El Consejo Nacional de Educación (CNED) definió que las horas de plan común en ciencias naturales no debían ser incorporadas para tercero y cuarto medio. Es interesante ver, una vez más, cómo la comunidad de investigadores se posiciona contra una medida sin reflexionar cuáles han sido las falencias que ésta misma ha tenido al respecto.

Más que una reacción visceral, quiero reflexionar en esta columna sobre el significado disciplinar de esta acción, evaluar su tratamiento mediático y político. Lo anterior, para sostener la idea de que el actuar del CNED fue razonable al modelo propuesto y que es necesario replantear los desafíos que nos presenta el caso para comprender el estado actual de la investigación multidisciplinar en Chile.

La integración disciplinar no es un asunto sólo de las ciencias naturales, es un elemento
académico que ha ido en aumento durante los últimos años y que, en la comunidad pedagógica, se ha visto como una necesidad para situar y contextualizar aprendizajes previos.

A nivel macro, la investigación multi y transdisciplinar, no tiene incentivos adecuados en Chile para producirse y las actuales instituciones científicas premian carreras mono disciplinares, más que caminos mixtos de investigación. Estructura que se reproduce desde los grupos de investigación de CONICYT, hasta los departamentos académicos y las sociedades científicas.

La formación que genera el pregrado, en consecuencia y especialmente en profesores, provoca que las perspectivas integrativas sean un elemento ausente en su aprendizaje y así como en la formación de casi todos los profesionales de Chile.

Gracias a esto, el proyecto de ciencias integradas es rupturista en nuestra tradición intelectual, por lo que -bajo mi perspectiva- es comprensible que “no haya sido bien resuelta”, terminando en el rechazo dado la inconsistencia de la iniciativa en los objetivos que plantea. El artículo de Javier Jiménez [1], presidente de la Sociedad Chilena de Educación Científica, explica este fenómeno en profundidad.

La mediatización de este caso ha sido similar a otros procesos recientes de política científica. En la pasada marcha por la ciencia, se observó una preocupación por las condiciones humanas y sociales de la investigación en el país, asimismo, sobre los desafíos regionales, políticos y culturales que se relacionan.

También destacó la baja participación de académicos sub 50, quienes conforman el grupo etario dominante en las Universidades Chilenas, principalmente en instituciones públicas.

Jorge Gibert, académico de la Universidad de Valparaíso, ha sido explícito en observar la mayoría de los grupos en juego en los conflictos político-científicos de los últimos años, pero a esos debemos integrar los profesores de ciencias naturales y áreas afines [2].

Aún así, la prensa recurre a estos destacados científicos, pues desconocen otros actores como docentes escolares del área, profesionales educativos y expertos en sustentabilidad, ciencia, tecnología, sociedad u otros aspectos integrativos del enfoque que comparte esta propuesta y que presenta una limitada cantidad de especialistas en nuestro país; la mayoría jóvenes menores de cincuenta años y subcontratados.

Es necesario ampliar este debate político y hacerlo tan o más participativo que el proceso de construcción curricular que condujo a la iniciativa.

La Red Nacional de Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS-Chile), es una comunidad académica y profesional que, integrando metodologías de investigación, puede iluminar algunas posibilidades de observar cómo Chile se desenvuelve en esta perspectiva integrada al explorar este hecho político con experiencias locales que abordan los problemas de los sistemas de conocimiento, tecnología e innovación.

Comunidades como CTS-Chile cultivan investigación de la forma descrita en los objetivos de aprendizaje de la asignatura que fue rechazada. Estos enfoques comparten una posición secundaria en el escenario académico chileno y se puede ejemplificar en una sistemática desconexión con las escuelas de pedagogía, la formación de científicos, ingenieros y la validación institucional que requiere la investigación multidisciplinar.

En el Chile de hoy, la unificación de saberes científicos corre la misma suerte que la
modificación curricular rechazada por CNED y debe disfrazarse de disciplinar para ser
financiada, además de aceptada en círculos académicos.

La batalla por una asignatura de ciencias integradas, es el inicio de la batalla por la investigación multidisciplinar en Chile.

Cuando CNED reconoce que el enfoque CTS-A, es más eficiente en el aprendizaje de las
ciencias, lo hace porque sitúa culturalmente los conocimientos técnicos, estableciendo
relaciones complejas y sistémicas necesarias en una sociedad del conocimiento.

Esto no sólo porque la ciencia sea “buena” o “importante”, sino porque es también uno de los mayores logros históricos de la humanidad y debe ser puesto en contexto, el mismo que otros procesos de política científica han hecho en los últimos años.

Bajo mi perspectiva, esta es una oportunidad de repensar las ciencias naturales más allá de espacio curricular, pues permite analizar la formación de un profesor de ciencias en el país, indagar en sus herramientas conceptuales, disciplinares y culturales.

Del mismo modo, esta coyuntura permite visualizar cuáles son los desafíos que se presentan hoy en la institucionalidad científica, universitaria y en centros de estudio respecto a perspectivas integradas de conocimiento.

Finalmente, antes de hacer llamados por la prensa, twitter u otros, debemos reflexionar de forma crítica cuál es el contrato social que posee la investigación en la sociedad chilena, fundamentalmente, la multidisciplinar.

Un primer paso es comenzar a invertir en investigación multidisciplinar de manera más explícita y consistente, para soportar los cambios epistémicos que requiere en particular un currículum de ciencias integradas y, en general, una sociedad donde el conocimiento integrado sea protagonista de nuestro futuro.

Referencias:

[1] http://www.schec.cl/luces-y-sombras-de-la-propuesta-de-bases-curriculares-para-3-y-4-medio-de-ciencias-naturales/

[2] http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2017/01/16/institucionalidad-cientifica-un-diagnostico-comun-y-algunas-controversias/

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