Harold Nuñez

Muy difícilmente Sir Alexander Fleming anticipó el tamaño de su contribución al descubrir la penicilina. Desde entonces se han introducido decenas de antibióticos, con enorme impacto en la vida de millones de personas. Gracias a ellos, las enfermedades infecciosas,, responsables del 45% de las muertes en EE.UU. en 1900 descendieron a solo 8% en 2014. Con todo, y aunque hoy sabemos que Sir Alexander tuvo un rol secundario, pero crucial en este avance, si presagió uno de los problemas de salud pública más urgentes de la actualidad. La resistencia bacteriana a los antibióticos.

Definida como la capacidad de una bacteria de sobrevivir a la acción de un antibiótico, la resistencia antibiótica se ha convertido en un grave problema para el tratamiento de las infecciones. Pero, ¿por qué ocurre? Primero es muy importante establecer que los antibióticos no son un producto artificial creado por el hombre. La mayoría proviene de microorganismos. El más famoso, la penicilina, proviene de un hongo, Penicillium chrysogenum, y otro como la estreptomicina es aislada desde una bacteria, Streptomyces griseus.

¿Pero cómo es posible que bacterias sean capaces de crear sustancias que eliminan a otras bacterias? Bueno, es un mundo salvaje ahí afuera. Sobrevivir en el medio ambiente implica crear una serie de estrategias que permitan subsistir, defenderse y multiplicarse. Eliminar a la competencia es una más. Durante millones de años, las bacterias han desarrollado una amplia gama de antibióticos naturales. Algunos de los cuales hemos utilizado a nuestro favor. Sus mecanismos de acción varían, pero en general hablamos de al menos cinco. Actúan destruyendo la pared celular bacteriana, afectando su integridad estructural; inhiben la producción de proteínas, volviendo inviable su desarrollo; alteran la membrana celular, impidiendo la entrada y salida de nutrientes; bloquean la síntesis de ácidos nucleicos, componentes principales del ADN; y alteran el metabolismo celular. Su objetivo: obtener ventajas que permitan sobrevivir a costa de otras especies.

Sin embargo, y de igual forma para sobrevivir, las bacterias desarrollaron mecanismos naturales de resistencia a los antibióticos, como por ejemplo: la producción de enzimas que destruyen los antibióticos, la modificación del blanco del antibiótico, la expulsión del antibiótico al exterior de la célula a través de bombas y la formación de una gruesa “película” de protección, que evita su ingreso, son sólo algunos de los mecanismos.

Como vemos, las estrategias de resistencia surgen naturalmente e indican que es común encontrar bacterias resistentes a los antibióticos en el medio ambiente. Lamentablemente esto se ve exacerbado por diversas razones, como el uso indiscriminado de antibióticos contra infecciones no bacterianas, como la gripe viral, no cumplir cabalmente el tratamiento recetado y la libre e indiscriminada venta sin supervisión profesional, todas razones relevantes y conocidas. Otra, menos difundida, proviene de la industria agropecuaria. En ella se utilizan hasta cuatro veces más antibióticos que en humanos, y aunque suene sorprendente, es mayormente para promover el crecimiento más que para el tratamiento de enfermedades. Así es, para mejorar el crecimiento, más kilos de carne por animal. Por ejemplo, en Chile se usan 660 gramos de antibióticos para producir una tonelada de salmón, por el contrario, en Noruega tan sólo usan 0,17 gramos para producir la misma cantidad.

Como consecuencia de lo mencionado anteriormente, toneladas de antibióticos terminan en el mar, favoreciendo la aparición y selección de bacterias resistentes, es importante destacar que lo mismo ocurre en la producción de cerdos y aves. Estos factores fomentan la propagación de la resistencia a antibióticos entre bacterias, cambios que se fijan en su material genético, sumado a que las bacterias son muy buenas intercambiando genes, la situación se complica.

Afortunadamente diversos organismos nacionales e internacionales han tomado nota de la situación comenzado campañas para reducir, mejorar, cambiar y educar en el uso adecuado de los antibióticos. ¿Cómo ayudar? Si necesita un antibiótico, siga las instrucciones y termine su receta aún si comienza a sentirse mejor.

Referencias:

Bentley R. The development of penicillin: genesis of a famous antibiotic. Perspect BiolMed. 2005. 48(3):444-52.

Center for Disease Dynamics, Economics & Policy. 2015. State of the World’s Antibiotics, 2015. CDDEP: Washington, D.C.

Dodds DR. Antibiotic resistance; a current epilogue. Biochem Pharmacol. 2016. S0006-2952 (16) 30467-1.

Harold Nuñez
Tecnólogo Médico y doctor en Ciencias Biomédicas. Actualmente trabaja como consultor científico en uBiome Chile. Sus intereses son el estudio de las comunidades de microorganismos que habitan en el cuerpo humano, buscando establecer que relación tienen ellos con nuestra salud.

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