Hasta el 9 de mayo el Museo de la Educación Gabriela Mistral exhibirá una muestra que rescata la educación científica femenina en Chile. La propuesta, realizada sobre la base de un estudio de la misma institución, presenta imágenes, paneles y documentos que dan cuenta de cómo la mujer se insertó en el área a finales del siglo XIX.

¿Quiénes fueron las primeras científicas en Chile? ¿En qué área se desarrollaron? ¿Cuándo llegaron a la academia para romper el esquema que, durante años, perduró en el área?

Hoy no es difícil hablar de la irrupción de las mujeres en el área científica. Sin embargo, hace algunos años, la historia de aquellas pioneras parecía olvidada o extraviada entre la documentación.

En Chile los antecedentes apuntan a 1887, fecha en que Eloísa Díaz junto con Ernestina Pérez se transformaron en las primeras mujeres latinoamericanas en graduarse como médicos. El camino no fue fácil para ellas. Diez años antes, debió firmarse un decreto que permitió a las mujeres acceder a estudios superiores, lo que sin duda no trajo resultados inmediatos.

Pero, ¿qué sucedió luego de 1887? ¿En qué momento la mujer irrumpió confiada en las ciencias? Las incertidumbres, sin duda, son variadas, por ello, el Museo de la Educación Gabriela Mistral inauguró la muestra Mujeres en la ciencia, exhibición que a través de paneles, fotografías y documentos recorre los inicios de la educación femenina en Chile.

“Básicamente se trata de conocer cómo se gesta la educación científica de las mujeres en los primeros años, cuáles son las repercusiones que tiene el que estas mujeres entren a la vida laboral y cuáles son los cuestionamientos que se hacen en torno a estas mujeres”, comenta sobre la exhibición María Isabel Orellana, directora del Museo.

Alumnas en clase de Botánica al aire libre. Alumnas junto a profesora trabajando en laboratorio de Física.

Curso de Sicología Experimental Práctica.

A nivel latinoamericano Chile fue uno de los primeros países donde las mujeres accedieron a la Universidad. Esto, en comparación el resto del continente, donde a finales del siglo XIX aún no se promovía el acceso femenino a la educación superior.

En este sentido, para la gestora cultural, la educación científica femenina estuvo marcada por distintos factores. “Uno de ellos tuvo que ver con que la mujer era la encargada de custodiar el hogar y criar a los hijos, por lo tanto, no tenía la posibilidad de acceder al espacio público. Otro aspecto tiene que ver con que se pensaba que las mujeres en la medida que se acercaban a la ciencia y se iban a alejar de Dios y, un tercer punto, era para evitar lo que en la época se llamaba el masculinismo, es  decir, que las mujeres, de alguna manera, empezaran a asemejar su comportamiento al de los hombres”, explica Orellana.

Niña mirando un miscroscopio.

Práctica pedagógica de una alumna de la Escuela Normal N° 1, 1942.

En 2015 el Museo también publicó un texto que recuperó la historia de las mujeres científicas en el país: Sentimientos en busca de ciencia: inicios de la educación cientí¬fica femenina en Chile (1870-1930). De esta manera, el libro, que fue realizado por María Isabel Orellana, representó la base de la actual muestra de la institución.

En esta línea, el volumen aborda la política estatal respecto de la inserción femenina a la educación, así como también distintas consideraciones teóricas que explican el proceso.

Los desafíos

Según María Isabel Orellana aún existen importantes barreras que superar respecto de la educación científica femenina. En su opinión “hoy tenemos mujeres en astronomía como María Teresa Ruiz y Mónica Rubio, pero aún son muy pocas”.

“Además, si hacemos un análisis histórico de la educación científica chilena lo que nos damos cuenta es que las mujeres participan menos en esos espacios, porque se ha naturalizado que son lugares masculinos. Claro, se ha cambiado muchísimo, pero hay estudios que revelan que si bien hay más mujeres que ingresan al área científica, todavía hay mucho trabajo que realizar. Por ejemplo, una de las cosas que se ha podido establecer respecto del comportamiento de los alumnos y alumnas dentro de los laboratorios es que hasta el día de hoy, quienes hacen las manipulaciones científicas son los varones y quienes toman las notas en los cuadernos de campos son las estudiantes mujeres”, manifiesta.

Sobre este punto advierte que todavía hay que seguir trabajando para que las mujeres puedan apropiarse, con toda libertad, de sus roles.

Coordenadas

Mujeres en la ciencia estará abierta al público en el Museo de la Educación Gabriela Mistral (Chacabuco 365, Metro Estación Quinta Normal) hasta el 9 de mayo y podrá visitarse de lunes a viernes de 10:00 a 17:00 horas, y sábados hasta las 15:30 horas. La entrada es gratuita.

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