Lorena Díaz

Estos últimos años hemos sido testigos del implacable éxito en taquilla de franquicias cinematográficas sobre superhéroes, batallas intergalácticas y -particularmente- experimentos científicos que no salieron bien, dando como resultado una película en extremo llamativa para el público.

Los seguidores de películas de ciencia ficción se describen como “nerds” o “ñoños”, y se interesan en la historia detrás de cada franquicia, muchas de las cuales están basadas en los cómics de los universos DC y Marvel.

Abandonan las salas de cine en acaloradas discusiones acerca de la remota posibilidad de que la trama pudiera hacerse realidad, recuerdan cada detalle de la historia, incluidos los detalles que tienen que ver con la ciencia mal ejecutada en la génesis de dicha historia fantástica.

Es sin duda una industria muy lucrativa y que se apoya fuertemente en la lealtad de su público, un público que crece con el desarrollo de cada franquicia como es el caso de los clásicos “Star Wars” y “Jurassic Park”.

En la primera película de la trilogía de Jurassic Park -ahora continuada por Jurassic World– el científico a cargo del laboratorio de reproducción explica que los dinosaurios del Parque Jurásico son todos hembras y que fueron genéticamente modificados de esa forma para evitar la reproducción entre ellos y mantener a la población bajo control.

Esta manipulación genética es posible en la vida real y, de hecho, se hace algo similar en los cultivos de salmones.

En salmonicultura con propósitos comerciales, las poblaciones son “todo hembra” intencionalmente ya que los machos pueden madurar de manera prematura, es decir, antes de adquirir su característico color salmón intenso y de alcanzar una relación talla/peso que sea apropiada para su venta y exportación.

En Jurassic Park, parte del proceso de fecundación y gestación de los dinosaurios implica “mezclar” el ADN recuperado desde los insectos petrificados en ámbar con ADN de rana.

Es este el detalle que hace que la historia se desarrolle como tal: en algunas especies de rana (familia Ranidae) sus individuos pueden cambiar de sexo naturalmente, sin necesidad de intervención de factores externos. Y esto es lo que sucede en la película, algunos individuos se transforman a machos y son capaces de aparearse con sus pares hembras, dejando descendencia, lo que era precisamente lo que los que dirigen el parque buscaban evitar.

En la película Deadpool el protagonista es diagnosticado con un cáncer muy agresivo y una organización secreta se acerca a él, ofreciendo convertirlo en una especie de súper-humano a través de un procedimiento experimental que están perfeccionando, que se basa en “despertar los genes mutantes responsables de su cáncer y aprovecharlos para su beneficio, siendo el resultado de este procedimiento totalmente impredecible”.

Una de las teorías acerca del origen del cáncer humano con más amplia aprobación en la comunidad científica mundial es que la enfermedad es producto de la acumulación de múltiples mutaciones en el ADN de una persona.

Estos activan genes que normalmente se encuentran “dormidos” en el genoma, conocidos como protooncogenes, y desactivan o interfieren con otros genes encargados de la protección del sistema, como los genes supresores de tumores.

El fundamento del procedimiento que se le aplica al protagonista es “despertar” los genes que ya experimentaron mutaciones al someter al cuerpo a condiciones extremas, una ellas es una cámara en que se regula la cantidad de oxígeno en su interior, variando desde condiciones casi incompatibles con la vida al exceso de moléculas de oxígeno.

Esto se asemeja a una cámara hiperbárica, de amplio uso en recintos médicos hoy en día.

En Chile, el Hospital Barros Luco de la Universidad de Chile cuenta con una cámara hiperbárica para el uso de sus pacientes y varias empresas privadas también ofrecen el servicio de sesiones de hiperbaria en estas cámaras.

La condición de hiperbaria corresponde a un aumento de la presión parcial de oxígeno por sobre los 760 mmHg (nivel del mar). La mayor disponibilidad de oxígeno es aprovechada por el cuerpo para acelerar el ritmo normal de los procesos de regeneración de células y tejidos. Por el contrario, la falta de oxígeno significa un estrés enorme para las células ya que es una molécula vital para el funcionamiento celular, pudiendo conducir a la muerte.

En la franquicia de 9 películas “El Planeta de Los Simios”, la trama se basa esencialmente en la gran similitud a nivel genético entre humanos y simios. “Apes” del nombre original “Planet of the Apes” se traduce al español como Hominoides, una superfamilia de primates que incluye a la especie humana.

Se calcula que existe entre un 98-99% de coincidencia en los genomas (ADN) del Homo sapiens y el chimpancé común. Entre humanos este porcentaje es cercano -no igual- a 100, lo que da cuenta de nuestras particularidades como individuos.

Si esta cercanía evolutiva en cuanto a los genomas de estas dos especies no fuera tal, la franquicia no tendría el sustento que ha dado pie a su duradero éxito.

Si bien muchas películas son en extremo fantasiosas y llevan la ciencia al extremo de la inverosimilitud, hay algunas en donde sus productores se han esmerado en el respeto por la verdad y la exactitud científica.

Otro caso emblemático es el de Interestelar que recibió asesoramiento técnico de un ganador del Nobel. Es interesante, sin mencionar entretenido, lo que provoca esta ligera exactitud científica en una creación artística, ya que da cabida a interpretaciones y fantasías acerca de un futuro -o presente- posible.

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Lorena Díaz
Ingeniera en Biotecnología Molecular de la Universidad de Chile. Sus áreas de trabajo son células troncales, terapia celular y biomedicina.