Bárbara Rojas

El desarrollo de la tecnología que permite generar y recibir señales visuales y auditivas en la primera parte del siglo pasado nos ha permitido sintonizar nuestro programa favorito en la radio del auto o en la tele de la casa, pero también podría ser un canal de contacto con civilizaciones extraterrestres inteligentes en estrellas del vecindario solar. 

Transmisiones de radio y televisión son capaces de dejar el planeta, y viajar por el universo a la velocidad de la luz. Es así como la primera transmisión a color en Chile, la de la noche final del Festival de Viña en 1978, actualmente podría ser percibida ‘en vivo’ en estrellas a 40 años-luz de nosotros.

A esa distancia se encuentra Trappist-1, una estrella enana roja con 7 planetas rocosos del tamaño de la Tierra. Tres de ellos se encuentran en la zona habitable de la estrella (donde podría existir agua líquida), y por lo tanto, son mundos en los cuales la vida como la conocemos pudo o podría surgir. Si existiera una civilización al menos tan inteligente como nosotros en esos planetas, ésta podría haber desarrollado la tecnología para captar dichas transmisiones, y al mismo tiempo enviar sus señales al universo.

Y quizás haya ahí una niña que mirando el cielo se pregunte si están solos en el universo, tal como lo hizo una de las pioneras principales de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre, ciencia conocida como SETI por sus siglas en inglés.

La astrónoma Jill Tarter.

Jill Tarter ha dedicado la mayor parte de su vida científica a buscar señales similares a las trasmitidas por nosotros provenientes de posibles mundos en estrellas cercanas. Ha dirigido y formado parte de varios proyectos de ciencia SETI, y sus esfuerzos en esta área seguramente motivaron a Carl Sagan a basar el personaje principal del su libro ‘Contacto’ en ella. Sin embargo, Tarter aún estaba en el colegio cuando se ejecutó la primera búsqueda de señales artificiales de civilizaciones extraterrestres inteligentes.

En 1960, Frank Drake, astrónomo del observatorio Green Bank en Estados Unidos, estimó que la antena de 26 metros de diámetro podría detectar radio-señales tan débiles como las que los humanos eran capaces de transmitir. Se basó en el trabajo publicado en la revista Nature de 1959 de Philip Morrison y Giuseppe Cocconi, quienes concluyeron que la mejor forma de comunicación interestelar entre civilizaciones sería en ondas de radio (1mm-100km).

Drake concentró sus esfuerzos en dos estrellas relativamente cercanas, Tau Ceti y Epsilon Eridani, y después de 115 horas de buscar señales artificiales como quien escanea las estaciones de radio locales, no escuchó nada.

Ya han pasado casi 60 años, y aún no hemos sintonizado alguna estación extraterrestre, pero la búsqueda no termina. SETI@home, por ejemplo, es un programa de ciencia ciudadana que nos permite participar en la búsqueda de inteligencia extraterrestre utilizando nuestros computadores personales conectados a internet para el análisis de datos provenientes de radiotelescopios.

Quizás no existan civilizaciones extraterrestres inteligentes, quizás no hemos sido capaces de sintonizar sus señales, o quizás no tengan la misma curiosidad que nosotros sobre el universo. Sin embargo, cabe preguntarse, ¿qué idea tendrán de nosotros al escuchar y/o ver nuestros programas de radio y televisión?

En Chile, la primera transmisión de radio ocurrió en 1922. Durante sus primeros años, la radio transmitió radio-teatros, informaciones noticiosas, comentarios políticos y música. La televisión, que inició sus transmisiones décadas después, en 1959, siguió la misma línea, con programas culturales e informativos.

El astrofísico y divulgador científico Carl Sagan

Actualmente, estos medios han dado espacio a programas que tienen el fin de ‘entretener’, algunos de los cuales han sido criticados duramente por científicos y el público por la falta de sentido común y de pensamiento crítico de algunos de sus panelistas e invitados.

Es quizás por esto que Carl Sagan y sus colaboradores decidieron incluir otras cosas en el Disco de Oro de gramófono de la sonda Voyager 1, la cual lleva más de 40 años viajando y que actualmente se encuentra en el espacio interestelar, fuera ya de nuestro sistema solar.

El disco se diseño para comunicar la historia de nuestro mundo a posibles civilizaciones extraterrestres avanzadas que logren dar con la sonda, e incluye sonidos de la naturaleza, como los cantos de los pájaros y ballenas, de risas, de lluvia, de volcanes y del mar, saludos en 55 idiomas, el pastoreo de ovejas, además de música, e incluir imágenes de la estructura de nuestro ADN y anatomía, entre otras cosas. Si bien no hay nada que sea específico de Chile, en cerca de 40,000 años, la posible vida inteligente que exista en la enana roja Gliese 445 podrá escuchar saludos en español y en quechua, y tener una idea de la diversidad de vida y cultura en nuestro planeta.

http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-3535.html

http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-761.html

https://www.eso.org/public/news/eso1706/

http://www.sarahscoles.com/making-contact-the-book.html

https://setiathome.berkeley.edu/

https://voyager.jpl.nasa.gov/golden-record/ 

https://www.space.com/22783-voyager-1-interstellar-space-star-flyby.html

Bárbara Rojas
Licenciada en Ciencias Mención Astronomía de la Universidad de Chile y Doctora en Astrofísica de la Cornell University, EEUU. Sus áreas de interés son las estrellas de baja masa, las enanas marrones y los exoplanetas. Es profesora e investigadora del Departamento de Ciencias Físicas de la Universidad Andrés Bello. Desde el 2017 forma parte del Directorio de la Sociedad Chilena de Astronomía (SOCHIAS).

1 Comentario

  1. Estimada Barbara:
    En tu opinion, considerando el comportamiento humano, en un escenario que debemos abandonar la tierra e ir por otro planeta…es decir ir a conquistar… o sea un nuevo Colon…que llamaremos la nueva tierra…Com deberiamos abordar el tema ambiental alllegar a la conquista de ese planeta

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