo, en lugar de buscar predecir cuándo existirá un nuevo “choque” de personalidades entre ellas, es mejor estar alertas y ser capaces de convivir y minimizar los impactos a estos – intensos – cambios de humor.

¿Hiciste el test al comienzo de la columna? ¿Qué tipo de placa crees que eres?

Referencias:

[1] Peña et al. (2018) en preparación.

[2] Maksymowicz (2015). The geometry of the Chilean continental wedge: Tectonic segmentation of subduction processes off Chile, Tectonophysics 659, 183-196.

[3] Contreras-Reyes et al. (2015). Structure and tectonics of the central Chilean margin (31°–33° S): Implications for subduction erosion and shallow crustal seismicity Geophysical Journal International 203 (2), 776-791.

[4] Somoza et al. (2005). Convergencia en el margen occidental de América del Sur durante el Cenozoico: subducción de las placas de Nazca, Farallón y Aluk Rev. Asoc. Geol. Argent. v.60 n.4 Buenos Aires oct./dic. 2005.

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